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martes, 29 de octubre de 2019
PESCA en CRUDO (Contaminacion Lago de Maracaibo)
miércoles, 11 de junio de 2014
domingo, 3 de marzo de 2013
El subsidio de la gasolina y la pobreza
sábado, 17 de marzo de 2012
Condominio en barrios
sábado, 14 de enero de 2012
domingo, 27 de noviembre de 2011
CAPITALISMO O POBREZA SOCIALISTA
martes, 18 de octubre de 2011
MARGINALIDAD CERO… O RETORNO
miércoles, 5 de octubre de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
sábado, 2 de julio de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
Tres consideraciones. Juan Fernández
1. EL PODER DE LA GENTE.
Cuando los gobernantes se creen infalibles, todopoderosos y se olvidan para quien trabajan o mejor dicho a quienes se deben, de repente y como una reacción en cadena sucesos uno tras otros pasan y el poder de la gente se demuestra de manera contundente. Como lo he mencionado en otras oportunidades, no hay gobierno o gobernante que pueda con el reclamo popular. Hoy el mundo lo está viendo las reacciones populares en Túnez, Egipto y el Yemen, efecto que por cierto puede seguir contagiándose en Argelia, Siria y otros gobiernos de índole autocrática y totalitaria.
Son varias las características comunes de esto regímenes, larga permanencia de sus presidentes y gobiernos, tienen elecciones con lo cual marcan una área gris de supuesta democracia, existen grupos opositores y la disidencia dura vive el exilio. La justicia es sesgada y apegada a los deseos de la cabeza del gobierno y mantiene una política exterior de conveniencia cuyo objetivo primordial es mantener el poder. Ojala el sacrificio de los pueblos para obtener libertad y democracia se exitoso, y contagie a otros pueblos urgidos de libertad, democracia, justicia y oportunidades para todos.
2. RIESGO PAIS.
Quizás como ya en nuestro país nada asombra y el gobierno pone la agenda de la discusión pública diariamente Chávez, lo ocurrido recientemente con la amenaza pública de estatizar un banco ha dado la vuelta al mundo. Lamentablemente para los venezolanos, las imágenes mostradas de Chávez muestran como se gobierna el país. Lo hecho define a Chávez como el estado y amo soy yo, aquí se hace lo que yo diga, ¿Será este un comportamiento de un país democrático o más bien el de una dictadura? Hoy en día para Venezuela un país que requiere de inversión extranjera, de préstamos, de socios para desarrollar y diversificar la economía, es totalmente negativo y sus consecuencias aunque aparentemente esté resueltas por las disculpas, el resultado es aumentar el riesgo país. De inmediato aumenta y esto se traduce en el aumento del costo financiero, de hecho Venezuela es de los países con mayor riesgo del mundo. La conclusión es la falta de vivienda de los venezolanos, el estado de pobreza en el que se nos tiene sometido y la imposición de un sistema de vida no deseado por la gente.
3. PDVSA DE MAL EN PEOR.
Característica del régimen actual es echarle y reclamar a otros, el llamado a las empresas socias de PDVSA al aumento de producción cuando en la gestión de Chávez se han perdido un millón de barriles de producción, anunciando reservas de petróleo de crudo por 290 mil millones las cuales superarían a los Sauditas, sin mencionar que en la actualidad tiene Arabia Saudita una capacidad de producción de 12 millones de barriles por día y Venezuela solo de 2.3 millones por día. No han mencionado el caso de la refinería de Saint Corix en donde una multa de 5.3 millones debe pagar Hovensa por haber aumentado las emisiones contaminantes y tendrá que hacer inversiones por 700 millones de dólares para remediar el efecto ambiental. ¿Creemos los venezolanos que con este gobierno tiene futuro PDVSA?. Ojala los diputados de la asamblea nacional hagan el trabajo de exigir cuentas a quienes hoy en día destruyen a la industria petrolera venezolana...
lunes, 22 de noviembre de 2010
La Venezuela que queremos
Victor Silva
Qué tipo de país queremos?. No sólo ahora, sino dentro de 20, 30 años. Cómo pensamos que podemos ir desde nuestra posición ahora hasta lograr esa Venezuela que soñamos tener dentro de los próximos años?.
