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sábado, 20 de abril de 2013

Nada será como antes

Miguel Méndez Rodulfo
Para el régimen, acostumbrado a hacer lo que le da la gana, las cosas en el país han cambiado sustancialmente en tan corto espacio que no les ha dado tiempo de realizar una lectura adecuada de los últimos acontecimientos. Las elecciones del 14 de abril marcaron un hito histórico; en esa fecha Capriles ofició de sepulturero del mito del Presidente difunto, leyenda efímera que murió casi al nacer. Del 5 de marzo al 14 de abril mediaron 40 días, lapso en que ilusoriamente los herederos del caudillo pensaron que con unas excesivamente prolongadas, teatrales, plañideras y pomposas honras fúnebres, cimentarían las bases de una leyenda santificada que les permitiría redituar beneficios políticos para los próximos 20 años. Se equivocaron. Razón tenía el amigo con el que compartía una reunión el día del fallecimiento, cuando me dijo: “Créelo, se acabó una era”. Así fue, el mito no trascendió. No era transferible el carisma, ni la manipulación a voluntad de las masas.
Pero también se acabó el mito de la invencibilidad del poder del Estado actuando groseramente en beneficio de un candidato. Evidentemente le dio ventajas a Nicolás, pero no fue determinante como ocurrió el 7 de octubre. De esto doy fe personalmente ya que el domingo pasado me dediqué a contactar a varias amigas y amigos en diferentes partes del país, para monitorear la efectividad de la operación remolque que el gobierno, prevalido del uso abusivo de todos los bienes, funcionarios y dinero público, pone en funcionamiento para llevar a votar a los rezagados. Pues bien, mis amigos que estaban en centros electorales en La Guaira, Guarenas, Puerto La Cruz, Barquisimeto, Maturín, Cumaná, Puerto Ordaz, etc., uno a uno me confirmaban que no hubo tal movilización entre el horario de las 3 y las 6 pm.
El régimen al cual siempre le había importado un bledo nuestras solicitudes, que se burlaba socarronamente de nuestros recursos ante las instancias de decisión y de nuestras peticiones políticas, que hacía caso omiso de ellas y que continuaba en su inquebrantable ruta de consolidación de su modelo socialista, ahora tuvo que rectificar. Este guion se siguió al calco cuando se apresuró la proclamación de Nicolás  y oímos a Tibisay negar la posibilidad del reconteo de los votos. Se reforzó a continuación con la declaración extemporánea e inconveniente de la presidente del TSJ y se intentaba desechar con las actitudes facistoides de Diosdado. Pues bien, todos estos intentos resultaron infructuosos y la connotada arrogancia del gobierno tuvo que morder el polvo: en Venezuela habrá auditoría de los votos, porque lo pide la mitad del país que reclama firmemente sus derechos y que está dispuesta a hacerse respetar, como en efecto lo hizo.
Haberle arrancado al gobierno más de 800.000 votos que consideraban incondicionales de ellos, en los comicios del 14 de abril, es de por sí una victoria trascendental e histórica, porque marca claramente el principio del fin de este régimen ominoso para Venezuela; pero haber conseguido que se realice la auditoría del 46% de las urnas restantes es también un triunfo extraordinario. De manera que para los venezolanos que adversamos políticamente a quienes hoy pretenden gobernarnos, es motivo de un inmenso placer estas conquistas, por lo que debemos celebrar con alborozo los tiempos que hoy vivimos. Mucho esperamos por estos momentos.
Hoy el futuro es promisor para nuestros hijos. Con toda seguridad ganaremos las venideras elecciones de alcaldes y de legisladores. De la auditoría, no es descartable que Capriles descuente esa pequeña ventaja y la realidad cambie diametralmente para bien de Venezuela. Eso lo saben en el alto gobierno, por eso la ceremonia de hoy tuvo un sabor amargo para ellos.

