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viernes, 13 de julio de 2012

¡A sacudirse los chips!


         Eddie A. Ramírez S.

En las  salas de ordeño modernas  cada  vaca recibe su ración de alimento concentrado de acuerdo a la cantidad de leche que produce. La orden la emite un chip que porta en una de sus orejas. El chip que están colocando a los vehículos,  supuestamente para restringir el contrabando de gasolina, en Táchira y Zulia y que piensan extender a otros quince estados es solo una prueba. Entendamos que el objetivo es el racionamiento de gasolina y no el control de la fuga a Colombia y Brasil por la enorme diferencia de precios. La cantidad de gasolina que se pasa en bidones y en los carros es de poca monta, en comparación con la que es trasladada en gandolas que los responsables de resguardar las fronteras se hacen de la vista gorda. El diferencial de precio permite comprar a mucha gente. 
Hasta ahora este no era un problema mayor para el gobierno, pero el deterioro de nuestras refinerías por falta de mantenimiento y por una gerencia inepta está obligando a importar gasolina y otros productos refinados.

 La misma Pdvsa reconoció en su informe del 2011 que ese año tuvo que comprar crudo y productos refinados por 39.783 millones de dólares. Por su parte, la US Energy Information Administration en su último reporte señala que en noviembre del 2011 Estados Unidos exportó a Venezuela 1.103.000 barriles de productos refinados, en diciembre 2.210.000 barriles, en enero de este año 1.182.000 barriles, en febrero 998.000 barriles, en marzo 1.023.000 barriles y en abril 1.628.000.  Es decir que el país de las mayores reservas de petróleo y que tiene una capacidad de refinación instalada en Venezuela  de 1.303.000 barriles por día y de 1.519.000 barriles por día en el exterior, tiene que comprar petróleo e importar productos refinados, principalmente gasolina. ¡Esa es la potencia energética de la que tanto alardea el teniente coronel!    

 A los venezolanos y residentes el totalitarismo Siglo XXI está dispuesto a colocarles un chip programado para controlar el consumo de alimento y de medicinas. Después vendrán otros racionamientos como, por ejemplo, pares de zapatos al año, de acuerdo al número máximo de kilómetros  que un siervo del régimen debe recorrer para ser buen revolucionario. El número de pantalones dependerá de las necesidades de exportación de los sandinistas, quienes nos   los cambian  por petróleo.  Y así seguirá si no tomamos conciencia de lo que vivimos.

Por otra parte, es de advertir que el panorama petrolero no luce muy optimista. El reciente trabajo de Leonardo Mangeri del Belfer Center de Harvard Kennedy School obliga a ocuparnos más de la producción petrolera. Este autor señala que ya no existe temor de escasez de petróleo. Todo lo contrario, de acuerdo a los proyectos en marcha en el mundo, para el año 2020 se podrían producir más de 49 millones de barriles diarios adicionales, es decir más de más mitad de la actual capacidad de producción que es de 93 millones de barriles diarios. Cuando Mangeri realiza los ajustes por riesgo de que no todos los proyectos en marcha se concreten la cifra baja a 29 millones de barriles por día y con las declinaciones naturales de los yacimientos arriba a una producción adicional de más  de 17 millones de barriles por día.

Preocupa que, para Venezuela, dicho autor solo estima que podría producir 2.300.000 barriles por día adicionales para el 2020, pero  por el factor Chávez solo le asigna un incremento de 1.200.000 barriles por día. Afortunadamente, Mangeri no toma en cuenta el factor Capriles que se impondrá al teniente coronel autoritario y fijará reglas claras para atraer inversión y lograr desarrollar todo nuestro potencial. El 7 de octubre los venezolanos nos sacudiremos todos los chips que nos están imponiendo.

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