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viernes, 12 de noviembre de 2010

¡Ahí vienen los gringos!

Orlando Ochoa Terán

Aunque parezca extraño, los casos más serios que vinculan al gobierno bolivariano con la corrupción, narcotráfico o terrorismo han sido procesados, enjuiciados o sentenciados por iniciativa del FBI, DEA, Secretaría del Tesoro, Security Exchange Commission, ¿CIA?, fiscales y jueces de distrito de EE UU. ¿Una nueva forma de invasión? ¿El imperio contraataca?

Como resultado de la abismal incompetencia para administrar los recursos petroleros y en virtud de una política boba destinada a librarse de la dependencia económica de su mejor cliente, el gobierno bolivariano ha estado progresivamente disminuyendo los embarques petroleros a EE UU.

Lo paradójico de esta estrategia es que en la medida que el gobierno bolivariano se libere económicamente de EE UU, más atrevido debería ser su interés de contener la revolución bolivariana en virtud de que tendría menos que perder. Liberarse de la factura petrolera de EE UU puede tener un interés ideológico para la revolución bolivariana pero para el interés geoestratégico de EE UU, aún Venezuela alberga las reservas de crudos probadas mas grandes del Hemisferio Occidental y una de las más gigantescas en crudos extra pesados del planeta.

El dilema parece estar resuelto por parte del presidente Chávez y también por el gobierno de EE UU. Cuando un político americano, especialmente conservador, quiere simplificar la política exterior destinada a resolver disputas con otros países acude a Thomas Jefferson, quien la resumió así: diplomacia, bloqueo o embargo, y guerra. Sin embargo, la diplomacia, como sabemos, tiene infinidad de matices, que combinada con otras variables cambia con los nuevos tiempos. No los intereses, que son permanentes.

Contener a Chávez

En ocasiones voceros del Pentágono han declarado la necesidad de “contener a Chávez”. La acepción del vocablo español “contener” no se parece a la connotación anglosajona. “Containment” fue la esencia de la doctrina que prevaleció durante la Guerra Fría y se refiere a “una acción política destinada a restringir la influencia ideológica de un país hostil”. ¿Cómo contener a Chávez? Veamos.

Por extraño que parezca los organismos de seguridad de EE UU parecen haber encontrado un flanco débil de la revolución bolivariana en los vacíos del contralor general, Clodosbaldo Russián y la fiscal general Luisa Ortega Díaz. Con una habilidad comparable al de una operación de fuerzas especiales, órganos de seguridad de EE UU han estado invadiendo los predios de Russián y de Ortega, entretenidos como están en el oficio bolivariano de perseguir disidentes.

No luce pues como una casualidad que Smartmatic, la empresa que escruta y elige en los procesos electorales de Venezuela, haya sido investigada por la Comisión de Inversiones Extranjeras (CFIUS, por sus siglas en inglés) de la Secretaría del Tesoro de EE UU. Sospechaban que era controlada (capital y operaciones), subrepticiamente, por funcionarios del gobierno bolivariano. Como resultado de esta investigación la obligaron a vender la subsidiaria Sequoia Voting Machines que fabricaba máquinas de votación para el sistema electoral de EE UU.

No puede ser tampoco coincidencia que las irregularidades de Pdvsa (Bariven y Pdval) que derivaron en la escandalosa contaminación de decenas de miles de toneladas de alimentos se hayan dilucidado inicialmente en tribunales de Miami y Houston. O que los juicios contra Carlos Kauffman y Franklin Durán conocidos como “el caso del maletín” de los $800.000 de Pdvsa, hayan salido a relucir ex gobernadores y el entonces vicepresidente Jorge Rodríguez, vinculado en amistad con el intermediario de Smartmatic, Moisés Maionica. El abogado Maionica se declaró culpable de haber conspirado para encubrir el origen y el destino de esos $800 mil dólares. El proceso se originó en una investigación del FBI.

Pedro Leonardo Mascheroni, un científico argentino-americano del laboratorio de Los Álamos, fue detenido después de reunirse con funcionarios de la embajada de Venezuela y ser sorprendido por un agente del FBI que se hizo pasar como venezolano.

El caso de la reciente detención del interventor Rafael Ramos, acusado de extorsión en Miami, promete superar el drama del maletín rivalizando con el escándalo de Walid Makled, detenido en Cúcuta, después de ser identificado, nada más ni nada menos que por la DEA. Si esto no fuese suficiente, la Securities Exchange Commission (SEC), policía reguladora del mercado de capitales de EE UU, acaba de señalar a un alto ejecutivo de Pdvsa y a otro del Seniat de haber aceptado sobornos de la multinacional francesa Pride International, según sentencia de un tribunal de Texas.

¿Llegó al fin la invasión que tanto había anunciado el presidente Chávez? “Cuidado con lo que deseas, se te puede cumplir”.

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