El país que tenemos ahora, para bien o para mal, es producto de nuestros aciertos y desaciertos. El país que queremos, que soñamos también será producto de nuestras acciones. Pero necesitamos un norte, necesitamos un reto, que compartido por todos sea nuestra esperanza, nuestro faro en nuestras decisiones y acciones en el devenir del tiempo.
La Venezuela que queremos lograr en las próximas décadas no debe ser muy difícil de dibujar, debe ser una Venezuela en la cual todos, ricos y pobres, estemos comprometidos en acabar con la pobreza. Una Venezuela en la cual, cada venezolano tenga acceso a la salud y la educación. Una Venezuela en la cual, empresarios y trabajadores establezcan sus relaciones contractuales de una manera competitiva, justa y responsable. Una Venezuela en la que cualquier venezolano pueda acceder a la clase media y que, con su esfuerzo, pueda construirse un futuro mejor que el que sus padres tuvieron. Una Venezuela en la cual, el Estado sea un facilitador del progreso de los ciudadanos, no dando prebendas parcializadas, sino estableciendo y haciendo cumplir Leyes y reglas claras enmarcadas dentro de la Constitución Nacional; que sea garante de la propiedad privada que cada ciudadano logra con su esfuerzo y que sea responsable de la seguridad de los ciudadanos. Una Venezuela en la cual, las diferentes regiones y localidades compitan por ser la mejor representación del gentilicio venezolano, a través de un proceso de descentralización integral político y económico sin perder la visión global de país.
Para lograr una Venezuela como la dibujada anteriormente, debemos construir: Una sociedad orientada al trabajo; el corazón de una sociedad orientada al trabajo, no valora el trabajo sólo como una fuente de obtención de ingresos, sino como una fuente de libertad, dignidad y respeto por si mismo. Una sociedad comprometida con la Democracia; la protección y enriquecimiento de los principios democráticos no es una responsabilidad exclusiva de los partidos políticos, es una responsabilidad política de todos los ciudadanos. Una sociedad en la cual el respeto y el apoyo mutuo sea un valor compartido. Una sociedad en la cual expresemos y reclamemos en alta voz, asumiendo nuestra responsabilidad, cuando las cosas estén mal.
Una Venezuela como la descrita es un reto. Para lograr superar ese reto necesitamos líderes comprometidos, líderes que estén claros en que con cada acción que tomen, por pequeña que sea, nos alejamos o nos acercamos a esa Venezuela que soñamos. Pero……
¡¡Eureka¡¡ ¡¡Esos líderes somos nosotros¡¡. Siempre ha sido así. Es tiempo de empezar a ser responsables por nuestros sueños. Es tiempo de empezar a hacer nuestros sueños realidad
VSG, noviembre 2010
martes, 26 de octubre de 2010
lunes, 31 de mayo de 2010
LA FARSA SOCIAL
Es una ofensa al sentido común esa conseja de que el gobierno ha fracasado en lo económico y ha triunfado en lo social. Como si ambas soluciones pudieran marchar separadas. Para salir victoriosos en lo social, es imperativo triunfar en lo económico… y viceversa. El ser humano ni es social, ni es ambiental, ni es económico. Es integral, todos esos factores a la vez. Pensar que un pueblo puede avanzar socialmente sin hacerlo económicamente, equivale a creer en la viabilidad de un hogar donde el padre pretende educar bien a los hijos porque los envía al colegio, mientras no les da comida… o les da comida mientras no los envía al colegio. No señor, el ser humano es integral y así deben ser las soluciones a su problemática. Ya está bueno de tapar goteras en casas al borde del barranco.
