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sábado, 6 de noviembre de 2010

PETRÓLEO EN “DEVOLUCIÓN”

Rafael Gallegos

En lugar de “revolución” petrolera, los venezolanos presenciamos la “devolución” petrolera. Los logros de la Nacionalización “devolucionan”, uno a uno, perjudicando la calidad de vida de los ciudadanos. Para muestra, más botones que un liquiliqui: la internacionalización de ayer, hoy es parroquialización. El cambio de patrón de refinación, se devuelve y asistimos a la verguenza de importar componentes de la gasolina. La producción, se ha “devuelto” hasta apenas dos millones de barriles diarios… y en barrena. El otrora emporio energético preñado de futuro, ha “devolucionado” hacia una industria endeudada y verdulera, que va siendo el agujero negro del bienestar nacional. Veamos:

1.- INTERNACIONALIZACIÓN: Consistió en comprar capacidad de refinación en Europa y Estados Unidos, para colocar nuestro petróleo directamente en los vehículos de los consumidores, garantizando mercado para nuestro difícil crudo pesado. Para los “devolucionarios” venezolanos, la internacionalización es mal negocio. Por ello le rematan la refinerías de Alemania a los rusos, quienes felices y conocedores del negocio, se apresuran a comprar, preguntándose que otra ganga les ofreceremos. Las excusas del gobierno sobran: que si no se procesa petróleo venezolano en Alemania, cuando la verdad es que con esta dramática merma de producción, ni en Alemania, ni en ninguna parte. Que si ningún venezolano trabaja allá, como si se tratara de un ministerio y no de producir dólares para el desarrollo y abrir mercados para nuestra principal industria. Y ahora resulta que la CITGO, en el mayor mercado del mundo y principal cliente de Venezuela, tampoco es negocio... se solicita estratega con moto.

Aunque usted no lo crea, lo que sí les parece buen negocio a los “devolucionarios”, es vender petróleo barato a los lejanos bielorrusos, a quienes los rusos cortaron el suministro por mala paga. O a los cubanos, que nos cambian petróleo por “catedráticos” y ¿dónde estás Ripley? les quedamos debiendo. O a los chinos, ¿qué se ha hecho con los veinte mil millones de dólares que nos adelantaron y que ahora religiosamente tendremos que pagar con 200.000 barriles por día durante varios años? O acrecentar la deuda de Petrocaribe, que ya va por 4.500 millones de dólares. Puro piquirrismo, ¿cuántas “victorias” como estas nos faltan para quedarnos sin petrolera?

2.- CAMBIO DE PATRÓN DE REFINACIÓN: Permitió incrementar desde 16 % hasta 42% la extracción de gasolina en cada barril refinado, lo que redundó en casi 300.000 barriles adicionales de gasolina. Sin alharacas, un triunfo sobre el imperio, que tenía a las refinerías venezolanas como productoras de residuales. Hoy, pasamos por la vergüenza de importar componentes de la gasolina. Pura devolución.

3.- MERMA DE LA PRODUCCIÓN: En el 2002, año de la lobotomía empresarial, Venezuela producía más de 3 millones de barriles; de acuerdo a los planes, hoy deberíamos producir 6 y a duras penas pasamos de 2. Tan solo exportamos un millón de barriles diarios. Nada para nuestro gigantesco nivel de reservas. Hemos llegado al extremo que no nos alcanzan 70 dólares por barril. Y anótenlo, seguiríamos en déficit con 100 dólares. Bajo este esquema de cero en gerencia, la industria petrolera ha perdido la capacidad de reflotar al país.

TRÍPODE PETROLERO

Hay que devolver tanta “devolución”. Transformar, por fin, al petróleo en prosperidad. Utilizar un trípode Empresa, Estado y Responsabilidad Social del petróleo. La primera pata del trípode: una industria petrolera eficiente que funja como pivote del desarrollo nacional; un Ministerio de Petróleo que haga las políticas; maximizar la producción y minimizar los costos; desarrollar una poderosa industria conexa y una petroquímica de primera; hacer los cambios legales que sean necesarios para dinamizar la industria y para distribuir sus beneficios entre los venezolanos.

Pero eso sería insuficiente para transformar el petróleo en bienestar. Se requiere, como segunda pata del trípode, reformar espectacularmente al Estado. Hacerlo capaz de manejar los petrodólares. Nada hacemos con repetir esquemas de una petrolera eficiente y un estado subcapacitado y con elefantiasis.

La tercera pata del trípode es la Responsabilidad Social Empresarial del petróleo, incorporando de manera activa las comunidades al desarrollo. Redes empresariales, comunitarias y gubernamentales, que en conjunto, promuevan la prosperidad en las áreas aledañas a las empresas. Ya basta de petroleras ricas en medio de pueblos cargados de marasmo.

Si nos alcanza la era post gasolina con las semillas del petróleo realengas, estaremos condenados a repetir la ruina de tanto pueblo ex minero. Es imperativo que nos aboquemos a sembrar estratégicamente el petróleo… para que, por fin, podamos cosechar prosperidad. Otra “devolución” como esta y nos quedamos sin país. Saludos, Pirro.


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