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sábado, 23 de octubre de 2010

18 DE OCTUBRE

Rafael Gallegos


La enfermedad de Diógenes Escalante fue el detonante para la caída de Medina Angarita. Previamente Rómulo Betancourt y Raúl Leoni en representación de AD, habían acordado en Washington apoyar su candidatura presidencial a condición de que una vez en el gobierno, Escalante implantaría el voto directo y universal. Logros que desde la óptica actual parecen sencillos; pero que a menos de una década de la muerte de Gómez y a pesar de un Presidente afable y progresista como Medina Angarita, equivalían a toda una revolución.

Estaban vivas las secuelas del gomecismo. Todos los Jefes de Estado del siglo XX habían sido tachirenses y militares. La elección presidencial era de tercer grado: los hombres que sabían leer, elegían a los concejales. Los concejales elegían a los parlamentarios y estos… por fin, elegían a Presidente de la República. Ni las mujeres ni los analfabetas votaban. Por otra parte, el poder militar lo ejercían los oficiales de Gómez, llamados en son de burla “chopo e´piedra” por las nuevas promociones castrenses, entre los que destacaban brillantes oficiales como Delgado Chalbaud, Pérez Jiménez y los hermanos Vargas.

Un día el Dr. Diógenes Escalante le comunicó a su secretario Ramón J Velásquez que no podía asistir a un evento con el embajador de Estados Unidos… ¡porque no tenía camisa! Hasta allí llegó su candidatura presidencial. Ante la lamentable enfermedad, el gobierno escogió como sustituto al ministro de Agricultura y Cría, Dr. Ángel Biaggini, también tachirense. Esta candidatura, por no ser producto de consenso, ni reflejar el mismo carisma de su antecesor, devino en la conspiración que culminó con el derrocamiento de Medina, en un golpe de estado conocido como la “Revolución de Octubre”.

JUNTA REVOLUCIONARIA DE GOBIERNO

Rómulo Betancourt, de apenas 37 años, fungió como Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, acompañado por Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, Prieto Figueroa, Edmundo Fernández y los militares Delgado Chalbaud y Mario Vargas. A los días recibieron el respaldo de organizaciones disímiles, como la Unión Nacional Estudiantil, de tendencia socialcristiana y el Partido Comunista, aliado del gobierno medinista.

En este caso se podría parafrasear a Poleo, por aquello que los gobiernos no se tumban… se caen solitos. Medina, a pesar de ser amplio y respetuoso de las libertades, cayó por ir en contra de las tendencias históricas. Como el voto universal, que para ese entonces era un hecho en las democracias latinoamericanas. Por otra parte, no supo satisfacer las lógicas aspiraciones de poder de los militares jóvenes, que no soportaban la supremacía de los anacrónicos y semianalfabetas generales gomeros.

La Junta Revolucionaria de Gobierno convocó a una Asamblea Constituyente en 1946 y a elecciones generales directas y universales en 1947, donde salió electo Presidente Rómulo Gallegos. Lo acompañaron en el gabinete extraordinarios venezolanos como Andrés Eloy Blanco, Luís Beltrán Prieto y Pérez Alfonzo. Tanto brillo encegueció a los militares y el 24 de noviembre de 1948, encabezados por Delgado Chalbaud, irónicamente considerado como un hijo por Gallegos, y Pérez Jiménez, tumbaron al Presidente y se inició uno de los períodos más oscuros de la historia Venezuela.

Un Presidente novelista y un canciller poeta, resultaron demasiada cultura para esos militares “estudiados”, que en el fondo demostraron el mismo talante de los “chopo e´piedra” que los precedieron.

23 DE ENERO

El almirante Wolfang Larrázabal, encabezó la rebelión que derrocó a Pérez Jiménez luego de nueve años de dictadura. Como si fuera una papa caliente, entregó el poder antes de un año. Fue candidato presidencial. Dio la lección histórica de separarse de la presidencia para hacer la campaña. No quería dejar sospechas de que abusaba del poder. Igualito a los que hoy nos gobiernan. Tuve el privilegio de conocerlo en los años ochenta. Me contó cómo le pedían que diera un golpe de estado y se quedara con el gobierno. Su talante democrático hizo que respondiera a sus incitadores: ¿ustedes me eligieron para que acabara con una dictadura y ahora quieren que implante otra? Sin comentarios… Larrazábal, uno de los padres de la democracia venezolana.

La historia hay que conocerla… para no repetirla. Con todos sus defectos, los llamados cuarenta años de democracia, son los más prósperos de que el país tenga memoria. Democracia, consenso y proyecto de país. Todo lo contrario de lo que hoy acontece. Es imperativo rescatar la democracia. Las repeticiones de historia, se miden en décadas de retroceso para los pueblos.

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