miércoles, 23 de enero de 2013

Los Campos del Country

Miguel Méndez Rodulfo
Hace unos años el inefable Juan Barreto, a la sazón Alcalde Metropolitano de Caracas, en una de sus “barretadas” sugirió que los campos de golf del Country Club debían ser expropiados para construir viviendas sociales. Esto lo dijo en medio de una vorágine de expropiaciones de edificios en alquiler, que fueron arrebatados a sus legítimos propietarios y que nunca le fueron pagados; tampoco los inquilinos pudieron comprar sus viviendas alquiladas, porque como ya sabemos el gobierno no otorga propiedad, con lo cual todo quedó en el limbo. Afortunadamente, la amenaza del guapetón alcalde no se materializó, con lo cual pensamos que se cerraba un capítulo, pero he aquí ¡oh sorpresa! que en una reunión de arquitectos, urbanistas y otros profesionales, le escuché decir a un connotado pensador de la ciudad que todos los campos de golf de Caracas, debían ser convertidos en parques públicos. Entonces me preocupé, pero no quise entrar en polémica.
El asunto es que recientemente un joven político de la MUD, de mi más alta estima, concurrió al programa “Aló Ciudadano” y repitió el mismo mensaje, aunque advirtió previamente que era probable que su opinión generara diatriba. Antes el dirigente había expresado la necesidad de que el gobierno permitiera la libertad en toda su amplitud: de expresión, de asociación, de participación política, etc., además abogó por unas instituciones independientes y fuertes, indicando que ambas cosas propiciaban el desarrollo de las naciones. Quiero advertir que no soy plutócrata, que no tengo amigos millonarios, que sólo una vez visité el Country Club, que no juego golf y que no conozco Valle Arriba, La Lagunita, ni El Placer, pero ello no significa que crea que la usurpación y el abuso de poder sea una práctica que comparta, aun cuando se trate en apariencia de una “buena acción” realizada en provecho de las mayorías.
Creo que sin adoptar el atajo, la vía fácil y populista de echar mano de los bienes privados, los gobiernos democráticos que sucedan a este régimen oprobioso deben respetar escrupulosamente la propiedad privada, ésta sí la piedra angular del desarrollo y progreso de las naciones, como lo ha demostrado la historia desde Cromwell para acá. Bien por la libertad, bien por las instituciones independientes, pero el irrespeto a la propiedad privada, no garantiza progreso. El Estado y su órgano ejecutivo, el gobierno, deben hacer las miles de cosas que el país requiere, sin arrebatar a nadie lo que es suyo. Hacer un parque en La Carlota, unirlo con el Parque del Este, interconectarlo al oeste con la Plaza Altamira. De eso sí debe ocuparse un gobierno democrático, de crear además una interconexión peatonal de espacios públicos y áreas verdes que vaya desde El Calvario, pasando por el Paseo Vargas, el Parque Los Caobos, Plaza Venezuela, Sabana Grande, Chacaíto, Chacao y se prolongue al este hasta crear en Petare un espacio público amplio y confortable para sus residentes. Porque ese si es el reto, crear un parque que le proporcione esparcimiento a las zonas populares de Petare.
Por la vía de la depredación del Estado, justificada por buenas acciones, podríamos perder los espacios públicos de La Rinconada, las áreas verdes de La Mariposa o de las autopistas, así como de cualquier parque, como estamos perdiendo hoy Parque Caiza; pero además cualquier edificio o casa que tuviera un retiro o un patio amplio caería inexorablemente bajo la apetencia terrófaga del burócrata de turno. Los estacionamientos de edificios ubicados en zonas de alto tráfico tendrían que ser cedidos al servicio público en el día, etc.
Los campos de golf, son canchas para realizar un deporte, entonces qué pasaría si basados en ese mismo concepto pasaran a convertirse en parque los estadios de fútbol, los de beisbol, el Altamira Tenis Club, los hipódromos, los autódromos, las mangas de coleo, etc. ¿Qué pasaría con el Hotel Maracay?
El proyecto arquitectónico del CCC marcó un hito en el país y en América Latina en su momento y aún hoy en día. Además la obra en su conjunto debe ser preservada tal como deben conservarse los cascos históricos de muchas ciudades del país. Por otra parte, mantener unos campos de golf es costoso como para que esa erogación la asuma el Estado. Y dónde dejamos los derechos de los residentes cuyas viviendas dan a los campos de golf, que verían interrumpida su tranquilidad y menoscabada su seguridad. Esa inversión en su momento la hicieron ellos o sus antecesores, no el erario público, respetemos entonces eso
Por si fuera poco los jugadores de golf tienen derecho, como cualquier ciudadano venezolano, a practicar el deporte de su preferencia, y si miramos con inteligencia, viéndolo desde la perspectiva de la competitividad entre las grandes ciudades, lo que tenemos que hacer es insertarnos en los tour de los campeonatos internacionales de golf, para atraer turistas, inversiones y promover a Caracas.
Si el gobierno en vez de expropiar Sidor, Fama de América o Lácteos Los Andes, etc., hubiese creado nuevas empresas (haciendo mutis de su eficiencia) tendríamos el doble de empleos, el doble de inversión y el doble de ingresos por la vía impositiva; de manera que hagamos nuevos parques y dejemos tranquilos a los que construyeron el suyo.
Creo honestamente que nos metimos un autogol al coincidir con las prácticas y desafueros del chavismo, cuando nosotros debemos hacer todo lo contrario para garantizar la seguridad jurídica. Tampoco es que la oposición disponga de grandes fuentes de recursos internacionales para financiar las campañas que vienen y si vamos a atacar a los que nos podrían ayudar, pues le estamos dando la razón a los que dicen que la envidia solapada es nuestro signo y que igual llevamos un chavista por dentro.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Bloques de arena

