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jueves, 6 de septiembre de 2012

Amuay y el Precio de la Gasolina


Aurelio Useche K

El accidente de la Refinería de Amuay, va a colocar el tema del abastecimiento de gasolina en el país, en el debate diario, pues se acercan tiempos muy difíciles para PDVSA para satisfacer el consumo interno, sobre todo con una tendencia de crecimiento, casi imposible de revertir, debido al precio congelado de la gasolina. El gobierno de Chávez, había tomado la iniciativa de establecer un control en el suministro mediante la utilización de una tarjeta electrónica de racionamiento, denominada popularmente “chip”. Como toda medida de control, que restringe el consumo, típica de una visión estatista al estilo de la desaparecida Unión Soviética, solo conduce a generar más demanda y crear un mercado secundario de gasolina, cuyos líderes son precisamente los que tienen la responsabilidad de administrar el control.

Y es que resulta muy atractivo comprar un litro de gasolina a 0.09 Bs, para venderlo en el mercado secundario de exportación (contrabando) a 10.00 Bs por litro, es decir a al equivalente de 1 $/ lts, utilizando la paridad cambiaria del mercado negro o paralelo.

La Refinería de Amuay fue totalmente modernizada, durante la gestión del Presidente Luis Herrera Campíns, cuando se desarrollo el MEPRA, mejoramiento del patrón de refinación de Amuay, mediante la construcción y puesta de plantas de destilación al vacio y conversión profunda, que consiste en procesos que permiten producir mucho mas proporción de volúmenes de productos blancos, digamos naftas y gasolinas, que la destilación atmosférica convencional. Posteriormente fue modernizada la Refinería de Cardón, con un propósito similar. Ambas plantas en funcionamiento normal procesaban unos 900.000 barriles diarios de crudo, siendo la líder Amuay, con una capacidad de procesamiento de unos 600.000 barriles de crudo. El consumo de gasolina, para los años 80 y 90, estaba en el orden de unos 300.000 barriles por día. Amuay, suministraba el mercado principal de Caracas y la Región Capital, quizás el de mayor crecimiento del parque automotor. El resto se exportaba como gasolina de primera calidad o reformuladas a los Estados Unidos de America. Esta situación de mercado cambia radicalmente en estos últimos 12 años, por cuanto el parque automotor creció y sobre todo se ha mantenido hasta ahora el mismo precio desde que se hizo el último ajuste a mediano de la década de los 90, mientras que los precios de los otros bienes de consumo han subido más del 700%. Resulta entonces, que el consumo actual está en el orden de los 750.000 barriles diarios, y con una tendencia creciente que de continuar, la cual colmaría la capacidad de producción de las refinerías en condiciones normales. Pero como las refinerías en esta administración de PDVSA han disminuido su performance en la producción, la capacidad de suministrar al mercado interno, antes del accidente ya estaba copada y se venían importando gasolina y componentes equivalentes a unos 100.000 barriles diarios. Los tanques e instalaciones afectadas por el accidente que se han destruido corresponden al área de almacenamiento de naftas, butano, isobuatnos alquilatos y olefinas, MTBE, todos componentes para producir gasolinas. El sistema de refinación y distribución de Amuay consiste mezclar en línea para ser despachados a los tanqueros, bien de exportación o consumo interno según las especificaciones del combustible solicitado por el cliente o consumidor final. De modo que Amuay tendrá enorme dificultades de producir gasolina, tomando en cuenta su sistema en línea e inhabilitadas la áreas de almacenamiento.

Es necesario destacar que restaurar la refinería tomara un tiempo más alla de apenas unas semanas. Los daños totales aun no han sido evaluados en su profundidad y seguramente habrá que reconstruir instalaciones y sistemas más alla de lo directamente afectado. Las inversiones para restablecer los daños serán significativas y tomaran más de dos años para una restitución total.

Mientras, es necesario encontrar soluciones para satisfacer el mercado nacional, y ello conduce a que tiene que hacerse necesariamente una revisión del precio. No hay otro modo que intervenir en el mercado que con los precios. Desde luego hay que estar consciente de la existencia de un tramo inelástico de la demanda, que indica que cualquiera sea el precio hay que comprar la gasolina. Pero seguramente no son 750.000 barriles diarios.

