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sábado, 8 de enero de 2011

PDVSA 2011

Mery Mogollon
Diario El Progreso (Venezuela) - 05/01/11



Rafael Ramírez, Presidente de PDVSA, padre de la "Nueva PDVSA" financieramene roja-rojita
Hay problemas tan graves en PDVSA que amenazan el futuro de la actual y de muchas generaciones por venir
(Intopress) Si es cierto todo lo que dicen de PDVSA, el país está en serios problemas. ¿Qué se dice sobre PDVSA? Que la producción de petróleo y gas ha caído por debajo del millón 500 mil barriles diarios. Que se exporta, se importa y se reexporta el mismo crudo para crear un espejismo en los ingresos petroleros. Que no paga a sus contratistas. Que las refinerías en Estados Unidos pueden ser confiscadas por los tenedores de los bonos de Bandagro. Que la corrupción, el amiguismo, el clientelismo y la contratación de familiares de importantes funcionarios han llevado la eficiencia a cero.

En fin se dicen muchas cosas. Pero en el informe anual que ha venido presentando la estatal petrolera, todo parece en orden, al menos para la Contraloría General de la República, los auditores externos y la oficina del Comisario. Entonces, ¿qué está ocurriendo realmente en PDVSA?

Es difícil para un país que vive exclusivamente de la renta petrolera aceptar y comprender que hay problemas graves en PDVSA. Problemas tan graves que amenazan el futuro de la actual y de muchas generaciones por venir. Cómo entender que de la noche a la mañana, Venezuela ha pasado de ser el país más rico y con las mayores reservas de petróleo y gas de Latinoamérica a la quiebra total de su sistema económico.

Y todo esto sin saber qué es exactamente lo que está pasando y cómo se ha llegado PDVSA a tal situación. Para saberlo se requiere que PDVSA asuma su responsabilidad para que sus cuentas sean transparentes, algo bastante difícil de verlo. O que sectores del país, en capacidad y con atribuciones, se empeñen en investigar y denunciar qué es lo que ocurre puertas adentro en todo el sector petrolero, sin importar los intereses que se toquen.

Y la lupa debe ponerse sobre todo el sector petrolero porque para ocultar las graves irregularidades que supuestamente están ocurriendo en PDVSA se requiere la participación de una larga cadena de intereses económicos y complicidades, comenzando con la Contraloría General de la República, la Oficina del Comisario, los auditores externos y el directorio de la empresa. Por supuesto, en la cadena se incluyen los bancos internacionales a los cuales se les ha contratado la colocación de papeles, bonos y deuda; la Cámara Petrolera de Venezuela; los verificadores de carga; las empresas que transportan crudo y productos; gobiernos extranjeros.

En fin la cadena de intereses luce interminable y se necesita de todos ellos para materializar todo lo negativo que se dice sobre PDVSA.

De manera tal que mientras no se investigue a fondo no se le puede dar credibilidad a ciertas noticias que filtran intereses y fuentes que esconden su identidad tras un velo informativo. Corresponde a los diputados de la oposición, quienes se sentarán en sus curules el cinco de enero de 2011, investigar, indagar, denunciar, especialmente lo que ocurre en PDVSA, que en definitiva es el tema que realmente interesa a todos los venezolanos. Si bien es cierto que a los nuevos diputados se les ha limitado su derecho a legislar en nombre de los millones de venezolanos que votaron por ellos, también es verdad que tienen integra la atribución de controlar, de velar por los intereses de los electores. ¿Y qué mejor tema para comenzar a controlar que PDVSA?

Si los nuevos diputados siguen sin investigar y sin tocar en profundidad el tema petrolero, serán un eslabón más en la cadena de intereses que funciona en torno a todo el sector petrolero. Serán también responsables de la debacle económica y social, cuando la olla de presión en que se ha convertido PDVSA al fin explote y termine de hundir, en nombre de la revolución socialista, toda la economía del país.

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