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viernes, 11 de febrero de 2011

El “cable umbilical” de Cuba

Orlando Ochoa Teran 
Con la conexión submarina entre Cuba y Venezuela se consolida un fenómeno histórico sin precedentes; un pequeño país subdesarrollado económica y culturalmente, en virtud de una imposición ideológica comunista, domina a otro país con mayor población, territorio y desarrollo económico con la ayuda de instituciones y poderes públicos.
 
El proyecto de fibra óptica fue secretamente concebido en 2003 por la empresa estatal china Potevio, a requerimiento del Grupo de la Electrónica de Cuba. A finales de 2005, una delegación de Potevio y GEC presentaron la propuesta al presidente Chávez y al director de Conatel.
 
Con el visto bueno presidencial el proyecto sería totalmente financiado por el Estado pero sin la participación de técnicos venezolanos o de Cantv. Potevio firmó contratos de cooperación con CAMC Ingeniería de China, Alcatel Shanghai y el Grupo de Electrónica de Cuba que en virtud de su relación con Potevio serviría como “integradora” del proyecto.
 
“El sistema instalado” – indicaba el estudio – “tendrá la capacidad de ofrecer servicios de voz, datos e internet, así como servicios de banda ancha de comunicación fija y móvil” (…) “la ejecución de esta obra cambiará el estado comunicativo de la zona caribeña y ofrecerá una garantía confiable de comunicación para los intercambios y desarrollos políticos y económicos en Cuba, Venezuela y otros países latinoamericanos” (…) “rompiéndose el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos a Cuba”.
 
Cuba en control
El gobierno bolivariano ha declarado que el costo ha sido de $70 millones. Sin embargo, el documento del proyecto estimaba “alrededor de 150/180 millones de dólares proporcionados por el Banco de Desarrollo de China”. Esto ha dado pié para que se comente en la industria que el cable no se detiene en Siboney sino que llega hasta los bolsillos de un general cubano.
 
Por razones “estratégicas” se descartó Caracas y se optó por crear la empresa Gran Caribe Telecomunicaciones S.A. con sede en Cuba, presidida por el ingeniero cubano, Wilfredo Morales, subordinado al general Ramiro Valdés.
 
El acuerdo final fue protocolizado el 24 de enero de 2007. Por Venezuela firmaron la actual rectora del Consejo Nacional Electoral, Socorro Hernández y Julio Durán, presidente de CVG/Telecom. Aparentemente esta fue la única “participación” de venezolanos en el proyecto. Por Cuba firmó Waldo Reboredo, presidente de Transbit, también bajo las órdenes del “comandante histórico” Ramiro Valdés. Cuando Wilfredo Morales habló se refirió a un proyecto “altamente estratégico”. Entonces prevalecía en la Casa Blanca la pintoresca idea de que Cuba nunca alcanzaría a tener una estructura de telecomunicaciones sin la aquiescencia de EE UU.
 
…y ellos se juntan
Es bien sabido que China no ha podido controlar una rampante corrupción en sus empresas estatales y mucho menos Cuba. Los presidentes de las empresas de tecnología como Etecsa, Copextel, así como el vice ministro de informática, Nelson Ferrer, fueron removidos y acusados de actos de corrupción. Alcatel, por su parte, es famosa por sus sobornos. El pasado mes de diciembre se transó con una multa de $137 millones en EE UU para evitar ir a un juicio penal. La Comisión de Valores de NY había comprobado sobornos de Alcatel en Costa Rica, Honduras, Taiwán y Malaysia.
 
Curiosamente el cable submarino multiplicará en más de 3.000 la capacidad de comunicaciones de Cuba, un país con una de las densidades telefónicas más bajas del planeta y un número de conexiones a Internet (0,9x100hab.) más insignificantes del mundo.  Cuba está en lista de los 13 países con la más estricta censura en Internet. Estas reflexiones se las hacía hace algún tiempo Antonio Pasquali en una entrevista a La Vanguardia de España que lo describía como “uno de los más notables investigadores mundiales de la comunicación”. "¿Cuál es el verdadero fin de ese potente cable que enlazará Venezuela con la isla?" se preguntaba el experto.
 
El general Antonio Rivero, quien proviene del vientre de la FAN bolivariana, parece tener algunas  respuestas: "Una vez que comiencen las operaciones, los cubanos tendrán acceso a los datos de venezolanos” (…) “lo que considero grave, en particular cuando se efectúen las elecciones presidenciales de 2012” declaró Rivero a El Nacional.
 
“Ya no será necesaria la presencia física de funcionarios cubanos, sino que un hombre ­como Ramiro Valdés­ contará con un enlace directo y podrá controlar las áreas estratégicas de defensa del país” agregó el general.
 
Un alivio para los soldados venezolanos pues sólo tendrán que saludar a los oficiales cubanos,  pararse firmes e invocar el “patria o muerte” sólo por Internet. 

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