Navegacion

viernes, 7 de agosto de 2009

ECOS Y RUINAS PARA UNA REVOLUCION BONITA

Rafael Gallegos

Es muy simple, a esta “revolución” le es imperativo desmontar el capitalismo y a partir de allí, construir un ineficiente y represivo comunismo como el de Cuba o Corea del Norte. ¿ Qué no serán capaces de llegar hasta allí?, siga creyendo. Les es imperativo demoler al país, y a partir de sus cenizas, fabricar un “hombre nuevo”, dueño de un marxismo demodé, una historia distorsionada y agradecido al líder máximo, mínimo y sobre todo único y forever, por una escuálida tarjeta de racionamiento. Las revoluciones son así. Sacrifican a sus pueblos, con el cuento de que sus bisnietos serán felices. Algo así como “con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”. Los hinchados egos de sus líderes aceptan como necesarias medidas drásticas como por ejemplo las purgas de Stalin, los fusilamientos de Castro, los campos de concentración de Hitler, las torturas y los grillos de Gómez. Para las revoluciones, esa secuela de sufrimiento y muerte, desinfecta al colectivo. Algo así como si los que opinaran diferente – léase revisionistas, gusanos, judíos o simplemente opositores- fueran bacterias. Por ello no negocian, tendrían que ceder en sus objetivos o peor, se desnudarían sus intenciones.

Para esta “revolución” es estratégico transformar a la voz de los medios… en ecos y a la producción de bienes y servicios… en ruinas. Ecos y ruinas. Arremeten con excusas leguléyicas contra las emisoras de radio y de TV que opinen diferente. Devoran treinta y cuatro emisoras, para comenzar. Es el hambre insaciable de las autocracias. Crean hegemonía mediática en nombre de la democracia. Pero ya nadie les cree. No hay caretas capaces de tapar tanta infamia.

Y crean ruinas de todo lo que produzca. En las haciendas “recuperadas” cambiaron personas conocedoras del negocio por improvisados, procesos gerenciales por lumpias conceptuales, trabajo y más trabajo por suculentas parrillas, siembras por arrases, motivación al logro por retaliación política, asertividad por resentimiento. El resultado: tierras arrasadas, dramática reducción de la producción y del ganado. Al igual que el modelo de Cuba, ya importamos el 80 % de lo que comemos. Demolieron el agro. ¿Esto beneficia a los pobres? Y en petróleo, la otrora eficiente PDVSA, ha pasado de ser modelo petrolero, a endeudada vendedora de verduras, con producción carísima y en merma y haciéndonos pasar la vergüenza de importar gasolina. Las empresas básicas de Guayana, boquean, dan pérdidas y no pueden ni pagarle a sus trabajadores. Los apagones de Caracas alumbran el camino de este fracasado socialismo. Se acaban las industrias, se incrementa el déficit de viviendas y la inseguridad. La producción está en ruinas. Los poderes públicos se licuaron bajo la receta jugo, zumo, hugo. Pura misión demolición. Estamos comprando un comunismo por cuotas. Y ojo, que ya hemos pagado casi todos los giros.

Llegamos a la “Y” del camino. O tomamos la ruta de Cuba, o la de la Libertad. Libertad con mayúscula, como la de Bolívar. Nos llegó la hora de ser bolivarianos de verdad. Más allá de las tiesas estatuas y de la retórica fatua que trata de convertir a Bolívar en un adalid de la militarquía. Bolívar fue el campeón de la democracia en América y el campeón de la Soberanía. Él no le hubiera entregado el país a Cuba, ni hubiera ofrecido a Rusia el territorio para bases militares. Llegó la hora de ser Simón Bolívar, cada uno un pedacito, cuyo todo sea el gran hombre. Ser un bravo pueblo o… cambiar la letra del Himno Nacional. Llegó el momento de otro Rómulo Betancourt y de su majestuosa generación. Dictadura o democracia, usted escoge.

El EJEMPLO DE SANTA EDUVIGIS Y SEBUCÁN

Los consejos comunales y residentes en general, de las urbanizaciones Santa Eduvigis y Sebucán han demostrado lo que se puede lograr con la organización. Recogieron firmas para solicitar la salida de una planta de concreto instalada entre los arbustos del Parque Miranda, por la empresa constructora del Metro. Alegaron alteración de la rutina, contaminación, ruidos y deforestación. Lograron que la Alcaldía de Sucre estudiara el caso y planteara un equipo de negociación, para establecerle a la empresa su retiro de la zona. Los vecinos permanecen en pie de lucha. Junto a Curiepe y otras poblaciones mirandinas nos demuestran a los venezolanos, que el pueblo organizado y unido logra satisfacer sus derechos.

Estas luchas hay que extrapolarlas a Venezuela. Los venezolanos debemos unirnos para hacer respetar nuestros derechos. Y hoy nuestro derecho fundamental, es la democracia. Actuar para evitar el papelón de Baobad, aquel príncipe cuya madre le dijo tras su derrota en España: lloras como mujer lo que no supiste defender como hombre. Claro, esa señora no sabía de la valentía de las mujeres venezolanas.

0 comentarios: