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domingo, 7 de abril de 2013

EL HEREDERO DE LA MENTIRA

Rafael Gallegos                                                                 

Antonio Leocadio Guzmán era muy brollero. Desde el periódico “El Venezolano” y desde su partido Liberal creó, a punta de ideas y denuncias, un ambiente muy polémico. Por ello su archirrival Juan Vicente González, tan peleón e inteligente como él; pero ubicado en el bando conservador, le endilgó el mote de “padre de la mentira”.
Cuando José Antonio Páez conoció al hijo de Antonio Leocadio, el futuro presidente Antonio Guzmán Blanco, le dijo: ah!, tú eres el hijo del “padre de la mentira”, o sea… tú eres, “la mentira”.
Años después, en 1877, cuando  “la mentira” era el hombre fuerte de Venezuela y cumplió siete años como  Presidente de la República, decidió irse a París y dejar el coroto por un tiempo. Dejó como encargado a su fiel lugarteniente Francisco Linares Alcántara. O sea,  éste quedó como el “heredero de la mentira”.
Le tocaba gobernar, como hoy pretende hacer Nicolás, en el nombre de otro. En este caso, hay que aclarar, Guzmán Blanco estaba vivo.
Linares Alcántara confundió su rol. Creyó que estar cerca del poder, era estar en el poder. Y comenzó a encabezar la reacción contra  Guzmán Blanco. Tumbaron las dos estatuas que se había auto erigido el autócrata, bautizadas por la sorna del pueblo como  “el manganzón” y “el saludante”.
Linares Alcántara se creyó poderoso. En una de esas bajó a La Guaira, se comió un dulce de lechoza… y se murió. Todavía los historiadores no han determinado si el “heredero de la mentira” falleció envenenado por sus enemigos políticos… o indigestado.
Al morir el Presidente “heredero de la mentira”, se procedió a enterrarlo de acuerdo a su investidura. El mismísimo Dr. Kannoche del famoso castillo de tumbas en el Ávila, lo embalsamó. Cuando el féretro del “heredero de la mentira” iba a en camino a su última morada, pasando a la altura de El Calvario, sonó un tiroteo. Sus valientes áulicos se asustaron, soltaron la urna  y salieron corriendo. Linares quedó sólo. Como parafraseando a Bécquer: “que tristes, que solos se  quedan los muertos”.
PINOCHISMO EN EL SIGLO XXI…
Más de cien años después, otro político se coinvierte en el “heredero de la mentira”. Se trata del candidato Nicolás Maduro. Es el heredero, de la mentira más grande que nos han dicho a los venezolanos. Más bien de un saco de mentiras.
Es el pinochismo en acción. Los seguidores de Pinocho. Aunque claro, Pinocho es un niño de pecho ante esta gigantesca mentira institucional que poadecemos. Si a nuestros pinochos del siglo XXI les creciera la nariz, superarían a  Julio Verne dándole la vuelta al mundo… en una nariz.
Todo un saco de mentiras. Veamos:
La mentira  de decir que somos soberanos… cuando le han entregado el país a Cuba.
La mentira de decir que somos demócratas… cuando hacen elecciones llenas de ventajismo, con un árbitro jugando para el gobierno. Cuando crearon unos poderes públicos raspados en autonomía. Cuando excluyen a los opositores de la directiva de la Asamblea Nacional. Cuando encarcelan a venezolanos dignos, por órdenes presidenciales. El que tenga cerebro, que piense. Esto no es democracia.
La mentira de decir que practican la libertad de expresión… cuando cerraron RCTV y decenas de emisoras. Cuando amenazan y multan permanentemente a Globovisión. Cuando utilizan las televisoras y radios del Estado como televisoras y radios del PSUV. Con sus reales y con mis reales…
La mentira de decir que han rescatado a PDVSA… cuando la endeudaron, la politizaron, la minimizaron. La pasaron de ser una de las grandes petroleras a ser el hazmerreír del mundo y el hazmellorar de los venezolanos. 
La mentira de decir que han rescatado a Venezuela, cuando han aplicado el proyecto de destrucción estratégica, con el objeto de permanecer por siempre en el poder. Han minimizado la industria y el agro, invadido haciendas, expropiado empresas, apresado empresarios. Ahora somos un país marasmo. Como Cuba, maestro y modelo de esta destrucción.
La peor mentira, engañar a los pobres, haciéndoles creer que están mejor que nunca. Obvian los crecientes ranchos, la violencia record, la inflación record, la escasez, el desempleo, la salud enferma. Pura falsificación de la historia, que los espera en la bajadita cuando las aguas lleguen a su nivel.
Maduro, se ha convertido en el “heredero de la mentira”. Votar por él, sería escoger una Venezuela más totalitaria, más dependiente de Cuba, más militarizada, más dividida. Pocas veces un candidato presagia tanta oscuridad. Como contrapartida está Capriles. Es la verdad de la hora: democracia, respeto, libertad, inversiones, política marginalidad cero.
Nada nuevo bajo el sol…lo mismo que hacen todas las democracias eficientes del mundo.
Usted escoge. Cómplice de la mentira… o gestor de la verdad.
Aunque suene religioso: Sólo la verdad nos hará libres.

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