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viernes, 25 de febrero de 2011

EN MEMORIA DE RICARDO ZULOAGA

Antonio Sánchez García

            Venezuela ha perdido en la tarde de hoy a uno de sus mejores, más notables y más destacados hijos: Ricardo Zuloaga. Hombre de empresa en lo más cabal del término, hijo homónimo de uno de los más vigorosos y adelantados emprendedores de la modernidad venezolana, vinculado a La Electricidad de Caracas y a su través a la ingente obra de electrificación del país, Ricardo Zuloaga supo unir a su profundo amor por el país, a su curiosidad intelectual y política inagotables, a su obra benéfica y al empuje con que emprendiera el desarrollo de la cultura y las ciencias económicas una honda preocupación por el destino de Venezuela, el bienestar de sus hijos y el progreso de una Nación a la que entregó sus mejores esfuerzos.

            Quienes tuvimos el honor de conocerlo, de compartir actividades públicas y de disfrutar de su generosa amistad pudimos apreciarlo en toda su grandeza. Ricardo Zuloaga no cesó ni un minuto de su vida y hasta su último aliento en atender con honda preocupación los ingentes problemas de nuestra Patria y abrigar las mejores esperanzas por la resolución de la grave crisis que hoy vivimos. A pesar de sus 92 años mantenía una actividad infatigable y acicateaba nuestras preocupaciones con el ardor de un joven compañero y la lucidez del experimentado maestro.

            Ricardo Zuloaga ha sido un faro de sabiduría en el difícil sendero por el que transitamos. Supo recibir con los brazos abiertos a quienes llegaban a nuestro país asediados por la crisis que azotaba a los países del Sur. Y tuvo la dicha de ver estabilizarse, prosperar y desarrollarse alguno de ellos gracias a la obra de quienes fueran protegidos y formados por él. Gracias a su entusiasta y generosa colaboración vieron la luz grandes instituciones de nuestra vida empresarial, intelectual y ciudadana, como CEDICE, el IESA, la Universidad Metropolitana. Entre muchas otras obras.

            Debió sortear la adversidad que hoy sufrimos todos con estoicismo, caballerosidad y entereza. Jamás dejó de respaldar y proteger con amor paterno a quienes colaboraban con él en sus empresas. Jamás mostró un signo de debilidad o derrotismo. Y emprendió obras de beneficencia en la mayor discreción. Nos hemos enorgullecido de su amistad, su comprensión, su respaldo. Se nos va con él un hombre ejemplar, un amigo inolvidable, un maestro.

    Que en paz descanse.

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