No se puede pretender que Venezuela esté en la vía de la prosperidad sólo porque se haya aumentado el número de pensionados, o porque distribuya más comida a precios populares, si ese mismo pueblo no tiene donde trabajar porque han cerrado, y saquen las cuentas que no exagero, centenares de miles de puestos de trabajo en la industria y en el campo. ¿En que empresas trabajarán los pobres para poder comprar comida? Tampoco se puede pensar que los venezolanos han superado la pobreza mientras sobreviven en un rancho insalubre. La “revolución” – el gobierno menos constructor en las últimas décadas- no ha fabricado viviendas dignas para paliar el pavoroso déficit habitacional. A menos que intenten que creamos la falacia de seres humanos llenos de prosperidad viviendo en favelas.
Esta “revolución” se jacta de haber reducido la pobreza, mientras los ranchos en Caracas se incrementan día a día, al igual que en toda Venezuela, los chipos, la tuberculosis, el dengue y otras plagas que hace toneladas de años, cuando estudiábamos primaria, nos las enseñaban como desaparecidas. Los deslenguados ya hablan de
¿Se puede superar la pobreza en medio de este creciente desempleo? Para que los venezolanos tengan un buen trabajo, se requiere que existan empresas capaces de ofrecerlo, y esto se da cuando hay inversiones, seguridad, leyes y el respeto del gobierno a los empresarios. ¿De qué país está usted hablando?, me podrá inquirir algún lector. Para salir de la pobreza, los seres humanos requieren acceso a viviendas con servicio de aguas blancas y aguas servidas, a alimentación, educación, salud. Todo lo contrario de lo que acontece en Venezuela. Aquí, la pregonada superación de la pobreza va resultando una farsa, al mejor estilo griego.
ESCASEZ DE DÓLARES… ES POBREZA
Las sociedades modernas requieren dólares para salir de la pobreza. Los países donde hay más alto nivel de vida son los que tienen mayor PIB por persona. Y por supuesto, es imperativo gerenciar esos recursos mediante estrategias de desarrollo y eficientes políticas sociales. El dólar está presente en todos nuestros bienes y servicios. Revise la camisa que carga puesta. Por más que la etiqueta diga made in Venezuela, la tela debe ser importada y si no lo es, lo será el hilo. Y seguramente la máquina con que se fabricó esa camisa es importada, o sea se pagó en dólares. Y los repuestos de la máquina, también requieren divisas. Todos los bienes y servicios, por más nacionales que aparenten ser, dependen del dólar en alguna medida. Y ni hablar de las computadoras, del Internet, del transporte, las medicinas. La prosperidad de las sociedades modernas la dicta la velocidad con que sean capaces de producir dólares. Por ello, la crisis del dólar que vivimos los venezolanos, inducida por tanta ineficiencia, se reflejará… en más pobreza.
La escasez de divisas, genera inflación, afecta su presupuesto y su calidad de vida. Verdades de Perogrullo. ¿Se puede jactar la “revolución” de acabar con la pobreza mientras somos el país (que vergüenza) con segunda inflación del mundo? Los demás países de América tienen dólar libre y su inflación raya en un dígito. ¿Entonces?, ¿para qué sirvió tanto control? Lo único que ha generado… es pobreza.
Hemos llegado al final de la larga arruga: dividir a los venezolanos, insultar empresarios, machetear la producción agrícola, controlar el dólar, “recuperar”, “invadir”, expropiar, incrementar la burocracia hasta límites los límites de solvencia del Estado. La “nacionalización” de Guayana, llevó a las empresas básicas a su mínima expresión. Aunque usted no lo crea,
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Nueva Epoca
No más presos políticos ni perseguidos.
Lógicamente el recuentro del año 2009 en nuestro país no es positivo, los hechos, cifras, pero sobre todo el día a día de los ciudadanos lo demuestra. La terquedad de un Presidente obsesionado en imponer un sistema de vida fracasado, la pasividad de muchos ciudadanos, el cuadre y el amiguismo para hacerse con dinero producto de la corrupción, lo que llaman el lenguaje popular la “Boliburguesia”, los presos políticos y los perseguidos, los conflictos diplomáticos ente países hermanos, la falta de guía y propuesta, etc.
