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viernes, 6 de agosto de 2010

HOMBRES DE PETRÓLEO (1 de 2)

Rafael Gallegos


Cual Popol Vuh, que plantea que los indígenas guatemaltecos son hombres de maíz, podemos afirmar que los venezolanos somos hombres (y mujeres) de petróleo. Desde los pozos Zumaque 1 y Barrosos 2, nuestro devenir está impregnado de petróleo hasta los tuétanos. Estamos hechos de petróleo. De riqueza que llueve; de papá estado y mamá estado “obligados” a mantenernos y a repartir cual maná, los petrodólares; de locus externo o responsabilidad de nuestro éxito en “otros”, o peor… en las fuerzas del destino. No es exagerado afirmar que la estrategia de desarrollo más utilizada por nuestros gobernantes, especialmente los actuales, ha sido esperar que suban los precios del petróleo. Ni que la enfermedad más recurrente que padecemos es el Efecto Venezuela, descrito por el sabio Pérez Alfonzo como de un país indigestado cual ganador del premio gordo de la lotería, que se descompensa por comer siete veces al día. Así como en el mar la vida es más sabrosa, con el petróleo el populismo es más profundo. Hasta sostiene “revoluciones” como la que padecemos, que hipnotizó a los más desprevenidos con una “ilusión de armonía”. El “socialismo del siglo XXI” ha violado las leyes de la economía, de la gravedad y del sentido común; navega sin ahogarse por ahora, en medio de un maremagno de descontrol y corrupción; se comió la flecha de la historia y ya se atraganta; se burla de la inteligencia del venezolano al colocar a como modelo a Cuba, el país más dependiente y represivo de América. Y todo esto lo ha hecho utilizando el maná de los altos precios del petróleo. Pero llueve y escampa. Ya no hay dólares. Llegaron las vacas flacas. Puro Efecto Venezuela. Y ahora… ¿qué haremos los hombres del petróleo? ¿Quién podrá defendernos? Favor abstenerse los chapulines… colorados.


PETRÒLEO: EL GRAN PIVOTE

Hay que ubicar al petróleo en el centro de nuestros análisis históricos y acabar con tanta leyenda. Por ejemplo, se dice que Juan Vicente Gómez pacificó a Venezuela, cuando este fenómeno obedeció a las tanquetas de hidrocarburos, que aplastaron la logística decimonónica de los caudillos campesinos. Igualmente hay que dejar de ver a Gómez como un amo del poder, cuando sólo fue – y lo refleja mi padre en “El cachorro Juan Vicente Gómez”- un guachimán de los intereses petroleros transnacionales, colocado por el imperio, que como dice Poleo, existe y es malo, para poder explotar el nuestros recursos a su antojo. No hay que olvidar la famosa frase de Gómez a los ejecutivos de las transnacionales: hagan ustedes las leyes porque son los que saben de petróleo. La gloriosa excepción de esa época fue la creación en 1.930 del Servicio Técnico de Hidrocarburos, liderado por el patriota Gumersindo Torres. De este tema hablaremos oportunamente.


Pérez Jiménez también fue un dictador petrolero, otro cachorro presto a cuidar los intereses transnacionales. Muestra de ello es el rompimiento de la política de no más concesiones, formulada por Betancourt y Pérez Alfonzo.


Los demócratas han sido los más asertivos en política petrolera. Medina Angarita hizo la Ley de Hidrocarburos de 1943; Betancourt y Pérez Alfonzo, además de la política de no más concesiones, introdujeron el fifty fifty, que obligaba a las transnacionales a entregar más dinero por nuestro petróleo. Curiosamente, Rómulo Gallegos fue derrocado días después de promulgar ese decreto.


Los gobiernos democráticos, surgidos después de 1.958, crearon los soportes para la nacionalización de la industria petrolera. Fundación de la CVP, de la OPEP, mayor participación.


La nacionalización fue ejemplar. PDVSA se convirtió en unas de las primeras empresas petroleras del mundo. El cambio de patrón de refinación, la internacionalización, el crecimiento de las reservas, el desarrollo de la Faja, de Monagas y de Apure, la Orimulsiòn, INTEVEP, el CIED. Todo en dos décadas. Luego la Apertura, para apuntalar los logros de la Nacionalización. Transformaron una empresa petrolera… en un emporio energético. Ya Venezuela se preparaba para llegar, acorde con sus gigantescas reservas, a 6 millones de barriles diarios.


Pero… llegó el comandante y mandó a parar. Realizaron la mayor lobotomía empresarial de que se tenga noticia cuando botaron a los 23.000 petroleros. El resultado: una industria petrolera en barrena y endeudada. De emporio energético… a verduleros (de productos “vencidos”) ¿Es esa la soberanía petrolera de la “revolución”?


En el siguiente artículo sugeriremos cómo hacer con el petróleo para lograr, en un último aliento, transformarlo en prosperidad. Seguiremos siendo hombres de petróleo hasta que el destino nos alcance, o mejor… alcancemos al destino, Claro que se puede transformar la realidad petrolera. El 26 S. Con S de sunami.


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