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viernes, 29 de octubre de 2010

LA INTELIGENCIA AL PODER

Rafael Gallegos

La primera víctima de las revoluciones es la verdad. En esta “revolución”, las verdades son solapadas por una elaborada mitología revolucionaria. Se dicen anti oligarcas mientras forman sus nuevas oligarquías. Pro-obreros mientras confiscan las empresas que mejor pagan y a la larga dejan en la calle a los trabajadores. Soberanos mientras entregan a los “hemanos” de Cuba áreas fundamentales del país. Nacionalistas mientras arruinan a nuestros empresarios y minimizan la producción nacional. Se proclaman demócratas a la vez que licuan a las instituciones públicas en un jugo, zumo, hugo. Y participativos cuando todos los consejos comunales están comandados, por ley, desde Miraflores. Puras maromas para lograr su único desideratum: el marasmo del país para permanecer en el poder forever.

La segunda víctima es la inteligencia. Gritan a los cuatro vientos que la gente rica no los quiere, cuando la realidad es que quienes no los soportan son los que tienen más instrucción. Si hicieran encuestas de apoyo al proceso por niveles de instrucción, los resultados serían reveladores. Mientras más instrucción, más fuerte el rechazo. No lo duden. Es que la inteligencia – más que la oligarquía - es la que está en contra de esta “revolución”. ¿Ganarían alguna elección en algún país instruido, con esos anacronismos de horror a la oligarquía, exprópiese y con ese currículo, ¿o prontuario?, de destructores de la producción y los servicios? Ellos, mejor que usted y yo, saben que… no.

Hay que tener poquitos dedos de frente para creer que un gobierno que ofrece como modelo al país más deprimido y reprimido de América (o sea Cuba), pueda tener respaldo de la inteligencia de un país. Ni que fuera masoquista. Para muestra, más botones que un liquiliqui: PDVSA hipoproductora, hiperendeudada, verdulera y ofrecida su Faja a cada país pana, como si el crudo pesado fuera piñata. Pura burla a la inteligencia. ¿Qué pensaran la veintena de países donde se han ofrecido refinerías que jamás se construirán? Y en Guayana, nadie con dos dedos de frente puede creer progresista a un gobierno que ha llevado la producción de las empresas básicas al colapso. Ni en una “revolución” que ha bajado dramáticamente la producción y ahora… el consumo. Y menos creer la risible excusa de que el problema de la vivienda se debe a falta de terrenos. La gente con más de dos dedos de frente sabe que la centralización es apenas una excusa en la carrera por desmontar al país… para comerte mejor. ¿Quién explicará la centrimetización del Metro? Puro marasmo inducido. Ellos saben que la producción de 6 millones de barriles por día de petróleo y el crecimiento de las industrias y las inversiones, los obligarían a compartir poder. O sea, a ejercer la democracia y la alternabilidad. Y que en ese escenario el lobo, ni pensaría en comerse a la caperucita… aunque fuera roja - rojita.

La inteligencia, no lo dude, es el enemigo número uno de este desaguisado. Enemigo y víctima. Por algo el 95 % de la intelectualidad internacional se les opone. El comunismo y Cuba ya no emocionan a nadie. Puro parque temático. Cobra vigencia la frase de Churchill: la democracia es un sistema con muchos defectos; pero es el mejor que se conoce.

MUERA LA INTELIGENCIA

Así gritó el generalote Milan Astray -y lo repiten todas las autocracias- en el auditorio de la Universidad de Salamanca, en representación del dictador militar Francisco Franco, y frente a nada menos que Unamuno. Cuando oigo la palabra cultura desenfundo el revólver, tuvo la cachaza de pronunciar Astray. Cuando la inteligencia y el sentido común lleguen al poder, que - júrenlo- llegarán, habrá que imitar a Don Miguel de Unamuno cuando retornó a Salamanca: como decíamos ayer….

Y lo harán con pega-pega para unir al alma nacional, con capacidad de diálogo, respeto a la disidencia, elecciones sin ventajismo y todas esas cosas cuya inexistencia es un insulto a la inteligencia nacional. Y además, con planes de desarrollo, descentralización, participación sin color político, seguridad a las inversiones, fomento de sindicatos, prioridad a la educación y a la salud, desmontaje de las barriadas y sustitución por urbanizaciones populares. Todo es posible y ne-ce-sa-rio.

Lo hizo Chile, que pasó de Pinochet a la concertación y casi al estatus de desarrollado; o Perú, que cambió las oscuras expectativas de comunista Sendero Luminoso por el futuro luminoso que muestran los logros de hoy; o los dragones asiáticos, llenos de gente y de hambre hasta hace pocas décadas. ¿Por qué no podemos hacerlo los venezolanos? Abandonar la demagogia y convertirnos en una sociedad asertiva. Dejar de buscar culpables y asumir nuestro destino. Orientar la inteligencia hacia la prosperidad. La inteligencia al poder… no queda otro camino.

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