Prácticamente transcurrida la primera década del siglo XXI, podemos considerarla como perdida para alcanzar el umbral del desarrollo, no somos un país con perspectivas de generar riqueza con el régimen actual y sobre todo la forma de gobierno del Presidente Chavez, es un garante real de la permanencia de unos de los peores males de nuestra sociedad como es LA POBREZA, en línea con sus intereses de mantenerse en el poder.
Por todo lo anterior, probablemente tengamos momentos en donde digamos estamos cansados de la POLITICA, de tanta diatriba y lo mejor es pensar que otros resuelvan el asunto, al final la nuestra excusa se hace pregunta; ¿Qué puedo hacer yo?.
La política bien entendida es parte del paradigma que podríamos llamar la Nueva Epoca, la participación ciudadana es fundamental. Siendo la política instrumento fundamental, el entendimiento de la diversidad de opiniones, de las ideologías, de la conformación de la sociedad. La organización política tanto asociaciones civiles como en la participación en los partidos políticos, son elementos claves para no permitir la perpetuidad de la dictadura, que se nos pretende imponer.
Es mucho lo que podemos hacer, para quienes creemos en la necesidad del cambio, de un rumbo diferente para nuestro país, nos queda como compromiso del nuevo año, trabajar, unirse, con un visión compartida del país que podemos y merecemos ser.
Quienes nos oponemos al sistema de vida llamado Chavista, Socialismo del Siglo XXI, o Revolución Bolivariana, tenemos la obligación, el reto de ser diferentes, de generar la Esperanza sobre todo a los más débiles, de reivindicar la libertad de presos y perseguidos, la creación riqueza, la verdadera justicia social.
En esta última nota del año 2009, mi deseo del retorno permanece constante, sigo pensando que el Exilio debe tener un espacio para que la UNIDAD sea perfecta, y sobre todo mantener la fuerza, la voluntad para no permitir nos sancochen. Estoy confiado en hacer realidad el 2010 como el año de la nueva época, y que en nuestras familias, amigos, reine el amor, la unión, la salud, en fin para todos un mejor nuevo año.
viernes, 7 de agosto de 2009
La pobreza y el socialismo del siglo XXI (ley delitos mediaticos)
Una simple comparación de las cifras estadísticas de 1998 de cualquier renglón con las de hoy, observamos un franco deterioro de Venezuela. Mayor inflación; menor producción de cualquier rubro; mas niños fuera del sistema educativo; aparición de enfermedades que se encontraban desaparecidas o bajo control; menor cantidad de empresas; mayor desempleo; mayor inseguridad; menor o ninguna libertad de expresión; mayor importador de rubros alimenticios; etc., etc.
Todo este deterioro ha sido materia de estudio y divulgación por diferentes analistas y opinadores en los distintos medios de comunicación. Sin embargo, el “régimen” se muestra “insensible” ante los hechos… pero no deja escapar oportunidad para mencionar que: es una acción de la oposición para desestabilizar; que no es verdad; que están trabajando para resolver el problema; que son acciones del imperialismo, etc. En otras palabras, contrarresta la verdad con mentiras.
Ahora bien, esa insensibilidad obedece a que es una política de estado la de destruir toda institución, organismo, empresa o colegio y la de producir cada día menos. Aquí debemos recordar las palabras mencionada por el personaje que ha dirigido mas de una vez el Ministerio de Planificación, Jorge Giordani, : “La pobreza es caldo de cultivo para el triunfo del Socialismo del siglo XXI”. Más claro imposible. (ver Proyecto Nacional Simón Bolivar)
Esta política lo que en el fondo lleva es hacer cada día mas pobre, y por ende mas dependiente de las dadivas del régimen, a la población venezolana. Como ejemplo, tenemos a Cuba donde la población ha sido dominada por el régimen castrista por más de 50 años, y lo que ha imperado es la pobreza.
Para cerrar más el círculo el régimen chavista pone en el tapete la formulación de una ley denominada “Ley de Delitos Mediáticos” por medio de la cual ninguna persona o medio de comunicación podrá denunciar u omitir opinión referente a aspectos negativos del desempeño del régimen, ya que pueden ser considerados delitos. (ver Petromordaza).
