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martes, 16 de noviembre de 2010

Civiles y militares

Eddie Ramirez

Tradicionalmente las relaciones entre civiles y militares han sido de mutua desconfianza y no ha existido interés de ninguna de las partes por conocerse mejor. La consecuencia es la formación de estereotipos que no representan el todo. Los civiles tendemos a calificar a los militares de autoritarios, ambiciosos, abusadores, corruptos y alcahuetas del gobierno de turno. Los militares perciben a los civiles como anárquicos, improvisadores, egoístas, politiqueros y corruptos.



Favorablemente, a diferencia de algunos de los países suramericanos, en Venezuela no existe una diferencia de clases entre quienes acuden a la Escuela Militar y quienes van a las universidades y tecnológicos. Aquí solo hay oligarcas en el cerebro perverso del inquilino de Miraflores y, tanto civiles, como militares, progresamos gracias al ingreso petrolero. Unos y otros tenemos las mismas pocas virtudes y los abundantes defectos que nos caracterizan a los venezolanos.



Civiles y militares tienen la tendencia a magnificar los defectos del otro y de minimizar los propios. Los militares responsabilizan a los civiles por todos los desaguisados ocurridos entre 1958 y 1998, pero se olvidan de que, a través de sus mandos regulares, ellos han debido plantear correctivos y no pasar como los grandes mudos. Hay militares y civiles golpistas. Militares y civiles han apoyado dictaduras como la de Pérez Jiménez, pero otros lucharon contra la misma y sufrieron cárcel y destierro. Desde el 2002 a la fecha un numeroso grupo de civiles y militares se han opuesto al totalitarismo Siglo XXI y se encuentran presos o exiliados.



Tanto civiles, como militares son responsables de las actuales violaciones a la Constitución. ¿Acaso existe alguna diferencia de fondo entre lo expresado por el general Henry Rangel Silva y los rojos del CNE o con lo que a diario aprueban Cilia Flores y Carlos Escarrá? ¿Entre los oficialistas que asesinaron a Maritza Ron y el teniente que acribilló a Evangelina Carrizo? ¿Entre los pistoleros de la Baralt y los esbirros de la Guardia Nacional que agredieron en horas nocturnas a mujeres y niños en Los Semerucos? ¿Entre los camisas rojas que asesinaron a José Ramón Vilas y los Guardias que lo permitieron? ¿Entre los jueces militares que condenaron a Gebauer y los jueces civiles que condenaron a los Comisarios? Civiles y militares tendremos que unirnos para hacer respetar la Constitución y, a pesar de los deseos personales de Rangel Silva, en enero del 2013 tendremos un nuevo gobierno. En ese momento los venezolanos nos desintoxicaremos del odio. Sean civiles o militares, los asesinos, los violadores de los derechos humanos, los corruptos y algunos jueces tendrán que enfrentar a la justicia. En otros casos bastará con el desprecio público y muchos otros habrá que olvidarlos.



Como en botica: Condenamos las vejaciones a la juez Afiuni por parte del teniente Mestre y de la mujer custodia. Nuestra felicitación al valiente Guillermo Zuloaga por el Gran Premio de la SIP a la Libertad de Expresión. Germán Saltrón, representante de Venezuela ante la CIDH hizo el ridículo; bravo por Rocío San Miguel, Theresly Malavé y Nieto. Nuestro compañero Jacinto Bolaños fue asesinado por el hampa tolerada por el régimen. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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