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viernes, 31 de julio de 2009

LEGULEYELANDIA

Rafael Gallegos

Leguleyelandia es el país donde los leguleyos son felices y ganan más. Allí, en lugar de enderezar los entuertos, los maquillan y les hacen cirugías con toneladas de leyes hasta volverlos legal legalitos. La profesión más rentable en Leguleyelandia es por supuesto la de leguleyo: personajes que se encargan de fabricar, modificar y malinterpretar las leyes en beneficio de la permanencia para toda la vida en el poder del líder máximo, mínimo y sobre todo único. Y claro, la leguyelería es la ciencia de las ciencias. En Leguleyelandia el líder tiene todas las leyes a su favor, o las manda a hacer como un flux, a su medida. Córtame la manga, bájame el ruedo, ruédame los botones. Así, así, así. Si quiere expropiar una empresa porque le cae mal el dueño y las leyes le impiden ejercer a capricho, llama a la fábrica (Asamblea) y le solicita le hagan una ley que le permita expropiar a discreción. Y cuando el líder de Leguleyelandia pide que lo habiliten para diseñar sus leyes sin preguntarle a nadie porque para eso es el líder, los autonomísimos poderes le responden: claro jefe, claro, claro, haga sus leyes usted mismo, que para eso es el dueño del país.


Cuando el pueblo elige a gobernadores o alcaldes de oposición, leguleyizan autoridades regionales, o le cambian los límites a la región y cuando la nueva autoridad se percata es como el puma: dueño de nada. Cuando en Leguleyelandia un líder opositor estorba y no se puede cambiar la ley para perjudicarlo porque resulta muy descarado y podría tener alto costo político, le inventan procesos legales. El líder afirma a fulano lo meteré preso, o ese preso es mío y los demás poderes brincan solícitos: y mío y mío y mío, mi líder. Le montan un procedimiento y fulano va preso, huye al exilio o… queda inhabilitado. Y todo, legal legalito. Somos legítimos, gritan ante el mundo los leguleyos, y el mundo no les cree; pero se hace el loco, por ahora. Cuando los medios de comunicación dan noticias que no complacen al gobierno y fracasan los insultos y las amenazas, los expropian y si la Ley no se los permite, inventan por ejemplo, una ley de democratización de los medios, o algo así. Y todo… legal legalito.


El fantasma de la ley



En Leguleyelandia el Espíritu de la Ley no es el logro del bien común, como en toda democracia que se respete, sino más bien el fantasma de la reelección permanente en el marco de abusivas elecciones, que ni locos aceptarían los del gobierno en el caso de estar en la oposición. El desideratum es mantener al líder en el poder… para toda la vida.


Por ello el gobierno de Leguyelandia expropia a sus enemigos con la ley en la mano. En el Lago de Maracaibo deja a los petroleros sin empresas y a los ganaderos sin haciendas y para tapar la boca a los que plantean que eso genera hambre y desempleo, leguleyiza un decreto donde, prohíbe el hambre y el desempleo en la zona. En educación hace leyes para formar hombres nuevos como los cubanos, de esos que no reclaman y si lo hacen van presos, y que se acostumbraron a refrendar en las “elecciones” al candidato seleccionado por el partido de la revolución. El Fantasma de la Ley leguleyiza en el nombre del pueblo y cuando éste se queja le inventa una ley, y si sigue quejándose le hacen como al cristo de Dostoievski: mire Jesús es mejor que se calle porque de lo contrario vamos a tener que matar a Cristo en el nombre de Cristo.


¿Y el Espíritu de la Ley?, preguntan a veces unos confundidos abogados de cuando la ley era reflejo de la oligarquía y los Presidentes de la República eran gafos y entregaban el gobierno a la oposición cada cinco años. La respuesta de los leguleyizadores de Leguleyandia es: ¿espíritu?, esos son cuentos del capitalismo neoliberal, aquí lo que hay es Fantasmas de la Ley. Booo, booo, booo, asustan al ciudadano con tanto desaguisado totalitario. Pobre Montesquieu.


FÁBRICA DE LEYES ELECTA POR FORTFEI


En Leguleyandia, el congreso fue electo por fortfei. Y cuando los abogados les dicen ustedes no representan a nadie, no contestan. No les importa que mucho más de la mitad del pueblo no comparta tantas leyes demoledoras de la nación. Y para los que protesten… inventan alguna ley contra los protestadores.


Y si malversan, hacen una ley para que la malversación sea legal. Si intervenir en Honduras es malo, hacen una ley para que sea bueno y porsiacaso otra ley de golpes buenos, en caso que los golpistas sean panas. Si les dicen que están violando la Constitución, hacen una Ley que les permita violar la Constitución. Como si una ley pudiera graduar de legislador a un gorila con flux. ¿Y si les preguntan por la Soberanía del pueblo?, hacen otra Ley – para horror del abate Sieyes - que decrete que la soberanía del pueblo radica… en el líder máximo, mínimo, único y para toda la vida. Nunca se destruyó un pueblo tan legalmente como a Leguleyelandia.


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