Quien está haciendo bien su trabajo es el régimen… y quienes tenemos que actuar de forma diferente para eliminar ese trabajo es la población venezolana que no comparte un socialismo del siglo XXI, para lo cual debemos de luchar contra un régimen no democrático. Esto cambia nuestras estrategias de luchas.
lunes, 27 de abril de 2009
Urge nuevo bypass para venas abiertas
Por: Xavier Reyes Matheus (Especialista en América Latina)
21-04-09
A los nuevos lectores del cult book de Eduardo Galeano los invitaría yo a hacerse una pregunta: ¿qué es la pobreza? Algo con lo que, desde luego, quisiera acabar todo el mundo, incluso si las izquierdas siguen atribuyéndose el monopolio de este desiderátum para dividir a la humanidad entre buenos (que son sólo ellos) y malos (que son todos los demás). Una lógica según la cual no es que la izquierda tenga una ética, sino que es la única Ética posible. Pero volvamos a la pregunta: ¿qué es la pobreza? La pobreza es la carencia, la exclusión, el no tener. ¿Y qué es, pues, lo que habría que tener; aquello de lo que se carece; de lo que se está excluido?
La respuesta seguramente será una enumeración de cosas: sistemas de salud y educación, participación en el orden democrático, respeto a los derechos humanos, facilidad en las comunicaciones, acceso al conocimiento científico, seguridad jurídica y económica, etc. Todos, en fin, puntales de la sociedad occidental y moderna. Algo habrá que convierta estas cosas en valores, desde que la pobreza consiste en carecer de ellos. ¿Cómo es que se dicen “antisistema”, contrarios a los valores occidentales, los que van por el mundo pidiendo que les dejen participar, precisamente, de todas esas cosas que el sistema ha creado?
Asistemático, más bien, debería llamarse un pensamiento tan poco coherente. Y vayamos a un ejercicio práctico: si hemos convenido en que lo malo de la pobreza es la falta de participación en todos aquellos bienes (que hoy se conocen gracias a la civilización occidental), haga Ud. el favor de hacer algo por solucionar la pobreza a partir del argumento siguiente: “Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder”.
El enunciado, extracto y tesis fundamental de Las venas abiertas de América Latina, merece descomponerse en partes. Empecemos por sus alusiones cronológicas: “Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano…”. Lo que habría que decir, más bien, es que antes del descubrimiento nada de América Latina se había transformado en capital, y eso que el continente tenía sus riquezas intactas. El oro, la plata, el hierro, el cobre; todo estaba allí y no servía para nada, salvo para usos auténticamente suntuarios: joyas y ornamentos de los grandes señores indígenas. De modo que no es que estas riquezas se hayan transmutado en capital europeo: es que los europeos las transmutaron en capital.
Después, es verdad, lo hicieron los norteamericanos: un caso emblemático es el del petróleo de Venezuela. En época prehispánica los aborígenes, que lo llamaban “mene”, lo vieron alguna vez aflorar espontáneamente, y se conformaron con saber que tenía propiedades inflamables. De este modo permaneció hasta los albores del siglo XX, cuando comenzaron los yanquis a interesarse por él. ¿Qué sería de Venezuela con el petróleo así, sin producir ni un dólar (porque sí: es por dólares por lo que se cambia el petróleo venezolano)? Sin petróleo para financiar sus ofensivas internas y exteriores, no quiero ni imaginar lo que sería la gloriosa revolución bolivariana acaudillada por Chávez. O, pensándolo mejor, sí: …sí que quiero.
Debe de ser entonces –siguiendo a Galeano- que lo malo no es que se cree capital, sino que se acumule, todavía en nuestros días, en los “lejanos centros de poder”. Pero cualquiera que conozca algo de la historia de Argentina, por ejemplo, sabrá que este país recibió en su momento, por sus exportaciones, los suficientes ingresos como para acumular buen capital. ¿Y qué decir de Venezuela, que ha llegado a vender barriles de petróleo a bastante más de 100 dólares? ¿No daba eso para acumular en alcancías propias? El asunto es que la falacia marxista de la acumulación sigue campando, aunque el sentido común más elemental es capaz de advertir una cosa obvia: que la acumulación no es, en ningún caso, una opción para el capital (pues éste “acumulado” es como el petróleo viviendo de incógnito bajo la tierra: nada). Para el capital no hay más que dos destinos posibles: la inversión y el gasto. Si se gasta y no se hace nada para aumentarlo o mantenerlo, se lo transforma en un medio contingente de subsistencia, hasta que se lo agota. Sólo invirtiéndolo se convierte en factor de producción.
