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martes, 24 de mayo de 2011

Ni restauración, ni reelección

                                                                       Eddie A. Ramírez S.

Para alcanzar el desarrollo sustentable es necesario hacer entender a la mayoría  que todos los precandidatos de la alternativa democrática descartan restaurar el pasado político con sus muchos vicios, pero también  logros. Ciertamente todos los que están en la palestra, unos más, otros menos, tuvieron algo que ver con  la llamada IV República,  pero a ninguno puede achacársele los errores cometidos, salvo el de omisión que como colectivo incurrimos todos los venezolanos.

Esta premisa de no restauración debe ser predicada, pero sobre todo practicada con acciones tales como designar un equipo de colaboradores jóvenes. Quienes integramos las generaciones de las décadas de los 40 y de la primera mitad de los años 50 fracasamos en construir un mejor país y debemos dar paso a la cohorte de Internet. Desde luego contamos con algunos valiosos políticos  sexagenarios, pero ninguno de ellos tiene una aceptación general que les permitiría entrar en la lid con probabilidades de triunfo. En otro momento sería totalmente pueril clasificar a los candidatos entre  buenos y malos de acuerdo a su edad, pero nos guste o no, sea justo o injusto, el teniente coronel ha logrado satanizar el pasado y esa percepción no es fácil de borrar, ni hay tiempo para ello.  Lo recomendable sería un candidato o candidata con madurez, buena formación política, sensibilidad social, proclive a trabajar con un equipo de jóvenes, que despierte
 esperanzas sin crear falsas expectativas, con  carácter para enfrentar las grandes dificultades tales como sanear al corrupto sistema judicial, hacer cumplir a la Fuerza Armada el artículo 328 de la Constitución, profundizar la descentralización, limitar el papel del Estado, defender la propiedad privada  y diseñar nuevos esquemas de desarrollo y administración de la industria petrolera y de las empresas de Guayana. Y, desde luego,  con el propósito de reconciliar al país y respetar los derechos de todos los venezolanos.

Así como nuestros precandidatos no pretenden volver al pasado, consideramos importante que declaren que no pretenderán reelegirse. Las malas experiencias con  Carlos Andrés II, con Caldera II y con el  teniente coronel lenguatón deben alertarnos sobre la inconveniencia de la reelección.  A riesgo de ser simplista, quien predique la no restauración del pasado, la no reelección, la necesidad de aplicar medidas de tipo social para corregir asimetrías, la reconciliación y  la no discriminación política,  debería capturar a parte de ese  electorado todavía cautivado por el embustero mayor. ¡Ni restauración, ni reelección, ni revolución, queremos innovación!

Como en botica: El Producto Interno Bruto Petrolero cayó 1,8 %. Según los documentos de la computadora del narcoguerrillero Reyes, publicados  por el prestigioso  Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, hay dos personajes peligrosos supuestamente dispuestos a eliminar a quien sea para defender a  la revolución, Rodríguez Chacín y Bernal. Hay otro que es  perverso, al  facilitar las actividades de la FARC y, añadimos nosotros,  destruir a  la PDVSA meritocrática y mentir sobre la situación real de la energía eléctrica causada  por falta de mantenimiento, falta de inversión y por la politización, no por sabotaje o fenómenos climatológicos, como declara el  hombre que no es serio, sino que no ríe. Nuestra solidaridad con El Nuevo País  ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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