Miguel Mendez
Además del problema de las grietas y fisuras que se han venido presentando recurrentemente en obras de construcción de casas o apartamentos para la Gran Misión Vivienda Venezuela, tan significativas como Ciudad Caribia, la Torre Nueva Caracas en catia, los urbanismos San Ignacio I en el estado Miranda y Parque Vidoño en el estado Anzoátegui, etc., es muy probable esperar que algo semejante ocurra en los edificios que se levantan en los alrededores de la Avenida Libertador y en el resto del país. Ojalá que no sea así; sin embargo la aventura de improvisar, siempre pasa factura. Y decimos esto porque comienza a mostrarse evidencia de que los materiales de construcción, específicamente los bloques de arcilla y de cemento, no tienen la consistencia exigida por las normas y ello complicará la solidez de dichas edificaciones.

En efecto, la planta Venproinco, dirigida por Karla Fermín, empresa mixta venezolano-belarús, ubicada en Guatire, la más grande de Latinoamérica en su tipo, dedicada a producir bloques de arcilla de 15 cm de espesor, presenta una falla estructural en los productos que fabrica; en efecto, los bloques carecen de la resistencia requerida, debido a que por un error de diseño, los molinos de la maquinaria francesa que se compró tienen una entrada que no se adapta a la granulometría de la arcilla que se encuentra en las minas contiguas ubicadas en Guatire, y por causas que desconocemos no se ha buscado procesar arcilla de otras partes del país que pudieran adaptarse mejor a la maquinaria. Por esta razón el bloque que se produce se rompe fácilmente separándose “tipo hojilla” porque tiene una resistencia menor al bloque artesanal que se fabrica en las bloqueras  privadas de cualquier zona del país. Con estos ladrillos se están haciendo las fachadas y la división entre apartamentos de los edificios de la GMVV en Caracas y Miranda. Para las paredes internas de los apartamentos se usan bloques artesanales de 10 cm de espesor. Paradójicamente, entonces, las paredes internas de estos edificios terminaron teniendo más resistencia que las fachadas. Un transeúnte detallista, puede observar como se están cayendo los frisos en varios de los edificios de la Av. Libertador. Eso puede obedecer al problema de los bloques, en el mejor de los casos, o aun problema mayor que no conocemos.

En el Oriente del país Pdvsa compra el bloque de cemento en Bs. 2,80, ni medio más. Esta propuesta de adquisición es vil, pues no toma en cuenta que los costos de fabricar un bloque de cemento de buena calidad ronda los Bs. 3,60, por lo que las bloqueras no pueden vender un producto a pérdida; sin embargo fabricantes inescrupulosos aceptan el precio ofertado por la estatal petrolera, pero como ellos no van a perder en la operación, hacen el bloque con menos cantidad de materia prima (cemento, arena y arrocillo), con lo cual la resistencia es menor. En esa “relación” gana el gobierno y gana el productor, pero pierde el ciudadano a quien se le adjudicará la precaria vivienda en la que malvivirá hasta que el tiempo exponga las inconsistencias de su morada.
Lamentablemente los adjudicatarios de hoy que celebraron ruidosamente su fortuna, son elegibles para engrosar nuevamente la fila de los damnificados, reiniciando un círculo perverso que los venezolanos pobres no merecen.