Quienes convirtieron el petróleo venezolano en factor de producción fueron las compañías norteamericanas. Construyeron la industria, desarrollaron las instalaciones y trasplantaron a Venezuela eso que ahora se llama el know how. Los venezolanos, en cantidad tan masiva como no era capaz de convocar ningún otro negocio, abandonaron las zonas rurales en las que los consumía el anquilostoma y en donde no se dedicaban a nada más útil que a comerciar con plumas de garza y a hacer la hora santa, y en los campos de la Shell y de la Creole aprendieron los modos empresariales del mundo moderno; debutaron en el hábito del organigrama, de la contabilidad, del ordenador, del seguro médico, del comisariato y de los bonos competitivos. Y el Estado, que cada vez tenía la sartén de las concesiones más cogida por el mango, se benefició también de todo esto: la famosa “política de concreto armado”, que pareció convertir a la Caracas de los años 50 en la metrópolis futurista de América Latina, explosiva de autopistas, de complejos habitacionales, de Ciudad Universitaria, de avenidas y paseos, fue (como el boom, unas décadas antes, de Buenos Aires –esa “capital de un imperio que nunca existió”, que dijo Malraux), consecuencia de tal prosperidad.
Y en los años 70 el Estado sacó a las compañías yanquis y nacionalizó el petróleo. Sin que los marines pisaran por eso las costas venezolanas. Las compañías mudaron de nombres pero sustancialmente no cambiaron gran cosa, porque en realidad la industria no era extranjera, sino que estaba plenamente instalada en la vida nacional y constituía la columna vertebral de su estructura productiva. Una estructura que, como deducirá cualquiera que se detenga a pensarlo, no podía originar en modo alguno un orden oligárquico, como el que se crea cuando hay determinados rubros en manos de familias de empresarios: en un país monoproductor con una gran industria que está primero bajo control foráneo y que pasa luego, estatizada, a ser la industria nacional por antonomasia, lo que se produce es una burocracia de amplísima extensión. Tal cual fue en Venezuela: la renta del petróleo, asumida toda por el Estado, lo que hizo fue inflarlo hasta proporciones colosales. Y allí –en la oscuridad de las todopoderosas arcas públicas- fue entonces donde ese capital, sin duda ingente, se acumuló. Lo que equivale a decir que quedó a disposición de políticos corruptos; que apenas se utilizó para inversiones trascendentes capaces de convertir al país en otra cosa que no fuera un mero extractor de la materia prima; y que llegó al pueblo según la conveniencia de quienes lo administraban, que eran, claro, los más avispados. Y se produjo aquello famoso de que el subdesarrollo no es otra cosa que un Estado rico con un pueblo pobre.
¿Qué recibió Chávez al llegar al poder? Esto, exactamente. Aún más: su purga de los trabajadores disidentes de la compañía petrolera lo llevó a tomar, como nunca antes había hecho ningún presidente, el control total de la empresa, porque ahora el know how en lo que consiste es en sumarse a los mítines oficialistas si no se quiere perder el puesto. ¿Y de venderle a quién saca el gobierno venezolano –ya plenamente confundido con el Estado, por birlibirloque revolucionario- sus medios para financiar la eterna campaña publicitaria en la que Chávez ha vivido, sin apenas construir un metro de carretera ni habilitar un sistema de hospitales medianamente aceptable, desde que accedió hace diez años al poder? A Estados Unidos, principalmente. Lo que significa que Chávez no ha sido la excepción a la hora de empuñar la lanceta para abrir a Estados Unidos las venas de su país; y que si está seguro de todos sus recursos para ir por el mundo comprando adeptos y diciendo exabruptos, es gracias a que cuenta con las chupadas de tan grato vampiro.
