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martes, 15 de septiembre de 2009

Significado Geologico y geopolitico del pozo de Repsol en el Golfo de Venezuela

Gustavo Coronel

En notas anteriores ( El geólogo Chávez anuncia un gran hallazgo gasífero en Venezuela y Gustavo Coronel: La conversación entre el presidente Chávez y el presidente de REPSOL ) he comentado la falta de seriedad con la cuál Petróleos de Venezuela y Repsol han tratado el hallazgo de gas natural en el Golfo de Venezuela, no solo porque han hecho declaraciones poco responsables relacionadas con el tamaño del descubrimiento, sino porque el golfo es una zona políticamente sensitiva debido a los problemas limítrofes que han existido con Colombia desde hace mucho tiempo. Expectativas exageradas en torno a este pozo contribuirán a exacerbar el problema político con Colombia, un país al cuál el presidente Chávez tiene particular inquina.

Uno de los aspectos criticables del manejo de la información relacionada con el pozo del golfo es que ha sido utilizada para fines políticos por el presidente Hugo Chávez, para lo cuál, lamentablemente, Repsol se ha prestado. Que coincidencia, verdad, que el descubrimiento fuese notificado a Chávez el día de su visita al Rey de España! Tal anuncio, hecho con los bombos y platillos que caracterizan al dictador criollo, no solo parece establecer una razón comercial de peso para que el régimen represivo venezolano reciba el apoyo político del gobierno de España sino que sirve, de paso, para moderar el reciente impacto de los descubrimientos brasileños de hidrocarburos, en esa carrera sorda por el liderazgo hemisférico que mantienen Lula y Chávez. Ahora Chávez dice que con los “siete u ocho trillones de pies cúbicos hallados” en el golfo Venezuela tendrá tanto gas como Rusia, en otra contundente demostración de su ignorancia. Ya pronto oiremos a Lula decir que su petróleo convierte al Brasil en una súper-potencia mundial. Por lo pronto ya ha dicho que los nuevos descubrimientos de hidrocarburos significan “una segunda independencia” para Brasil.

No parece tampoco una mera coincidencia que Lula compre aviones de combate franceses y Chávez adquiera misiles rusos en la misma semana.

Pero, volviendo al pozo, desearíamos saber exactamente como luce su registro eléctrico. Por supuesto, sabemos que hay información comercial de carácter confidencial que no puede darse libremente al público, pero al menos deberíamos tener información más precisa sobre la formación geológica productora, el espesor verdadero del horizonte productor y la naturaleza de la trampa (geológica, no del CNE, Dr. Carrasquero). Yo repito que la cuenca geológica de Falcón, de la cuál forma parte la porción oriental del golfo, no es pródiga en buenos desarrollos de areniscas. Eso de “más de 240 metros de espesor de arenas gasíferas” me suena poco plausible.

En efecto, según me dice un colega geólogo mucho más joven que yo y ciertamente más “al día” en asuntos geológicos, los pozos cercanos a este pozo de Repsol no han mostrado señales de areniscas gasíferas potentes e importantes como las que mencionó el geólogo Chávez. El pozo exploratorio llamado Lamparosa, perforado por Maraven frente a Cardón, llegó a una profundidad de unos 15000 pies de profundidad (cinco kilómetros pá bajo, en criollo) y consiguió una sección estratigráfica predominantemente lutítica con moderadas intercalaciones de areniscas, muchas con un poco de gas, pero ninguna comercial.

Al norte de la península de Paraguaná Maraven también perforó el pozo exploratorio PGN-1X, gemelo de un pozo de Corpoven que explotó, con infortunada pérdida de vidas. La profundidad de este pozo fue de unos 9000 pies y la sección encontrada fue enteramente de lutitas, directamente suprayacentes al basamento basáltico, sin evidencia alguna de hidrocarburos. Por supuesto esto no quiere decir que más allá o más acá no existan depósitos de hidrocarburos. No dudamos del gas encontrado por Repsol. Solo advertimos que esta cuenca no tiene las condiciones geológicas para ser muy prolífica o para contener gigantes petrolíferos, por lo cuál se impone la cautela y no la politizada euforia del dictador.

Por ejemplo, debemos preguntar a Repsol por cuanto tiempo han probado el pozo y cuál es la composición del gas. Una prueba de producción de horas o, inclusive pocos días, no da la respuesta sobre el probable comportamiento del yacimiento a largo plazo. En Falcón fueron bastantes los pozos que dieron una alta producción inicial por días y hasta semanas y luego murieron. La naturaleza del gas es importante puesto que conocerla hará posible formular planes adecuados de desarrollo del yacimiento. Hoy día lo único que dice el presidente de Repsol es que “ya le encontraremos algún uso a ese gas”, una declaración que uno esperaría más bien de alguien como Jorge Giordani.

Confiamos en que Repsol actuará de manera profesional, venciendo la tentación que ya ha contagiado a su presidente de convertir el pozo en un suceso político. El gas, por cierto, puede ser traicionero, como lo demuestra el resultado del pozo de gas perforado por PDVSA frente a Paria hace unos meses, el cuál duró ocho meses en proceso, perdiéndose hasta tres hoyos por problemas aparentemente geotécnicos y de perforación. Esto sugiere que desarrollar un yacimiento de gas costa afuera no es cosa de reír y cantar.

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