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martes, 5 de abril de 2011

Antecedentes del 11 de abril

                                                                       Eddie A. Ramírez S.

Ante la proximidad de un nuevo aniversario de los sucesos del 11 de abril del 2002, el régimen activará sus medios de comunicación para intentar cambiar la historia. Este artículo está dirigido a las nuevas generaciones  que no vivieron esos hechos y en especial a los valientes estudiantes. La insurgencia de la sociedad civil, de los trabajadores, de los comerciantes y productores, de los petroleros y de los militares era inevitable ante los atropellos del régimen a las instituciones y al estado de derecho. Estos atropellos fueron denunciados en el Congreso por Jorge Olavaria en su discurso  el 5 de julio de 1999, en el que expresó: “Mañana nadie podrá declararse eximido de responsabilidad, si hoy cada quien no asume la responsabilidad que le corresponde”. La respuesta  la inició la Asamblea de Educación en enero  del 2001,  oponiéndose al decreto 1011, con el lema “Con mis hijos no te metas”, y ante la aprobación de 49 leyes  arbitrarias y a los intentos del régimen de apoderarse de la CTV, el 10 de diciembre 2001 esta central sindical y Fedecámaras convocaron  una exitosa huelga general

Desde el 25 de febrero del 2002 hasta el 4 de abril, los trabajadores petroleros realizamos gestiones para evitar el conflicto derivado de la designación en Pdvsa de cinco directores internos  solo por su afinidad política con Chávez. Fue una lucha para defender a la empresa de la politización y para exigir se respetara la meritocracia en los ascensos. Ante la imposibilidad de un acuerdo y el inicio de represiones dentro de la empresa, el 4 de abril iniciamos una huelga, la cual tomó fuerza con el despido por televisión y con un pito de siete gerentes, acción que indignó a la sociedad civil que empezó a reunirse en Chuao.

El 9 de abril, la CTV y Fedecámaras, a través de sus presidentes Carlos Ortega y Pedro Carmona hoy injustamente perseguidos y a quienes expresamos nuestro reconocimiento,  llamaron a sus afiliados a sumarse a la huelga, también respaldada por  la sociedad civil y por muchos líderes políticos. El 11 arrancó del Parque del Este una  gran marcha  en apoyo a los trabajadores de Pdvsa, la cual estaba programada para llegar a Chuao,  pero en la mente de muchos estaba seguir a Miraflores. Algunos han criticado esta decisión, sin entender que es un derecho ciudadano acudir pacíficamente a la sede del gobierno para presionar la renuncia  de quien abusa de la primera magistratura.

 Los irresponsables no fuimos quienes marchamos,  sino el inquilino de Miraflores y los líderes oficialistas que convocaron a sus partidarios a “defender al presidente”. Diecinueve venezolanos fueron asesinados, nueve de ellos identificados con la oposición y nueve con el gobierno,  y más de 200 heridos. El régimen se ha negado a constituir una Comisión de la Verdad para esclarecer estos hechos, cuyo principal responsable es Chávez porque : No anunció que el día anterior había renunciado la Directiva de Pdvsa, lo cual seguramente habría debilitado la marcha; permitió  oficialistas armados en la Zona de Seguridad de Miraflores, área bajo control legal de la Guardia Presidencial;  ante esta situación pudo ordenar que la marcha de la oposición fuera detenida en la autopista Fajardo y no  lo hizo; las cámaras captaron a 67 pistoleros oficialistas disparando en la avenida Baralt. Para intentar cubrir su responsabilidad, Chávez ordenó  sentenciar a  los comisarios Simonovis, Vivas y Forero y a ocho efectivos de la policía Metropolitana. Sin embargo, numerosos testimonios, fotos y videos evidencian que son inocentes. En cambio, los pistoleros oficialistas están en libertad. Por si fuera poco, el 15 de enero de 2004, en la Asamblea Nacional, el teniente coronel declaró: “Yo provoqué la crisis”. ¡Qué irresponsable! En abril, los demócratas defendimos principios y valores. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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