viernes, 24 de agosto de 2012

Ciudad Polonia (Estado Tachira)

Miguel Méndez Rodulfo
El crecimiento desordenado de las principales ciudades del país es un hecho consumado al que no escapan capitales como Barquisimeto, Mérida y Maturín, ciudades que otrora crecieron planificadamente. Este es un severo problema de orden urbano que aqueja a los pobladores venezolanos sin distingos de raza, credo o clase social. El venezolano no tiene calidad de vida en los espacios urbanos en los que se desenvuelve. Este régimen nunca ha tenido una política en materia de desarrollo urbano y vivienda, ni le ha importado en lo absoluto los problemas de las ciudades, ni tampoco el de alojamiento. Por el contrario las cifras estadísticas indican que este es el gobierno que menos vivienda ha construido desde 1958 y a diferencia de los gobiernos de la democracia no ha realizado ninguna intervención urbana en beneficio de las ciudades del país.
El chavismo y sus gobernantes tienen como norma la improvisación en materia de sus ejecutorias públicas. Menosprecian la planificación, carecen absolutamente de criterios gerenciales y la desorganización y la corrupción son consustanciales a ellos. Así el régimen lo que ha hecho es usurpar, invadir, arrebatar, expropiar, improvisar, no pagar e incumplir las ordenanzas, reglamentos, leyes y hasta la propia Constitución. Esto lo hemos comprobado en los desarrollos habitacionales que a la ligera se están ejecutando en muchas zonas del país, en terrenos que fueron invadidos, no cancelados a sus legítimos dueños, creando sobrecargas a los servicios públicos y disminuyendo los espacios comunes del ciudadano. En todo caso, las viviendas en construcción por el gobierno no son significativas, no reducen en forma importante el déficit habitacional y sólo buscan crear la percepción electoral de que se están fabricando masivamente.
Ciudad Polonia, en el estado Táchira, es un proyecto adelantado con tesón y vehemencia por el Gobernador Pérez Vivas que merece los mejores calificativos por cuanto es un tributo a la planificación, pero también ha sido un modelo de negociación, de coordinación de recursos y de gerencia de proyecto. En resumen es una propuesta que cumple absolutamente con todos los parámetros de desarrollo urbano y vivienda que desde la MUD clamamos porque se apliquen, de manera de hacer “Ciudad” y en consecuencia tener ciudadanos que disfruten de espacios urbanos de calidad, así como de tener comunidades sustentables y en armonía con el medio ambiente.
El proyecto que se acaba de presentar a las fuerzas vivas del estado Táchira y que ahora se quiere difundir por el país, tuvo una duración de tres años, la constitución de una gerencia de proyecto, la interacción de múltiples especialistas, la elaboración de la propuesta en sí, el diseño del Plan Rector y un costo de Bs. F 6.000.000. Sin embargo, los intangibles que no se pueden cuantificar revelan el empeño de Pérez Vivas por sortear el cerco financiero, la presión política y el saboteo administrativo que manifiestamente el Gobierno Nacional ha realizado contra su gestión; aun así, nadando contra la corriente, el proyecto de Ciudad Polonia, se pudo llevar a cabo y hoy es una referencia, un ícono de lo que se debe hacer, una semblanza de lo que un gobierno bien intencionado, utilizando herramientas de planificación y gerencia y con una visión clara del desarrollo urbano, se le puede brindar a los venezolanos para llevarnos a vivir al primer mundo, que nos merecemos todos. La mejor tecnología disponible en el mundo, imágenes satelitales, se han aplicado en el proyecto reduciendo los tiempos y los costos. En fin que un sueño se ha plasmado en documentos, mapas, imágenes y cifras. Corresponde al nuevo camino por venir concretar la ilusión.


martes, 21 de agosto de 2012

Coque acumulado en Jose vale hasta $720 millones



Carlos Camacho González.-  

Una inmanejable pila de coque, con valor potencial de mercado de unos $3.600 millones -si fuera aprovechado como combustible- crece cada día en el estado Anzoátegui.

