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viernes, 24 de agosto de 2012

GERENCIAR EL PETRÓLEO



Rafael Gallegos                                                                     
Para dejar de ser unos limosneros sentados en un barril, debemos cambiar nuestra percepción  del petróleo. El petróleo no es riqueza, es simplemente dólares, que mal utilizados como hasta ahora, se transforman en dolores: desigualdad, desempleo, hambre, frustración y mesías.  
Hay que aterrizar la figura de sembrar el petróleo, sustituirla por otra más concreta: gerenciar el petróleo.  Gerencia, gerencia y más gerencia, para transformar el petróleo en desarrollo sustentable. Dadme una gerencia y moveré a la industria petrolera… hubiera dicho Arquímedes.
El futuro de nuestra industria petrolera radica en la Faja. Por ello es imperativo gerenciar la Faja Petrolífera del Orinoco.
 Transformar el crudo de los reservorios en desarrollo de Venezuela, pasa por  gerenciar integradamente la explotación, la refinación, el transporte, la tecnología, el mantenimiento, los socios, las inversiones, el impacto en las zonas aledañas, la economía  conexa, la renta generada, la capacidad del Estado local, regional y nacional para transformar esa renta en riqueza.
Se trata de una gerencia que incluya aguas arriba, aguas abajo y además... la vega del río. Porque con pobreza y sin bosques, se acaba el agua dulce. Con hambre en los pueblos, ni se sostiene, y mucho menos se justifica, ninguna industria petrolera.
 TE VOY A CONTAR UN CUENTO
La culta “gerencia” del gobierno ha parafraseado a Rubén Darío, en la Faja y en todo el país: Venezuela, te voy a contar un cuento.
En la Faja, que la gloriosa PDVSA anterior logró llevar a más de medio millón de barriles, la “revolución” muestra como logros los mejoradores dañados, la baja de producción, el coque que siembra el petróleo en los pulmones de los anzoateguienses y el frenazo de un comandante que mandó a parar. Es decir, mantenimiento cero.
Luego de la lobotomía petrolera, sustituyeron como socios, a transnacionales conocedoras del negocio, por países panas como Cuba, Nicaragua, Viet Nam, Bielorrusia y etcétera, etcétera. Algo así como aliarse con unos médicos para “operar” una refinería, o con carniceros en un restaurant vegetariano. Aparte de “limpios”, desconocedores. Sin comentarios.
Basta  de cuentos. Hay que gerenciar la Faja.
Comenzando por romper el mito de que basta con una industria eficiente para transformar el petróleo en prosperidad (mito de la gerencia tubo), o el mito de los extranjeros malucos, o el que habla de la Faja como crudo pesado, en la Faja el petróleo pesado es pasado. La tecnología actual permite  llevar  crudos de 8 grados API hasta de 25 o 30 grados.
Lo que sigue siendo pesado, es la inoperante gerencia “revolucionaria”.
GERENCIA INTEGRADA
Cuando cambie el gobierno, lo primero que habrá que adelantar es una auditoría técnico-financiera. Paralelamente vendrá el Plan Maestro Integrado que incluya el desarrollo del negocio en  la Faja, el de  las zonas aledañas, de la economía conexa, del uso de la renta, de la participación del gobierno y de las comunidades.
Misión: Transformar el crudo de la Faja en calidad de vida.
Este plan debe enfatizar en la búsqueda de socios  capitalistas con dinero y con tecnología. En la incorporación de recurso humano cónsono con las competencias requeridas. 
No es suficiente un óptimo manejo operacional para transformar el petróleo en calidad de vida. El Plan Maestro Integrado debe incorporar el concepto de  Responsabilidad Social (RS) para lograr  drásticas mejoras sociales de las zonas aledañas. Es decir carreteras, escuelas, hospitales, agro, industrias, empleos… dinámica socioeconómica.
Y ojo, no se trata de que las petroleras sigan siendo  apéndices de los ministerios, como sucede hoy. Zapatero a su zapato. Las petroleras a producir petróleo y el gobierno a gobernar.  
Y mucho menos de ese potpurrí de empresas “revolucionarias” y politizadas que ahora propone el gobierno entre la CVG y la Faja.  En lugar de competir por producir lo harían por demostrarle al jefe  quien tiene la camisa más rojita. Más quiebra y más hambre. Sería tan absurdo e inoperante como aliar a todo el país en una sola empresa. Concepto que seguramente ronda en la esclarecida  mente del líder de esta desfachatada “revolución”.
La RS implica equipos sociales entre empresas, comunidades y gobiernos, para sustituir el marasmo de nuestros pueblos por dinámica socioeconómica. Alianzas, pero cada quien en lo suyo.
Un  nuevo paradigma. No basta una petrolera que opere bien para transformar el petróleo en calidad de vida. De Perogrullo, la tarea es: desarrollar industria petrolera eficiente + organizar las comunidades + hacer reingeniería en el Estado venezolano.
Visión integral para resolver problemas integrales. De lo contrario, seguiremos de fracaso en fracaso, esperando las langostas luego de los estornudos de los jeques árabes.

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