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martes, 18 de octubre de 2011

La clave


                                                                                                          Eddie A. Ramírez S.
¿Cuál es la clave para que triunfe la democracia el 7 de octubre del 2012? ¿El mensaje, el mensajero o la transparencia electoral? Lógicamente,  nos referimos a la clave para conquistar a quienes todavía tienen esperanzas en el teniente coronel lenguatón, quien  realiza más ofertas que tienda en liquidación. Aunque somos mayoría,  es conveniente que quienes rechazamos la autocracia militarista obtengamos al menos un 70 por ciento de la votación para evitar los intentos de fraude por parte del oficialismo y  desincentivar cualquiera intención aviesa de los pocos Rangel Silva que hay en la Fuerza Armada.
Los mensajes están listos. Las Academias Nacionales y otros grupos ya divulgaron sus propuestas a la nación, los candidatos han señalado la orientación de  sus planes y las diferentes Mesas de Trabajo de la alternativa democrática han elaborado el plan de gobierno, el cual  tendrá que ser revisado por instancias superiores para ser suscrito por los precandidatos. Falta traducir esos mensajes a lenguaje popular.
Los emisarios abundan y eso ha sido positivo porque están  llenando espacios que acaparaba el totalitarismo rojo. Realizada esta tarea, quizá lo conveniente es que a principios de noviembre se retiren quienes  tengan pocos puntos en las encuestas. Algunos insistirán en que éstas no son confiables, pero cuando las diferencias son muy grandes es imposible ignorarlas. En noviembre solo deberían seguir en la liza tres precandidatos, entre ellos María Corina.
Con respecto a la transparencia electoral,  es  ingenuo pensar que el CNE será imparcial, que permitirá una auditoría del registro electoral, que sancionará el ventajismo oficial y que  no hará lo posible para favorecer al de Sabaneta. Todos los partidos democráticos han denunciado que el árbitro no es confiable, pero en las circunstancias actuales no hay otra opción que aceptar el reto y neutralizarlo. La clave es la organización: Presencia de  testigos bien formados y con carácter suficiente para hacer respetar el reglamento electoral, sorteo al azar de las cajas en las que se contarán las boletas, logística adecuada para recolectar todas las Actas y plan de movilización de votantes. En el pasado existieron muchas fallas en estos aspectos. Las trampas importantes no son porque acudan doble o triple cedulados o por un registro electoral abultado,  por máquinas alteradas o por el mito del cable a Cuba, sino porque no cubrimos adecuadamente todas las Mesas, dejando al totalitarismo rueda libre en aquellas donde hay poca seguridad personal, donde pensamos que allí ellos son mayoría o en las que hay pocos inscritos. Hacemos un respetuoso llamado a los partidos políticos para que se apoyen más en Súmate, en Esdata y en la sociedad civil. Juntos podemos lograrlo.
Como en botica:   Respetamos  la  labor  de las ONG   dedicadas a  los derechos humanos, pero no entendemos a algunos voceros de Provea.   Rafael Uzcátegui, declaró  sobre el bombardeo a los guerrilleros en  Cantaura en 1982: “se violó el derecho a la vida porque, si bien se trataba de un grupo insurgente, estaban reunidos discutiendo sus asuntos”. ¿Qué discutían? ¿La táctica para atacar a la policía de un pueblo cercano o a qué hora irían a misa? Tampoco a Marino Alvarado cuando avaló la conducta de un etarra protegido del régimen en lugar de limitarse a velar porque se respeten sus derechos a la defensa.

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