Así lo indicaron la misma Pdvsa y la de varios analistas privados.

Aparte del lucro cesante que representa tener ese coque acumulado, activistas consultados dicen que las consecuencias más graves ya se están viendo a nivel ambiental. Los recientes planes del presidente Hugo Chávez de generar electricidad a través del coque o de hacer un mayor uso para el sector siderúrgico, ya habían sido anunciados en el año 2011.

Incluso la construcción de tres plantas eléctricas que estarían listas para el 2016, pero no hay información del inicio de estas obras y aún no se genera electricidad con coque en Venezuela.

Los analistas recuerdan que Pdvsa prometió acelerar el despacho de coque, pero a la velocidad actual, la "montaña" tardaría dos años en desaparecer. Las empresas básicas de Guayana importan coque calcinado mientras hay seis millones de toneladas apiladas y no se cuenta con una planta de calcinación de este "potencial combustible" en Venezuela.

La pila de coque crudo es un subproducto del proceso de mejoramiento de unos 600.000 barriles diarios de crudo extrapesado provenientes del Orinoco. Ese proceso de refino se realiza en tres "mejoradores" localizados en el complejo industrial de Jose, estado Anzoátegui.

Pdvsa produce 16.000 toneladas de coque cada día. Un 60% es vendido y el otro 40% se queda en la inmensa pila de coque.

Los consultados advierten que es inmanejable por los altos niveles de gas, "la alta temperatura del coque cuando sale de los mejoradores y el tamaño de cada piedra es mucho mayor al normal. Los equipos simplemente no existen aún en el lugar, y manejar esos sólidos a mano es imposible".

Las visibles consecuencias obedecen a una razón más bien difícil de detectar: granulometría. "Los trituradores, equipo que desmenuza el coque a la salida de los mejoradores, están dañados, por lo que la granulometría del producto no es de pedazos entre 5 y 10 centímetros, sino de piezas más grandes, algunas hasta de un metro", explicó Miguel Méndez Rodulfo, integrante del Centro de Orientación de Energía (Coener).

Efluvios contaminantes

Las más de seis millones de toneladas de coque apiladas cerca de Jose despiden sulfuro de hidrógeno, un gas tan contaminante en esas concentraciones que los obreros de Pdvsa no pueden acercarse a la montaña del material.

El país está perdiendo por los dos lados, según activistas como Méndez Rodulfo.

Por un lado, cada tonelada de coque reducido, o calcinado, tiene un valor de $600. En el estado actual, es decir crudo, vale entre $70 y $120 la tonelada, dependiendo de su poder calórico.

El país también pierde porque se contamina el aire en torno a la pila de coque, y probablemente el agua y los suelos, sobre todo con las torrenciales lluvias.

"Hay un costo de oportunidad que se está perdiendo, pero el verdadero costo es el ambiental," dice Méndez. "El sistema no está adaptado al manejo de esos sólidos a esas temperaturas", agregó.

Soluciones a largo plazo

Según informes de Pdvsa, este coque no se puede usar, al menos no directamente, para fabricar acero o aluminio, ya que no es un coque "reducido". Construir el horno de calcinación tardaría varios años, de acuerdo con Méndez.

Pero, en su estado actual, puede utilizarse exitosamente para generar electricidad, como se hace en China y otros países. En febrero de 2011 se firmó un memorándum de entendimiento con Turquía que contemplaba, entre otras cosas, pagar con coque por planes habitacionales que Ankara construiría en Venezuela.

Según Méndez, ya hay una empresa en Turquía, que responde al nombre de Capex, recibiendo coque venezolano, y otra en Italia, Energy Coal. Pdvsa informó que en julio se despacharon 275.000 toneladas de coque hacia Europa, Oriente Medio y clientes no especificados en Suramérica.

