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miércoles, 7 de marzo de 2012

Ecocidas y embusteros



                                                                                                          Eddie A. Ramírez S.
Un ecocidio es la destrucción de un ecosistema, es decir  “de una comunidad de seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí en un mismo ambiente”. Lamentablemente es un evento que ocurre en el mundo con cierta frecuencia. A veces es por el deseo de enriquecerse, como es el caso de la tala de bosques para desarrollar ganadería. Otras es por acción  individual, como el derrame de petróleo ocasionado por negligencia del capitán del Exxon Valdez.  El reciente derrame de petróleo en Jusepín  es atípico, por ser un ecocidio  causado por negligencia de una empresa del Estado.  
 
En efecto, el derrame fue ocasionado por la política de Pdvsa de menospreciar las labores de mantenimiento. Una vez que se produjo la fuga  por corrosión del oleoducto, la empresa demoró unas 21 horas en iniciar las labores de cierre del flujo del crudo y de inicio de la contención del mismo. Probablemente no funcionaron las válvulas automáticas y el  personal del plan de contingencia estaba ausente por  venir a Caracas para aplaudir  al teniente coronel lenguatón y a su  pantomímico desfile del 4F. Además, Pdvsa cometió el delito de inducir, mediante un cuantioso pago, a que habitantes de la zona se sumergieran en el petróleo sin ninguna protección para intentar contener el petróleo derramado en el rio Guarapiche. 
 
En este caso, los embusteros directivos de Pdvsa declararon inicialmente que el derrame no había llegado al rio; posteriormente informaron que estaba controlado, lo que era incierto y el Ministro del Ambiente negaba el ecocidio. La aparición de culebras y peces  muertos y las dramáticas fotos de manglares embadurnados de petróleo los desmintieron.  Finalmente, el director de Producción, señor Eulogio Del Pino, tomó  agua del rio para demostrar que era potable, cuando según los análisis contenía 50 veces el nivel de contaminantes permitido, lo cual fue corroborado por el gobernador.  
 
Días después se produjo otro derrame, esta vez  en el rio Tascabaña, afectando   comunidades  Kariña, el cual tardaron diez días en detectar, lo que indica falta de control entre el petróleo que sale del pozo y el que llega a la estación. Como excusa, el presidente de Pdvsa declaró que “fue un hecho provocado, queriendo crear una matriz de opinión sobre una supuesta ineptitud de la empresa”. Es    posible, pero  poco probable, que alguien ocasione un  daño que lo perjudicará en alto grado. 
 
Ante estos ecocidios y muchos otros eventos que han ocasionado muerte de trabajadores, pérdidas económicas para empresa y daños al ambiente, los  ministerios, el Inpsasel y el Poder Moral asumen  papel de Celestinas. 
 
Como en botica: Malas lenguas dicen que después de beber del Guarapiche a Del Pino tuvo una diarrea casi tan fuerte como la que le dará el 7 octubre. Tiene razón el Cap.  Aníbal Brito cuando dijo “Con Chávez todo, sin Chávez nada”, ya que marinos como él no llegarían a capitanes de peñero sin el apoyo de Chávez. Aplaudimos iniciativa de Vicente Díaz de desmontar la “bomba de odio”.

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