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lunes, 3 de septiembre de 2012

Los cuentos de Eleazar

Eddie Ramirez


Respetar las opiniones de quienes piensan diferente es un principio básico de los demócratas, pero ello no implica aceptar todo lo que afirma la claque totalitaria y mucho menos cuando tergiversan los hechos con el objeto de engañar a los ciudadanos. Eleazar Díaz Rangel, en su artículo de este domingo en Últimas Noticias titulado “Los cuentos de Amuay”, incurre con este título en una desconsideración a las víctimas fatales, a sus deudos, heridos, a quienes perdieron sus viviendas y comercios, así como a la verdad.


En Amuay ocurrió una gran tragedia que el señor Díaz Rangel, como profesor universitario y director de un diario, no ha debido banalizar con unos supuestos “cuentos” narrados por algunos opositores al régimen. Le recordamos que el teniente coronel incurrió en un irrespeto al afirmar que “la función debe continuar”, que “trataron de apagar el fuego patrio” y que “los muertos resucitan con la victoria de la patria”. Mintió cuando aseveró que “era imposible que la fuga de gas ocurría desde varias horas antes” y cuando acusó a la oposición de “anunciar que las esferas de gas habían explotado”.

Ya está aceptado, por cualquiera que no sea un fanático rojo, que la fuga duró varias horas, la cual produjo una gran acumulación de gas y la enorme destrucción ocasionada. Efectivamente las esferas que contienen gas no estallaron porque su construcción es muy sólida y de haber explotado la tragedia hubiese sido de mucha mayor magnitud. Al respecto, le recordamos al teniente coronel, al autor del artículo mencionado y a los ciudadanos menos informados, que fue Rafael Ramírez quien declaró que las esferas habían estallado y el 28 de agosto Eulogio Del Pino, Vicepresidente de Pdvsa declaró que “ no descarta que la explosión de dos esferas de gas en la refinería de Amuay se deba a sabotaje”. Esta última declaración de un profesional de larga trayectoria en la industria es vergonzosa y lo coloca a nivel de la Eva roja.

Que Díaz Rangel desmienta la falta de mantenimiento, consignada en los informes de la propia Pdvsa, denuncias de los líderes sindicales, informes de empresas evaluadores de riesgos y evidenciada por los numerosos accidentes demuestra que su fe revolucionaria es más importante que la objetividad que debe tener un docente universitario. Apelar a la descalificación de un prestigioso experto en base a una denuncia infundada no es ético. Alabar el comportamiento del teniente coronel ante la tragedia es una sumisión que deberá figurar en un libro sobre los “Nuevos felicitadores”, que seguro escribirá otro Pio Gil .


Los habitantes de la zona y los guardias nacionales lamentablemente fallecidos murieron por “fuego amigo”, como dicen los militares, es decir por un fuego desatado por negligencia de otros venezolanos y no por el imperio. Los verdaderos héroes fueron los bomberos, los trabajadores de la refinería y los ciudadanos que ayudaron a socorrer a las víctimas. Felicitar a Rafael Ramírez y a Jesús Luongo es una burla. Cabe recordar a la novelista rusa Ayn Rand cuando dice “Puedes ignorar la realidad, pero no puedes ignorar las consecuencias de ignorar la realidad”. Excelente el artículo de este domingo en el El Nacional del distinguido Alberto Barrera Tyszka.

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