Nada más absurdo que la política de mantener los precios actuales del Gobierno por una parte, y de los políticos en general por la otra, de no enfrentarla. Es una tremenda irresponsabilidad mantener los precios de la gasolina causando cada vez más perjuicios a la población, tomado en cuenta un nivel de subsidios insostenible desde todo punto de vista, y en particular injusto socialmente por cuanto los beneficiarios directos son aquellos que poseen vehículos. En una población de 30 millones de habitantes existe un parque automotor de 3 millones, es decir 10 personas por vehículo. Las grandes mayorías no tienen automóviles. Una indicación de un valor aceptable es de 3 personas por automóvil.
El argumento principal sobre el cual se basa el rechazo del gobierno y de los políticos en general se refiere al impacto inflacionario del precio de la gasolina. Su relación con los hechos de Febrero de 1989 ha estigmatizado al país, por demás falaz. De nuevo en una manera simplista de analizar estos asuntos económicos.

Durante varios años, les mostraba a los alumnos en la UCAB, que la sensibilidad del aumento de los precios de la gasolina, con relación al incremento del costo anual de operación, incluyendo al costo del capital, de unidades de trasporte de pasajeros y de carga general, no superaba al 6,5 %. Hay que tener muy presente que el futuro precio no puede ser de una vez 10.00 Bs/litro, pero si unos 4,30 bs, atendiendo la paridad oficial. Y luego según sea la política económica adoptada establecer un sistema de precios acorde con las realidades del mercado internacional. Nuestro vecino país Colombia, así lo ha realizado. Sería un disparate mantener un diferencial de precios de esas magnitudes con Colombia y Brasil.

Y es cierto que, si bien el impacto del precio de la gasolina va a elevar los costos en esas magnitudes del orden del 6.5 % las empresas de transporte de pasajeros y de carga tenderán a subir sus tarifas de manera indiscriminada, en proporción al aumento absoluto del precio. Y es allí en donde debe intervenir el Estado para lograr un sistema tarifario del transporte que tenga como base el costo anual equivalente. En Venezuela el sistema de transporte público de pasajeros y de
carga, es fundamentalmente privado. Las auto busetas, consumen gasolina y diesel. Ello significa que también deberá ser ajustado el precio del diesel. Existe la creencia generalizada que el diesel es un producto barato, que surge como residual de la producción de gasolina. Eso no es cierto, los costos de producción del diesel son similares a los de la gasolina. La diferencia entre ambos combustibles radica, en que un motor de diesel consume menos combustible por kilómetro recorrido que uno de gasolina. Esa es la diferencia fundamental.
Ahora bien, los ingresos por elevación del precio a la gasolina, así como los impuestos relacionados, serán captados por PDVSA y el Fisco Nacional, y serán de importancia significativa su monto. Estos fondos, captados por el Fisco, tendrán que tener un destino relacionado con el transporte y por ello deberán ser aplicados al mantenimiento de la infraestructura vial del país, la cual se encuentra muy deteriorada y hace ineficiente al trasporte de pasajeros y carga. Con carreteras y autopistas e incluso vialidad urbana, en buen estado los costos unitarios de transporte disminuirán.

Desde la luego es necesario la voluntad política y la capacidad de comunicarse con el país para decir la verdad, aun cuando aparentemente sea dura. Y sobretodo tener presente que cualquiera que sea la política económica a futuro ella tendrá que pasar por una nueva política para el mercado interno de combustibles. Cada vez que se postergue una decisión como esta, serán peores las circunstancias que la cual se desarrollen los ajustes.

Ojala, los asesores de Capriles tengan el buen cuidado de tener este tema presente, por cuanto si en un nuevo gobierno este asunto no es enfrentado oportunamente en los primeros 100 dias, la crisis de suministro y la imposibilidad financiera de importar 300.000 barriles de gasolina causarán un impacto peor al del 27 de Febrero de 1989.

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