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viernes, 22 de marzo de 2013

Condecorados chimbos


         Eddie A. Ramírez S.

En tiempos modernos,  monarcas,  papas y presidentes crearon condecoraciones para honrar a ciudadanos distinguidos y, a veces, no tan distinguidos. En España existían condecoraciones con nombres que vaya usted a saber su significado. Así, hubo  las Órdenes  de la Escama,  de la Paloma y de la Razón.

Francisco de Miranda creó la Orden Civil y Militar del Mérito y para recalcar que hay una diferencia entre civiles y militares estableció dos versiones. Bolívar estableció en 1813 la Orden de los Libertadores. Falcón,  Guzmán Blanco y Julián Castro crearon condecoraciones alusivas a  montoneras en las que salieron victoriosos. Aunque muchas eran  ridículas, que sepamos ninguno cayó en el  extremo de crear una condecoración alusiva a una derrota, como es la del 4F.

A los revolucionarios criollos les fascina una condecoración. Para ellos el ejemplo a seguir es Idi Amin y “Chapita”Trujillo,  quienes tenían todo el pecho y parte de la barriga cubiertas de insignias. En el totalitarismo Siglo XXI  el requisito indispensable para hacerse acreedor a una medalla roja  no debe ser heroico.  Mucho menos por el  mérito de una carrera dedicada a las ciencias o al arte o por un aporte valioso a la nación, ya que  la meritocracia es un concepto contrarrevolucionario.

Según los dirigentes rojos, los condecorados con la Orden 4F deben sentirse orgullosos de su fracaso en los golpes militares  de 1992 y el resto de los ciudadanos deberíamos  inclinarnos al paso de uno de esos héroes. Muchos han sido los oficiales y efectivos de la Guardia Nacional condecorados por “valientes acciones de calle” disparando lacrimógenas y perdigones y repartiendo peinillazos en contra de indefensos ciudadanos. La ministra Iris Varela fue condecorada con la  Gran Cruz del Táchira, seguramente por solucionar el hacinamiento de las cárceles con métodos novedosos.

La fiscal Luisa Ortega se hizo acreedora a la Orden Francisco de Miranda, quizá por no atender los casos de asesinatos de José Manuel Vilas y de otros opositores. La presidenta del TSJ, Luisa Estella Morales fue condecorada con la Orden Municipio Mara, probablemente por promover  las violaciones a la  Constitución. Los oficiales y soldados que fueron desarmados y amarrados  por los indios pemones que reclamaban sus derechos también fueron acreedores a una condecoración por su “meritoria” labor. Ahora acaban de condecorar a los médicos cubanos que atendieron al teniente coronel, aunque todo parece indicar que metieron  la pata “hasta donde dice Colimodio”, como decían los locutores cuando los jugadores del Cervecería Caracas conectaban  un jonrón al Magallanes en el estadio de San Agustín. Ah, no olvidemos que también condecoraron a los dos funcionarios de nuestra embajada por el “mérito” de haber sido expulsados de Washington en represalia por la declaración de non gratos de  dos agregados norteamericanos en Caracas, ordenada por el canciller tira piedras.

Condecoraciones chimbas y condecorados chimbos, acordes con una revolución chimba que vive de la mentira y de promover antivalores. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados! Nuestra solidaridad con Víctor Manuel García preso político en Yare.

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