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jueves, 23 de julio de 2009

HONDURAS, LAS DE VENEZUELA

Rafael Gallegos


La “revolución” se rasga las vestiduras en defensa de la democracia hondureña, mientras paradójicamente se empeña en meternos en honduras. Para muestra, sobran botones. Nos meten en honduras cuando sus desacertadas políticas provocan la quiebra, marasmo y desinversión de buena parte del parque industrial, o la disminución del número de vacas y de la producción agrícola. O cuando las empresas de la CVG se tambalean. Caemos en honduras cuando fracasa la industria petrolera, que antes tenía 40.000 trabajadores y producía más de tres millones de barriles y hoy tiene 80.000, apenas produce dos millones y debería producir seis. Menos mal que su flamante presidente, neo oligarca que odia a la oligarquía, ha aclarado que todos ellos tienen que ser rojos rojitos. O sea… que las honduras de PDVSA, son exclusivamente “revolucionarias”. Nada que ver con los gloriosos 23.000 petroleros democráticos que manejaban a la empresa cuando era modelo de gestión. A confesión de parte…


Meten en honduras a nuestra democracia, cuando los poderes públicos no contradicen, ni en juego, a su comandante. Recuerdan a Gómez cuando sus congresistas a dedo lo aplaudían como focas ante su observación: ustedes necesitan escoger para la sustituirme, a uno que piense igualito que yo. Uh! Ah!, Gómez no se va, gritaban hasta el delirio, los aguerridos diputados. Igual caemos en honduras, cuando se realizan elecciones con un grosero ventajismo oficial que no aceptarían Chile, Colombia, la propia Honduras y ni siquiera ellos si estuvieran en la oposición. Al golpista, al golpista, gritan como tratando inútilmente de tapar su pecado original de los cruentos 4F y 27N. Puro bombillo de porche, pregonan la democracia en Honduras, mientras dirigen la democracia menos democrática de América Latina.


Y la OEA, ¿qué dice? ¿Es que a Venezuela no le sale ni siquiera un telegrama democrático por irrespeto a las decisiones del pueblo, licuefacción de poderes, leguleyismo continuado con los medios privados, por no dialogar con la oposición, por elecciones “tramparentes”, y por quebrar a las principales industrias de Venezuela? ¿Que dice la OEA ante el propósito de permanecer en el poder para toda la vida, imitando a la vergonzosa “democracia” cubana? Por cierto, ¿Cuántos habitantes tendría la isla de no estar custodiada por fieros tiburones?


LAS CUATRO LEYES DEL APOCALIPSIS


La revelación más clara de lo que la “revolución” quiere que suceda en el país, se obtiene analizar el efecto buscado con las leyes de propiedad social, educación, medios y electoral. Veamos. El Presidente podría expropiar todos los medios de producción a discreción y de paso, convertir lo privado en medio de producción, los venezolanos seríamos como el puma: dueños de nada; nuestros niños recibirían educación marxista, o sea picó, repro y liguero en pleno siglo XXI; ante las interesantísimas cadenas, en lugar de poner el cable, no quedaría otra que apagar el aparato; y además, las elecciones serían tan rojitas, que las realizadas hasta ahora serían dechados de virtuosismo. Cuatro fatales jinetes del Apocalipsis, los cascos al cabalgar, meterían en hondas honduras, a Venezuela. Puro hueco. No quieren comprender que lo sucedido en Honduras fue a todas luces para evitar que ese país se convirtiera en otra Venezuela. O sea, otra Cuba… por cuotas. Señores, ¿a cuenta de qué hunden a la patria?


AHORA… ¿ FIDEL ES OTRO SIMÒN BOLÍVAR?


Esta “revolución” ha devaluado la figura histórica del Libertador más que al Bolívar Fuerte. ¿Cómo se les ocurre comparar al padre de la libertad americana con Fidel Castro, el padre del totalitarismo? ¿Al hombre que luchó por una Latinoamérica de países soberanos, con el que entregó su país a la URSS y trabajó para que todo el subcontinente cayera en la órbita soviética? ¿Comparar al hombre que nació en cuna de oro y murió pobre, con el que se ha convertido en dueño absoluto de los activos, la gente, la información y hasta la historia cubana (por ahora)? ¿Que opinará el reprimido pueblo cubano de esta comparación? Mucho más han hecho Betancourt, Figueres, Lázaro Cárdenas y hoy Lula o Uribe, que tantos dictadores de América Latina, que sólo han servido si acaso, como nefastos personajes de buena literatura. ¡Comparar a Bolívar con Fidel! … ¿Ignorancia, talento sin probidad, o ambas? Con razón se dice que las primeras víctimas de esta “revolución” son la inteligencia y la honestidad.


Cuando el autócrata Guzmán Blanco, en París, se le acercó a Víctor Hugo y le extendió la mano para saludarlo, éste, despectivamente, le dijo: “yo no saludo a tiranos”. Era la respuesta de la inteligencia a los tormenteros de los pueblos. ¿Se estará repitiendo la historia? Observen, porque cada vez son menos los que le dicen “mucho gusto”, a tanto desaguisado de esta “revolución”.


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