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jueves, 21 de marzo de 2013

Infamia Electrica


José Aguilar


Viene Semana Santa y la pírrica demanda con que sobrevive Venezuela bajará más de dos mil 200 MW; de no poder servirla, el “presidente encargado”, el ministro Navarro (de electricidad) y el presidente de Corpoelec deberían renunciar

Viene Semana Santa y la pírrica demanda con que sobrevive Venezuela bajará más de dos mil 200 MW; de no poder servirla, el “presidente encargado”, el ministro Navarro (de electricidad) y el presidente de Corpoelec deberían renunciar. Eso no sucederá por la abismal falta de valores de los indicados. Entonces depende de usted ponerle un parao el 14-A a la infamia eléctrica que a juro lo quiere mantener en las tinieblas del engaño y el abuso.

Usted vive bajo una infamia. El 14 de abril usted tendrá 880 días seguidos sin la verdad del sector eléctrico. Eso sirve para engañarlo y robarlo. Multar por un pésimo servicio es robar, manteniéndolo mareado con mentiras electrizantes que revelan un desprecio hacia usted e ignorancia de quienes conducen su sector eléctrico. Repasemos las mentiras del Gobierno.

Mienten reportando MW que no producen, de dos mil a tres mil MW. Debiéramos tener 20 mil MW en demanda, pero sobrevivimos con 18 mil MW y no los pueden servir. La discriminación eléctrica es un acto de lesa humanidad contra la provincia, donde racionan mil MW diarios, dado que a Guayana la acabaron racionando 26 mil 400 MW/h diariamente; un retroceso de 25 años. El Zulia es el comodín a la hora de racionar el país.

Nos faltan combustibles por la matanza de Amuay y en vez de apurar La Vueltosa y ciclos combinados de Termozulia que darían 900 MW más, sin quemar combustibles, se insiste en la mentira como oficio porque no hay reales, no se han hecho los mantenimientos y Corpoelec no tiene ni para comprar un lápiz.

De aquí al 2019 en generación se planean “gastar” 45 mil millones de dólares. El problemón, de esa cantidad, cuesta explicar más de 23 mil millones de dólares y el país sin  divisas. Esto es por corrupción a granel y la crisis eléctrica es el vehículo perfecto ante la falta de institucionalidad y contraloría efectiva reinantes.

La hora de la verdad está encima; nos unimos y cambiamos o el comunismo nos llevará al barranco de las penurias y por el viacrucis de escasez.

Compatriotas, debemos ponerle un parao a esta infamia. Cuando se pregunte quién lo arregla, mírese al espejo: comienza por nosotros, agarrando el toro por los cachos.
¡Manos a la obra, que sí se puede!

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