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martes, 19 de enero de 2010

La Renuncia: Utopía o Posibilidad

Juan Fernández

No más presos políticos ni perseguidos

Muchos ciudadanos, entre ellos varios analistas políticos como Rafael Poleo y Carlos Blanco, conocedores del real politics, han asomado acertadamente el desgaste del Presidente, su falta de capacidad para gerenciar, de administrar los dineros públicos, la carencia de criterios acertados para seleccionar gerentes públicos, una política económica que hace aguas por todos lados. Es decir el Presidente y su gobierno es incapaz de generar la relación que debería tener el país de bienestar sobre ingresos recibidos.

Obviamente la adulación, la disposición material de los bienes del estado, la viajadera solo útil para el proyecto personalista del Presidente y no saber cómo salir del atolladero en donde se metió, tienen que hacer mella y por lo tanto ese desgaste del Presidente, se nota y afecta a toda la sociedad. Considerando aquello de “rectificar es de sabios”, en el mundo de la Utopía o de las posibilidades, un escenario de renuncia sería un ideal para recomponer al país. Probablemente habrá varios compatriotas llamando a este escenario de vía rápida o de conflicto, inclusive de antidemocrático y a su vez diciendo que no hay capacidad para darle gobernabilidad al país, a lo cual me pregunto, ¿Vivimos en un país con gobernabilidad, con orden, con justicia y con instituciones eficaces y eficientes?

La crisis económica por la terquedad de la aplicación de un comunismo fracasado, solo empieza a relucir, el Presidente dentro de su mundo trata de imponer al revés la realidad, indicando que lo efectuado fue una revaluación en vez de una devaluación, confirma ya el desgaste del poder, nada más grave que creerse infalible y por encima de todos.

El desgaste del Presidente, se evidencia además en el uso del cerco mediático, en donde lo único que ve son potenciales enemigos, todo lo compara como si aun estuviésemos luchando por la independencia de la conquista española, o en su defecto se excusa en la supuesta oligarquía venezolana o en el imperio como factores que siempre están a la mano para achacarles la culpa de cualquier cosa, y por supuesto sin olvidar al paro cívico nacional.

No obstante lo anterior y aunque aparentemente contradictorio de la crisis por las colas mostradas en los medios de comunicación para adquirir bienes de origen importado previendo el lógico aumento de precios por la devaluación, efecto conocido por todos desde 1983, solo representa una parte de la población. La mayoría con los ajustes que vendrán en los precios y la merma del salarial real, disminuirán su nivel de vida.

La realidad es que los reales no le llegan para su proyecto personalista y ahora la sociedad estará afectada. PDVSA más dependiente que nunca de los ingresos del “imperio” unos 30.000 millones de dólares resultado de 1 millón de barriles por día de exportación, unas pérdidas en el mercado de combustibles que aumentan con la devaluación, seguirán afectando a PDVSA y no será suficiente la quema de reservas del BCV, el aumento la carga impositiva, y del precio de las gasolina. El cambio dual solo persigue favorecer a los amigos del gobierno, entre ellos los agentes de compra cubanos ( más y mejor corrupción) y estrangular a lo que queda del sector privado nacional.

El legado de la histórico de Chávez aun cuando renuncie o se vaya o se genera una implosión social o salga por el voto, está escrito y será considerado como el gobierno que malgasto la oportunidad de ver nacer una sociedad prospera de oportunidades para todos y será visto como el primer personaje autoritario y totalitario de la América Latina en pleno siglo XXI. ¡Piénselo Presidente!

Como conclusión, es a los ciudadanos a quienes nos corresponde ejercer nuestros derechos y deberes para originar el cambio urgente que necesita nuestro país, evidente la obligación de activarnos y de sacudirnos el agua tibia que nos está sancochando.

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