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viernes, 19 de noviembre de 2010

General Rangel ¿podría ser un poco más específico?

 
"Hasta ahora el período es de 5 años, con la Constituyente pudiera variar. La duración del mandato no depende de la Constitución. Hugo Chávez entregará algún día". Candidato Hugo Chávez - Septiembre de 1998.

Orlando Ochoa Terán

 
 
Por una de esas ironías del destino el único que se alarmó con esta premonición del candidato presidencial fue José Vicente Rangel. La torpeza de esta aseveración es evidente” –aseguró en su columna dominical- “sobre todo cuando el principal ataque contra Chávez es que quiere una Constituyente a su medida, para perpetuarse en el poder (desde mi punto de vista esto es absurdo)”. ¿Absurdo?
 
Desde entonces se ha producido una de esas curiosidades políticas que no tienen explicación en cualquier otro país. Durante estos casi 12 años de gobierno bolivariano, el presidente Chávez no ha perdido oportunidad para implicar o ratificar esa voluntad por todos los medios  posibles. El apoyo al general Rangel Silva no pudo ser más significativo, sincero y coherente.
 
Sin embargo, un sector importante de la oposición, con una fe inquebrantable se resiste a creer lo que parece tan claro. Desde antes del referendo revocatorio, más tarde en las elecciones de diciembre de 2006 y antes de las que tendrán lugar en 2012, no se cansan de repetir que Chávez será desalojado del poder por medio del voto y una progresiva conquista de “espacios políticos”.
 
En Lógica, el principio de la contradicción postula que si hay dos juicios, uno de los cuales afirma y otro que niega la misma cosa, no es posible que ambos sean verdaderos. Si uno de ellos es verdadero, el otro es necesariamente falso. En la política venezolana esto no tiene validez. Si A es A y a la vez A no es A, en Venezuela es posible que ambos sean verdaderos.
 
Si alguien no entendió al general Rangel Silva, el presidente Chávez, con paciencia, lo ayudó a aclarar la idea del jefe pretoriano con dibujos, gráficos, videos y un ascenso. ¿Suficientemente claro? No. Para algunos opositores lo importante de la declaración de Rangel Silva es que reconocen que perderán las elecciones, precisamente la hipótesis sobre la cual descansa la predicción.  
 
Consonantes y disonantes
En otras ocasiones, en búsqueda de una explicación para comprender la incapacidad de estos sectores para entender lo que quiere decir el presidente Chávez, hemos acudido a la teoría de la disonancia cognoscitiva, la cual sostiene que dos elementos de conocimiento pueden ser consonantes o disonantes. Si son consonantes es porque son coherentes. Si son disonantes es porque son opuestos.
 
La disonancia no es una condición mentalmente confortable. Quien la sufre tiende a evitar la información que la incrementa. A mayor disonancia, mayor la presión para reducirla. La abundante información que le indica a un fumador la amenaza que se cierne sobre su salud es una disonancia que podría eliminar drásticamente dejando de fumar. Sin embargo, para seguir disfrutando del placer encontrará razones positivas que reduzcan esta disonancia como eso que libera la tensión o evita aumentar de peso.  
 
No ha habido opositor o líder partidista que no haya acusado al gobierno bolivariano de una continuada violación de la Constitución, las leyes y aplicar medidas judiciales arbitrarias en virtud de la postración en que se encuentran los poderes públicos y las demás instituciones, incluidas las Fuerzas Armadas.
 
Ningún opositor se negaría a suscribir la elocuente descripción que hace Teodoro del referendo que aprobó la enmienda constitucional en febrero de 2009. La misma que ya había sido rechazada en 2007: “Después de gastarse ilegal e inescrupulosamente miles de millones de bolívares del tesoro nacional en su campaña, después de la campaña más groseramente ventajista de la historia nacional, después del más impúdico chantaje a empleados públicos y trabajadores de las empresas del Estado así como a los beneficiarios de las misiones, después de violar la Constitución y las leyes como le salió del forro, con un CNE de desvergonzada alcahuetería ante los abusos del ventajismo, Chacumbele logró su victoria de enmienda”.
 
Por raro que parezca la mayoría de los diputados electos, alcaldes, gobernadores y líderes partidistas suscribirían al mismo tiempo otro juicio disonante del mismo Teodoro que alega que “para impedir que el plan (de Chávez) cuaje es preciso aferrarse a la política democrática con plena conciencia de que ella es la que ha permitido avanzar y de que no existe alternativa ni viable ni conveniente”.
 
-Es con usted señor general Henry Rangel Silva. ¿Podría, por favor, ser un poquito más específico?

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