Pero bien podría ser que un día, con todo y las venas abiertas, la sangre de América Latina no fluya. Por la sencilla razón de que nadie la necesite, y porque de otros torrentes, en otras partes del mundo, brote a borbotones sin necesidad de complicarse tanto. ¿Cuál sería el futuro del subcontinente ante tal escenario? ¿Volver al experimento autárquico del doctor Francia en Paraguay? A lo mejor eso es lo que quisiera Chávez; comprensible, sin duda, considerando que el puesto del doctor Francia –el del amo- le toca a él. Pero los gobiernos más sensatos de América Latina están que no saben qué hacer con las venas para que algún socio potente les inflija la sangría de un TLC. Muchos, ante la diversificación del mercado y la posibilidad de distanciarse de sus socios tradicionales, ponen sus esperanzas en China.
El propio Chávez lo hace. Porque, lectores de Galeano y todo, estos socialistas del siglo XXI no son propiamente idiotas (para hablar en términos del Manual de Vargas Llosa, Mendoza y Montaner), y no están por la labor de quedarse sin blanca -en países donde el populismo se ha nutrido a fuerza de no nombrarle siquiera a la gente el tema de la reforma fiscal. De modo que los grandes líderes antisistema de la región no sólo se abren de venas, y se han abierto siempre, frente a Estados Unidos, sino que están buscando la forma de ponerse algún bypass en previsión de que, por un revés del destino, el gran socio comercial se vuelva un día (¡ay, los biocombustibles!) vegetariano.
viernes, 13 de marzo de 2009
El caterpillar de la pobreza
Afirmar que las revoluciones son una máquina de producir pobreza es algo que no merece explicación a estas alturas del siglo XXI, los ejemplos son tan abundantes que resulta redundante detenerse y solazarse en ellos. Pero nuestro socialismo bolivariano del siglo XXI se empeña día tras día en demostrarnos que no hay desgracia que no se pueda superar y actúa como un verdadero caterpillar de la pobreza, o, lo que es lo mismo, de la destrucción de riqueza.
A pesar de que hay ejemplos más importantes quiero referirme a la expropiación (intervención) de Marina Grande. El éxito de este pobre balneario no radica en la belleza de sus playas, de hecho al este del mismo hay varias playas más o menos iguales, las cuales están llenas de taguaras, bebederos de cerveza y modestos restaurantes. No, el éxito radica en un par de servicios medianamente organizados: Estacionamiento seguro, baños discretamente limpios y dos o tres ventas de bebidas y comidas aceptables Si la gobernación de Vargas organizara los servicios en las otras playas sería una competencia formidable para el balneario de Marina Grande. Podría otorgárselos a cooperativas y EPS para multiplicar la oferta playera en la zona y bajaría el precio de pasar un día en la playa, obligando a la gente de Marina Grande a hacer lo mismo. Aumentarían los temporadistas y bajarían los precios. En resumen, crearían riqueza. Pero esa no es la idea que persigue la revolución. En vez de ello, intervienen la única playa a la que se puede ir con algo de seguridad y obligan a que sea gratis. Resultado: no habrá playa segura y se irán los turistas. Conclusión: creación de pobreza.
Esta conducta se repite en todo, no son capaces de hacer la siderúrgica que prometen hace una década, pero se cogen Sidor; no pueden hacer una planta de crudo sintético, pero se cogen Sincor. Eso sí, le cambian el nombre a Petrocedeño, para eso sí son buenos. Así hay infinidad de ejemplos, pero lo más grave es el tratamiento del sector agrícola, el más atendido en las cadenas oficiales y shows dominicales. Hay que decir que nuestro Líder presume de ser un puñal en la cuestión agrícola y hablar del tema es algo que le encanta. Si el éxito del sector fuera proporcional a la verborrea oficial ya Venezuela sería el ejemplo de la revolución agraria. Nuestro Presidente habla de todos los cultivos, de las vacas, de lo pernicioso de los eucaliptos y de cuanta vaina se le ocurre. En consecuencia, todas las medidas que inventa son intervenir la agroindustria, al fin y al cabo es algo que domina, “Si Lorenzo no se disciplina me cojo toda la Polar”, como si el emporio agroalimentario que ha creado Polar en casi 70 años fuera como soplar y hacer botellas. Una amenaza de arrasar con el caterpillar de la pobreza todo lo que ha creado una organización disciplinada e imaginativa.
