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domingo, 21 de julio de 2013

La llamada siembra petrolera: un pantano de ineptitud e inmoralidad

Gustavo Coronel


                     
     

 El régimen siempre ha tratado de encubrir sus fracasos con el palabrerío. El desastre de Vargas convirtió a las miles de víctimas en “dignificados”.  Los niños abandonados se convirtieron en “hijos de la patria”. La entrega de la soberanía a los cubanos ha sido llamada “la segunda independencia”. Y el sátrapa corrupto ya difunto es bautizado como el “Cristo de América, el ser galáctico y celestial”. Dentro de esa orgía de palabras huecas también podemos incluír lo de “la siembra petrolera”, el lema cocinado por Rafaél Ramírez para disfrazar el rotundo fracaso que describimos a continuación:

 
Los componentes de la llamada “siembra petrolera”, 2005, pretendían:

·        Mejorar la composición de la base de recursos incorporando nuevas reservas por exploración, estudios integrados y análisis de certificación (Proyecto Magna Reserva). Segun este objetivo se pretendía aumentar las reservas probadas de Venezuela. Los petroleros saben bien que la única manera de aumentar significativamente las reservas petroleras probadas en un país es a través de la exploración, la cual identifica nuevos yacimientos. La revisiones a los yacimientos ya encontrados ayudan, pero son generalmente de menor cuantía. Pero, que ha hecho la pandilla de PSDVSA? No ha explorado. En 2012 solo completaron dos pozos exploratorios menores. Lo que si hicieron fue decretar que el factor de recobro de los yacimientos de la Faja del Orinoco ya no sería del 10 por ciento sino del 20 por ciento, duplicando así de un día para otro las “reservas probadas” de Venezuela. Este ha sido un fraude cometido para fortalecer el peso geopolítico del país. Esta abusive revisión del factor de recobro  no se justifica a la luz de lo que se conoce de la naturaleza de los yacimientos de la zona ni de los resultados, aun incipientes, de su desarrollo.

·          Soportar los crecimientos en el consumo de energía eléctrica con desarrollos propios para proteger esta energía primaria a nivel nacional. Este ha sido otro fraude, porque el servicio  de energía eléctrica se ha deteriorado significativamente y porque el régimen se ha visto obligado a importar diesel y gas natural para generar electricidad. Los llamados “” desarrollos propios” no han existido ni existen.  
 

·        Posicionar a PDVSA como empresa líder en seguridad, higiene y ambiente a nivel mundial.  A la luz de los crecientes derrames petroleros, del incremento en accidentes industriales y de la peor tragedia petrolera ocurrida en nuestra historia, desde el incendio de Lagunillas en la década de 1920, la explosion en Amuay, este objetivo suena como un chiste malo. El prestigio de PDVSA a nivel mundial está por el suelo. Un análisis de 42 empresas petroleras desde el punto de vista de la transparencia en sus actividades coloca a PDVSA al nivel de las empresas del Congo y de Angola (Ver El Nacional, April 29, 2008).

·        Utilizar el petróleo como factor de democratización de capital para alcanzar la equidad social. Aunque este objetivo es difícil de entender, suponemos que se trata de la conversion de PDVSA en “empresa social:”, lo cual la ha llevado a importar comida podrida, criar cerdos y sembrar yuca. Esta ha sido la estocada final para la empresa, la cual se ve obligada a endeudarse de manera ruinosa y criminal para seguir distribuyendo pollos y hacer casas de pésima calidad.  
 

·        Llevar la producción a 5.8 millones de barriles diarios de petróleo para el 2012. Este objetivo ha sido un fracaso tan rotundo que la empresa ahora produce menos que cuando lo establecieron en 2005. La pérdida para la nación debido al fracaso de este objetivo ha sido incalculable, en el orden de los miles de millones de dólares. Ha sido, sin dudas, el mayor de los fracasos de Rafaél Ramírez y su pandilla.

·        Producción de 11000 millones de piés cúbicos de gas natural para el 2012. Este objetivo ha sido otro rotundo fracaso puesto que la producción de gas natural en el país está al nivel de los 6500 millones de piés cúbicos diarios y el país continú importando gas desde Colombia. Los proyectos de gas natural costa afuera están estancados y la pretensiones de PDVSA de exportar gas a corto o a mediano plazo se han evaporado

·        Nueva capacidad de refinación nacional de 500.000 barriles diarios para el 2010. Ni un solo barril ha sido añadid y ya estamos en 2013. No solo esto no ha sucedido sino que la capacidad actual de refinación nacional ha declinado en la práctica, debido a los frecuentes problemas operacionales que sufren las refinerías existentes por falta de mantenimiento.

 


Aunado a este trágico fracaso de los planes de PDVSA y, sin duda, debido a ello,  la empresa se encuentra en una situación financiera crítica, endeudada hasta la raíz por imposición del regimen. Su deuda actual está cerca del valor de sus activos, es decir, está al borde la quiebra técnica.

En cualquier país civilizado este fracaso tan horroroso hubiese sido razón suficiente para despedir a toda la plana mayor de la empresa y, francamente, para abrirles un juicio por ineptitud y negligencia en perjuicio de la nación. Pero en Venezuela eso no ha sucedido ni sucederá, a menos que el régimen sea expulsado del poder. Rafaél Ramírez y su pandilla siguen en su proceso de destrucción de la empresa sin que nadie tome acción correctiva y punitiva.

                                   El país se ha convertido en un pantano moral.

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