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martes, 12 de junio de 2012

Deshonestidad revolucionaria


         Eddie A. Ramírez S.

La deshonestidad intelectual de los jerarcas del régimen y de los  funcionarios sumisos encargados de administrar justicia es más grave que la apropiación indebida de los revolucionarios que exigen elevadas comisiones o que inflan los costos de bienes y servicios a costa del erario público.

El deshonesto mayor da el ejemplo cuando intenta cambiar la historia, desde satanizar a Páez hasta machacar  que lo querían asesinar el 11 de abril. Le siguen los expertos en detectar sabotajes, encabezados por Rafael Ramírez, quien insiste en el sabotaje petrolero, a pesar de que los hechos que señala ocurrieron en enero y marzo del 2003, cuando  desde el 7 de diciembre del 2002 Alí Rodríguez militarizó las instalaciones petroleras. El guerrillero Fausto también se refirió al sabotaje eléctrico, tesis avalada ahora por el profesor Héctor Navarro, quien no tiene la honestidad de reconocer que las fallas del servicio se deben a problemas de falta de inversión y de mantenimiento. 

Retamos a los intelectualmente deshonestos  revolucionarios a que señalen alguna empresa estatizada que marche bien:¿Agropatria?¿Los Centrales azucareros? ¿Corpoelec? ¿Las empresas de servicio a la industria petrolera de la Costa Oriental del Lago? ¿Pdvsa Gas Comunal? ¿TVES? Realmente el único organismo que presta un buen servicio es el SAIME.

El caso de muchos jueces y fiscales es el más grave, ya que los ciudadanos estamos a merced de lo que dicte el teniente coronel. Innumerables son las denuncias, pero la Defensora del Pueblo prefiere referirse a la  malvada  justicia de los Estados Unidos y todos los Poderes del Estado claman para que Venezuela se retire de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Por su parte la Fiscalía y la bancada oficialista de la Asamblea Nacional se niegan a investigar casos en los que están involucrados personeros del oficialismo. Por otra parte, rechazamos el arresto del abogado de la juez Afiuni, José Amalio Graterol y la detención domiciliaria de la juez. Insistimos en  la solicitud de libertad por razones de salud de Iván Simonovis, así como el derecho adquirido que tiene, junto con  los efectivos de la Policía Metropolitana presos en Ramo Verde, de libertad condicionada. Igualmente el caso de los Guevara, sentenciados con  pruebas forjadas. 
 
También hay una gran deshonestidad intelectual cuando le “venden” a los venezolanos que son positivas las relaciones con Irán, Bielorrusia, Siria, Zimbawe  Cuba y, anteriormente, con Libia. Así mismo, cuando damos un trato preferencial a Guyana y nuestro vecino nos retribuye violando nuestras áreas marinas, como ha denunciado el distinguido geólogo Aníbal Martínez.

Como en botica: Leonardo Vera es otro obrero petrolero lamentablemente fallecido por falta de seguridad laboral. El 7 de octubre detendremos los abusos del régimen. Bravo por los reportajes de María Isoliett sobre las cárceles

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