La solución fue prometida por el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, cuando firmó a finales de 2011 con CMEC, una compañía china, un memorándum de entendimiento para construir una central eléctrica de 900 megavatios (MW) en Junín (Faja del Orinoco) y dos instalaciones de 300 MW cada una, una en Jose y la otra en el Centro Refinador Paraguaná. Pero aún no arrancan las obras.

domingo, 5 de agosto de 2012

Gases tóxicos en Anzoátegui (El Coque)

Lo que en Puerto Píritu llaman los "médanos de coque" son 6 millones de toneladas que en el mercado valen $420 millones. Ese cerro negro y los gases del criogénico están afectando el ambiente. 

Joseph Poliszuk EL UNIVERSAL (05-08-12)


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En 2009 hubo un incendio en el criogénico de Jose. Así se acumularon las primeras 700.000 toneladas que dieron pie a la montaña negra, que se ve desde la vía que une a Puerto Píritu con Barcelona. FOTOS EDSAU OLIVARES


De las chimeneas del Complejo Industrial José Antonio Anzoátegui está saliendo hidróxido de sulfuro y otros gases que antes no se concentraban alrededor de ese punto. En nombre de varios de los trabajadores y técnicos que hacen vida dentro de las instalaciones, Miguel Méndez Rodulfo -quien formó parte de la Gerencia de Finanzas y Desarrollo Urbano de Petróleos de Venezuela- asegura que la falta de mantenimiento está cambiando el ecosistema de una parte del norte de Anzoátegui.

El problema no solo es el coque. Una montaña negra -cada vez más prominente- viene anunciando daños ambientales alrededor de uno de los complejos industriales más grande del país. Pero bien sea a gritos o en susurros, dentro y fuera de Pdvsa empiezan a advertir que el montón de derivados petroleros que se levanta en ese lugar, apenas es una muestra de las alteraciones que la industria está causando alrededor de Puerto Píritu y otros pueblos de la zona.

Hay que hacer algo, insiste Méndez. Y su denuncia no solo parte de los técnicos y expertos que como él, este año se agruparon alrededor del recién creado Centro de Orientación en Energía. Vienen principalmente del personal que hace vida en el complejo criogénico de Jose donde, a pesar de las presiones laborales, los trabajadores advierten que corren peligro.

"No hay filtros en las torres de venteo", indica. "Eso es lo que está contaminando". La falta de mantenimiento y el relajo con respecto a los procesos industriales son -para Méndez- las causas principales de un problema ambiental cuyas denuncias apenas han empezado a salir de los círculos de Anzoátegui.

El Gobierno nacional ya conoce el caso. Es cierto que la loma de coque ha dejado de crecer desde hace más de dos meses, pero no porque el problema haya desaparecido. Y he allí lo grave, advierte Méndez: "Los supervisores y operarios no pueden trabajar en la montaña porque la altura ya los expone a los gases contaminantes que salen de los mechurrios".

No es que el coque no haga daño por sí solo; por el contrario es un derivado del petróleo altamente contaminante. Pero seguro de que es necesario aclarar la situación, Méndez afirma que el picor en la garganta y las irritaciones que han venido afectando a los habitantes de la zona son -sobre todo- efectos de los gases que salen del complejo criogénico de Jose.

"Por su peso y composición, el viento no puede arrastrar las partículas del coque hasta muy lejos", dice. "El principal problema son los mejoradores de Jose, que están colando un volumen exagerado de gases tóxicos a la atmósfera".

Secreto de estado

En el hospital Pedro Gómez Rolingson, el centro de referencia de Puerto Píritu, saben que algo pasa. Aunque los médicos no quieren declarar a los medios, reconocen entre pasillos que sus consultas transcurren entre infecciones de la piel, neumonías y enfermedades respiratorias.

"Hay un problema ambiental", admite uno de los especialistas del centro de salud. No puede precisar si se trata de una consecuencia exclusiva de los gases que salen del complejo petroquímico o de lo que han venido llamando "los medanos de coque". Ni siquiera descarta otros factores como una playa en la que desembocan las cloacas.

Lo que sí está claro en Puerto Píritu y los pueblos de los alrededores es que en las noches se posa una neblina que no es natural. El Complejo Industrial José Antonio Anzoátegui tiene más de 20 años y de un tiempo para acá, los vecinos hablan de un manto de gases que hace las noches más pesadas.

