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sábado, 29 de enero de 2011

La ineptitud del Ministro-Presidente

Eddie A. Ramírez S.

Rafael Ramírez es Ministro de Energía y Presidente de PDVSA. Como Ministro regañó  a las petroleras extranjeras que operan en Venezuela y las amenazó con revisar los derechos otorgados, en caso de que no aumenten la producción. Como Presidente de PDVSA recibió el regaño, ya que esas empresas son solo socias minoritarias y están sujetas a las órdenes operacionales que dicte PDVSA, así como a las decisiones sobre inversiones y el manejo de los recursos humanos que determine el directorio de PDVSA. Esto quiere decir que si las empresas mixtas no han podido aumentar la producción, la principal responsable es la propia PDVSA. En castellano antiguo y moderno esto quiere decir que Rafael Ramírez le solicitó a Rafael Ramírez algo que Rafael Ramírez no le pudo cumplir a Rafael Ramírez.

La petición de marras, además de ridícula, lo que viene a confirmar es que PDVSA no está produciendo los más de tres millones de barriles por día que anunció el teniente coronel, sino los 2.250.000 barriles por día que reportan las agencias internacionales, incluyendo a la OPEP, de la cual somos socios. De ser ciertas las cifras del lenguatón, entonces cualquier solicitud de aumentar la producción colocaría a Venezuela como violadora de los acuerdos con la OPEP. ¿En qué quedamos? ¿Cómo se puede ser tan inepto y ridículo al afirmar que estamos produciendo según lo convenido y, por otra parte, solicitarse a si mismo aumentar la producción?    ¿Puede alguien explicar por qué cuando esas empresas extranjeras operaban como socias mayoritarias o bajo la figura de convenios operativos producían mucho más que ahora?

El tema petrolero es tan importante para el país que su discusión debería  estar en la agenda parlamentaria y la pésima situación de PDVSA debería ocupar el tiempo de  los diputados  de la alternativa democrática, pero también de la bancada oficialista. No solo deben someterse a escrutinio las cifras de producción, sino también el estado en que se encuentran las refinerías y los numerosos accidentes que están ocurriendo, 244 desde el 2003 a la fecha, con un lamentable saldo de 52 trabajadores fallecidos. Igualmente debe interpelarse al inepto Rafael Ramírez sobre las frecuentes protestas de la dirigencia sindical por despidos ilegales, incumplimiento del contrato colectivo, desorden administrativo y falta de mantenimiento de las instalaciones. ¡No más prisioneros políticos, no exiliados!

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