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martes, 4 de octubre de 2011

Tiempo de confesiones


                                                                                              Eddie A. Ramírez S.
No tienes la pluma de San Agustín para escribir tus confesiones, pero quizá es tiempo de que en  próxima  perorata exclames ¡Confieso que he mentido!  Sin duda ello requerirá  coraje, pero  te sentirás mejor y cuando llegue tu tiempo, como a todos, la pequeña historia narrará que fuiste un error en el camino de la evolución democrática, pero que al final de tu vida política reconociste  tus embustes.   Permíteme ayudarte en cuanto a las mentiras petroleras.
“Fue un sabotaje petrolero. Ahora Pdvsa es del pueblo. Dijeron que en la Faja había betún y no petróleo. Con los Convenios Operativos y Asociaciones estratégicas perdíamos soberanía y casi no pagaban impuestos.  La apertura petrolera a empresas extranjeras  fue lesiva a Venezuela. El trueque de petróleo por especies es beneficioso. Tenemos las mayores reservas del mundo. Les ofrecemos nuestro petróleo por los próximos 200 años. Los gringos quieren ponerle la mano a nuestro petróleo”.    Las anteriores son solo una muestra de tus patrañas.
Te emplazo a que en honor a la verdad  confieses que: No hubo sabotaje cuando los trabajadores se sumaron al paro cívico, sino impericia de algunos que se quedaron en una empresa militarizada. La Pdvsa meritocrática entregaba todos sus ingresos al fisco, mientras que la Pdvsa roja se queda con una parte importante para manejar sin controles programas sociales, creando la falsa imagen de que ahora sí se preocupa por el pueblo. Siempre se dijo que la Faja del Orinoco está compuesta por un 65% de petróleo extrapesado y un 35% de betún. En los Convenios Operativos el petróleo era entregado por las empresas privadas a Pdvsa, por ello solo pagaban el impuesto sobre la renta como cualquier negocio; a las Asociaciones Estratégicas de la Faja se les asignó un impuesto de regalía de solo 1% por el riesgo, las elevadas inversiones  y los mayores costos, pero gradualmente sería aumentado al progresar la rentabilidad del negocio;  el voto de Pdvsa era necesario para las decisiones importantes, a pesar de que  era socia minoritaria. Estas dos figuras  permitieron que se produjeran 1.100.000 barriles por día que de otra manera habrían permanecido bajo suelo.  Ahora no vendemos de contado y en dólares, sino que parte lo regalamos o lo cambiamos por especies  como el café que nos vende Nicaragua al doble del precio que le pagamos a nuestros caficultores. O por médicos que Cuba nos factura por un monto mayor que los sueldos de nuestros galenos. Contamos con enormes reservas, pero solo la mitad de lo que aseveras.  Ofrecer petróleo para los próximos 200 años es otro embuste, ya que mucho antes de que termine este siglo este hidrocarburo será un producto del pasado. Los norteamericanos no requieren tanto de nuestro petróleo, como nosotros de ese mercado y por ello nunca han pensado en invadirnos.
Ve, pues, teniente coronel embustero, en búsqueda ya no de Simpliciano como narra el Obispo de Hipona, sino de tus seguidores y confiésales de “tus extravíos y  errados caminos” y recuerda, como decía Lope de Vega, que  “No hay tan diestra mentira que no se llegue a saber”.      
Como en botica: Felicitamos a otro exPdvsa que triunfa en el exterior: Juan Misle, obtuvo un NASA Award. Fernando Travieso declaró que con las exportaciones de coque se vulneraba la soberanía. Rafael Ramírez informó que se exportaría coque a China, Japón y Turquía. ¿A qué precio?   

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