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sábado, 16 de febrero de 2013

Derroche de gasolina y subsidio, binomio inseparable creado por el Gobierno

 Erika Hidalgo López.- 
 
Dicen que a Pdvsa le estallará en las manos la necesidad de elevar los precios, y que la eventual consulta pública es para responsabilizar del elevado consumo al país.

Aumentar la gasolina o no es el dilema, y el Gobierno nacional lo sabe. Pero también sabe que tarde o temprano deberá hacer frente a una medida que luce poco popular, pero necesaria. 

Y es que ahora el problema no solo incluye el tema del subsidio, sino que engloba además una situación de derroche e irracionalidad de parte de la población, según las recientes declaraciones del presidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez, en las que inclusive aseguró que Pdvsa no necesita esos recursos para "estabilizar nada".

Entonces ¿es la población venezolana derrochadora de energía? ¿Quién tiene la culpa de eso?
Analistas coinciden en que la respuesta a la primera incógnita es "sí", y que la segunda claramente apunta al Gobierno.

Es un círculo vicioso, dice el experto petrolero Rafael Quiroz, pues el venezolano efectivamente derrocha energía porque no sabe lo que vale ni cómo llega a su tanque. Y el Gobierno es el culpable de eso, pues mantiene un subsidio "ridículo", según el cual es mejor regalar el combustible de una vez.

Por su parte, el analista petrolero y docente del tema energético, Luis Oliveros, señala que Rafael Ramírez está equivocado en su análisis, pues el derroche es generado por el subsidio.

En lo interno Pdvsa deja de percibir unos $1.700 millones al año por culpa de la ayuda social que ya está distorsionada.

"¿Cómo se entiende entonces que se pidan prestados 2.000 millones de dólares a Chevron y 3.000 millones a los chinos?".

El ajuste del precio de los combustibles es insoslayable, pero al mismo tiempo debe estar enmarcado en un plan racional, señala.
"No se trata de llevar los precios a niveles internacionales, pero al menos se debe buscar un nivel de presión que obligue a los consumidores a racionalizar el uso", sostiene  Quiroz.

A su juicio, dejar de percibir $12.000 millones anuales en costos de oportunidad por precios internacionales luce más grave que mantener un subsidio que está protegiendo el bolsillo de las clases media y alta y no de los sectores de escasos recursos.

Oliveros asegura que "Petróleos de Venezuela estaría feliz con un aumento que permitiera cubrir al menos los costos de producción de los combustibles. Esta debería ser una primera etapa para luego ir diseñando incrementos paulatinos en el tiempo".

Por su parte, Ramón Castro Pimentel, ex funcionario de la empresa estatal, sostiene que la gasolina no debe ser ajustada al alza, "si regalas el petróleo y la gasolina a otras naciones, no luce coherente cobrarles más a los nacionales", dice.

Sin embargo, continúa, "si nos ajustamos a la realidad, Pdvsa al menos debería cubrir los costos de producción".

Analistas consultados convergen en que el Gobierno no ha sincerado las tarifas de los combustibles porque tendría que explicar muchos porqués a la población, y se ha excusado en el mito del estallido social para no tomar cartas en el asunto, considerando que  ya van 17 años en los que el precio de la gasolina está congelado.

Otros apuntan a que con el eventual llamado a la consulta pública, el Gobierno se sienta autorizado por el "soberano" a elevar el valor sin costos políticos.

Entre los porqués, dice un analista, está el consumo del sector eléctrico que se suponía diseñado para el uso de gas. Pero las políticas en este sentido han sido "nefastas", dice, pues las termoeléctricas se llevan de la torta nacional 200.000 barriles diarios. 

Derecho de nacer

Cuando Rafael Ramírez señala que el subsidio tiene racionalidad dentro de un país productor, es legítimamente cierto. Y los venezolanos lo sienten como parte del derecho de nacer. "Es contra natura que se paguen precios elevados por un producto que es parte de la venezolanidad", dice un no tan distraído conductor.

Sin embargo, Oliveros considera que a la estatal petrolera le estallará en las manos la necesidad de un ajuste, pues a diferencia de otras naciones que integran la Opep, Venezuela no se ha ajustado a su realidad.

Los iraníes debieron incrementar los precios del combustible en 3.000% para detener el derroche y cubrir sus costos, comenta Castro Pimentel. "Y la medida fue efectiva y racional".

Venezuela, según cifras oficiales, consume actualmente unos 650.000 barriles por día (bpd), mientras el reporte del ente estadístico de petróleo , Jodi, reseña que en septiembre de 2012 la demanda venezolana se ubicó en 798.000 bpd, pese a que recién en 2009 el consumo registró 518.000 bpd.
 

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