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martes, 28 de agosto de 2012

Los expulsados

Eddie Ramirez

Todas las dictaduras han expulsado de la administración pública, de las empresas del Estado y de las filas castrenses a quienes no se han doblegado. Durante el período civil 1958- 1998 también se cometieron algunas injusticias, pero más para disponer de un “cargo de confianza” y favorecer a un compañerito de partido, que para sancionar al desplazado por tener otra filiación política.


Pérez Jiménez expulsó de las Fuerzas Armadas a numerosos oficiales que al caer la dictadura fueron reincorporados por Larrazabal y Edgar Sanabria. Los más jóvenes o quienes tenían el curso de Estado Mayor siguieron la carrera militar y algunos llegaron a ocupar altos cargos. Las Fuerzas Armadas aceptaron estas reincorporaciones, aunque no faltaron críticas a los “reencauchados”. Otro grupo fue reincorporado, ascendido al grado inmediato y pasado nuevamente a retiro previa compensaciones laborales. Ocurrieron casos similares de profesores expulsados y luego reincorporados con todos sus derechos. El punto a destacar es que el Estado venezolano reconoció y compensó los atropellos del dictador.

A Henrique Capriles le corresponderá decidir sobre los miles de ciudadanos que fueron expulsados de la administración pública por haber firmado la solicitud de referendo al mandato presidencial; también aquellos que por razones ideológicas fueron despedidos, así como los que se sumaron a huelgas y los militares que fueron pasados a retiro por haber desobedecido órdenes de atropellar a los ciudadanos o por no declararse “socialistas, revolucionarios y chavistas”. Esta es una deuda del Estado que el nuevo gobierno deberá honrar. Desde luego que es un tema que hay que abordar con prudencia y por etapas.

Los oficiales de alta graduación ya no regresarán a la Fuerza Armada, pero hay que reconocerles su jubilación, cuando se les haya negado, y otros derechos laborales. Los oficiales subalternos deberían tener la opción de regresar o de pasar a retiro con el grado superior. En cuanto a los trabajadores despedidos ilegalmente de las empresas y organismos del Estado, lo procedente es reengancharlos y reconocer los derechos laborales violados. Seguramente muchos ya cumplen con los requisitos de jubilación o están en otras actividades atractivas. En todo caso es imprescindible captar personal clave si queremos aumentar la producción de estas empresas. No es tarea fácil, pero hay un camino.

Como en botica: Felicitamos al Frente autónomo en defensa del empleo, el salario y el sindicato (Fadess), por la exitosa jornada Juicio Laboral al Gobierno, con denuncias concretas de atropellos a los trabajadores. Mientras el lenguatón dice que aumentará la producción petrolera, Rafael Ramírez predica reducción en el seno de la OPEP. Los asesinatos de ciudadanos comunes, de policías y de presos son responsabilidad directa de quien solo le preocupa su permanencia en el poder. ¡Bravo por Capriles, su mensaje e infatigable actividad !

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