A mí me gustaría que la brillantez de nuestro Prócer fuera más allá de la agricultura, porque la economía es mucho más que sembrar. Me gustaría que expropiara a la Toyota y llenara el planeta de vehículos revolucionarios. Podríamos competir en vehículos híbridos, que están de moda actualmente. Tal vez se podría asesorar con Fidel que está ocioso desde que dejo el gobierno de Cuba y es un estudioso de estos temas, de modo que el patriarca lo asesorara mientras descansa de alguna de sus numerosas caminatas por La Habana y lográramos, entre Venezuela y Cuba, saltar a la vanguardia tecnológica del transporte amigable con el ambiente. Pero esos temas les quedan grandes a nuestros economistas revolucionarios, su obsesión es sembrar yuca y fabricar alpargatas, con baja productividad. Sus ideas no superan el caterpillar de la miseria.
Lo más terrible es que esa es su forma de subsistir. Cuanta más pobreza generan más dignidad e identificación producen entre los pobres. Aquí es que se equivocan los que creen que la estrategia es errada. Al contrario, las revoluciones se afirman sobre el caterpillar de la pobreza. ¡Que Dios nos coja confesados!
jueves, 22 de enero de 2009
CHAVEZ Y EL INDICE DE GINI
Nelson Hernandez
Chacumbele en su larga “perorata” de casi 8 horas que utilizo para presentar sus logros del 2008, menciono el Índice de GINI, diciendo que: “Venezuela tiene el menor índice de GINI de toda Latinoamérica, lo cual es un logro de la revolución”.
Sin meternos en honduras de la estadística, el índice de GINI mide la “equidad” de los ingresos de la población de un país. Un índice igual a 1, representa la mayor inequidad; y un índice igual a 0, representa la mayor equidad.
Lo que no dijo Chacumbele es que ese índice no mide el poder adquisitivo de la población, que en verdad es lo que muestra cuan pobre es la población.
Imagínense que todos los venezolanos tenemos de ingreso (sueldo) básico de 800 BsF. El cálculo del Índice de Gini es cero... es decir, la distribución de los ingresos es óptimamente equitativa para todos los venezolanos.
Analicemos ahora que se puede hacer con 800 BsF (poder adquisitivo).
Bien, de acuerdo al CENDAS la canasta básica familiar (que reúne bienes y servicios básicos necesarios para una familia de cinco miembros) se ubico para diciembre del 2008 en 3427,7 BsF. Esta alza se traduce en que, tomando en cuenta que cada familia dispone de dos salarios mínimos (BsF. 1.600) para cubrir sus necesidades básicas, los hogares venezolanos de menores recursos sobrellevan un déficit de 53% para satisfacer los requerimientos esenciales de sus cinco miembros. En otras palabras, una población empobrecida.
¿De que se vanagloria Chacumbele?...de que todos ganan lo mismo o de que todos somos pobres. Lo ideal es que todos los venezolanos pudiéramos cubrir sin problema la cesta básica.
Lo que si debe buscar todo gobierno es que la población tenga insumos que cubran sus necesidades y que los mismos estén distribuidos con equidad. Esa población es prospera y por ende el país también será prospero.
En este link (Indices GINI) puede cotejar el índice de diversos países. Por cierto, que Estados Unidos (45) tiene una mejor distribución de la riqueza que Venezuela (48.2), y por otro lado tiene un ingreso per cápita (PIB) de 46541 dólares y Venezuela de 11933 dólares, respectivamente.
Una vez más, la revolución engaña a los venezolanos
Para los que deseen profundizar en el índice, a continuación varios link
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