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viernes, 1 de junio de 2012

CAPRILES, TOÑITO Y KENNEDY



                                                                                                 Rafael Gallegos

No lo creo, no lo creo, no puede ser… decía el incrédulo pueblo al regarse la noticia de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. Mi general está vivo. Esos son mentiras de los alzaos. ¿Cómo se le ocurre a busté que se va a morí el taita? La costumbre les había hecho creer que Gómez era inmortal, por encima de su ancianidad  octogenaria y los largos 27 años en el poder. Y claro, a muchos no les parecía que un personaje tan poderoso muriera… de una vulgar infección en la vejiga.

De López Contreras, sustituto del dictador Gómez,  se decía que “no calzaba los puntos de mi general”, o que siempre fue un segundón y, algún opinador de oficio habrá dicho que era muy joven. En pocas palabras, que era un incapaz. Y cuando Rómulo Betancourt se hizo del gobierno en 1.945, se decían peores barbaridades. Que era un joven de apenas 37 años, que era civil, que no era andino. Otro incapaz más, comentaban.

Pocos observaron que esos presidentes reflejaban MODELOS DISTINTOS DE LÍDERES, para las nuevas eras. López, un militar de escuela y Betancourt, un líder civil a la usanza del siglo XX.

Con todos sus defectos, ambos cumplieron con su rol histórico. López realizó una efectiva transición hacia la democracia y Betancourt cumplió con implantar las elecciones universales, directas y secretas, cuando el pueblo eligió como Presidente a Don Rómulo Gallegos.

Sin embargo, tuvieron que pasar por el tamiz de las costumbres. Un tamiz reforzado por nuestra baja autoestima. La misma que da poca importancia a científicos venezolanos como Fernández Morán, o permite que reposen arrumados en los estantes, obras literarias de primera, como por ejemplo Zárate, o Campeones, de los venezolanos Guillermo Meneses y Eduardo Blanco.

Los mismos que cuando llegó a Cumaná la noticia del triunfo histórico del Mariscal de Ayacucho, se preguntaban: ¿quién ganó la batalla, Toñito, el muchachito que se la pasaba echando varilla por aquí… ese ganó en Ayacucho?... ASÍ SERÍAN ESOS MATOS.

Los mismos que hoy quieren desmeritar la figura de Henrique Capriles. Por joven, como si eso fuera un delito. Por diferente, cómo si tuviera que responder al modelo de líderes del pasado. LÓPEZ FUE DISTINTO A GÓMEZ Y BETANCOURT DISTINTO A LÓPEZ. Y de paso, Bolívar mil veces diferente a Fernando VII.

Capriles, representa una nueva generación. Jóvenes políticos como Pablo Pérez, Leopoldo, Caldera, María Corina, Ocariz, Goicochea y paremos de contar. NO es casualidad. Es el resultado de años de una oposición organizada en gesto de férrea unidad, en la MUD. TODA LA DIRIGENCIA DEMOCRÁTICA DEL PAÍS asesorando, conceptualizando, organizando y trabajando  para que la nueva generación RECOJA EL TESTIGO y gane el relevo.

Y Capriles, 40 años y  ya en su currículo figura: diputado, alcalde, gobernador… preso político… líder de partido… líder de masas… estudios formales… ¿qué más queremos? NO ES UN MUCHACHO, ES UN JOVEN LÍDER POLÍTICO.

¿Es que alguno de los jóvenes líderes que han representado cambio de época, podría superar las  credenciales que éste candidato presidencial?

Cuando los regímenes envejecen – es nuestro caso-  surgen líderes jóvenes que abren nuevos caminos. Felipe González, llegó al poder a los 40 años y AYUDÓ SERIAMENTE A DESMONTAR EL FRANQUISMO. Si hubiera sido venezolano, ¿qué hubiéramos dicho del Felipillo que correteaba con nuestras calles y llegó a la Presidencia… que los españoles eran unos matos?

John Kennedy ganó las elecciones a los 43 años. Sin duda, respuesta al viejo Eisenhower, OTRA ÉPOCA, que había ganado las elecciones por segunda vez  infartado y como largo premio a haber sido un gran general en la segunda guerra mundial, hacía ya 15 años.  Kennedy representó la nueva era para USA, otra óptica ante el racismo, el viaje a la luna, una nueva visión ante América Latina (la Alianza para el Progreso). Si hubiera sido venezolano, tal vez lo hubiéramos desechado por burguesito, niño bonito, o muchachito. ¿Qué tal?

Pero nosotros nos satisfacemos haciéndonos cosquillas en la herida… hasta que nos arda. Que si Capriles no arranca, como si no hubiera movilizado TRES MILLONES DE VOTOS  en las primarias. Que si Capriles  no le llega a las masas, como si no observáramos la masiva respuesta del pueblo en el casa por casa. Que si Capriles va perdiendo todas las encuestas, como si no supiéramos el origen y destino de casi todas ellas. Que no le gana a Chávez, como si lo más probable no sea  que tendrá que enfrentarse a un fallido sustituto.

Vamos al cielo y vamos llorando. Si hay que corregir aspectos de la campaña… hagámoslo ASERTIVAMENTE. El mar de fondo de la historia  grita: cambios en democracia. Allá este socialismo trasnochado atragantado con la flecha de la historia. HAY UN CAMINO: LA AUTOESTIMA. Y hay un gran candidato. Sin complejos, Capriles Presidente.

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