En Urucual incluso hay daños materiales. Una montaña separa a ese caserío del complejo petroquímico, y no es suficiente para marcar distancia. Cualquiera de las 380 personas que viven en esa comunidad indígena señalan los techos y los alambres, para dejar constancia de que el azufre y otras sustancias han precipitado la oxidación de sus construcciones.

Hablan incluso de gallinas muertas y vacas con las ubres secas. Los cardones ni siquiera se mantienen en pie, mucho menos las cosechas de aguacate y jobo que abundaban en los conucos del pueblo.

"Esto es una bomba", decía días atrás Ana Guanare, del consejo comunal del pueblo, desde donde señalaba una estación de seguimiento y control de la calidad del aire, cuyos indicadores han sido confinados a las cuatro paredes de esa caseta. Como si se tratara de un secreto de estado, los técnicos de Petróleos de Venezuela y el Ministerio del Ambiente no dan cuenta de los resultados que miden en ese punto.

Caníbales industriales

El problema tiene solución. No se trata de una encrucijada que enfrenta a la industria petrolera y la economía nacional con la vida de los pueblos y caseríos que rodean el complejo petroquímico. Miguel Méndez Rodulfo, del Centro de Orientación en Energía, señala que es hora de reparar los mejoradores de crudo y el resto de la infraestructura que hay en el lugar. Llama a retomar los procesos industriales así como garantizar la compra y revisión de cada uno de los repuestos y filtros que faltan en las plantas.

El Gobierno tomó la mayoría accionaria del complejo petroquímico en el año 2008. Aunque esa decisión no tenía por qué desencadenar esta situación, Méndez cree que a partir de allí comenzó una retahíla de errores que hoy se pagan con gases tóxicos y la montaña de coque que ya es parte del paisaje de la carretera que conecta a Puerto Píritu con Barcelona.

"Luego de la nacionalización, el presupuesto para dar mantenimiento fue sensiblemente rebajado y Bariven alargó los plazos de reposición de inventarios a niveles alarmantes", afirma. "Un repuesto, que habitualmente se encontraba en inventario o que era sustituido en menos de una semana, empezó a cambiarse en meses y hasta año y medio después".

Reciclar piezas vencidas se volvió costumbre. Fue así como ocurrió lo que Méndez define como la "canibalización de los equipos". Contra todas las normas y manuales industriales, se saltaron los procesos de mantenimiento y, de la misma forma, despidieron a buena parte del personal aun sin relevos que contaran con la misma experiencia.

En enero de 2009 hubo un incendio en el muelle de Petroanzoátegui. "La reparación de los daños hubiese tomado un mes en la época de las operadoras extranjeras, pero Pdvsa tardó en esa oportunidad tres meses". A partir de allí, Venezuela se olvidó de exportar coque. Por el contrario, acumuló las primeras 700.000 toneladas métricas que dieron pie a las 28 hectáreas de coque y azufre que, hasta por los satélites de Google Earth, ahora se vislumbran a un lado de la carretera que bordea el complejo petroquímico.

Impericia, apatía y...

El coque es un combustible que facilita la oxidación del hierro y otra serie de procesos industriales. Se trata de un derivado del petróleo que en oriente Pdvsa obtiene tras la transformación del crudo pesado de la Faja del Orinoco. Lo que en la industria siderúrgica, eléctrica y nuclear demandan a una tarifa de entre 70 y 120 dólares por tonelada, aquí se echa sobre una montaña que en Anzoátegui ya bautizaron como "los medanos de coque".

El cerro negro fue creciendo desde 2009, a pesar de que Carbonorca podría ahorrarse varias de sus facturas si logra calcinar ese producto y emplearlo de esa manera como materia prima de su propia industria. Esa y otras soluciones han sido presentadas al Gobierno nacional, están archivadas en los despachos de los directivos de Pdvsa e Intevep.

El vicepresidente de Exploración y Producción de Petróleos de Venezuela, Eulogio del Pino, indicó hace un mes que de los mejoradores de Jose salen entre 10 y 15 mil toneladas diarias de ese subproducto. Frente a las alarmas que han venido advirtiendo contaminación alrededor de la zona, quiso aclarar el pasado 9 de julio que en los patios del complejo industrial hay unas 6 millones de toneladas de coque y no las 600 millones de toneladas que vecinos y representantes sindicales han denunciado.

Si el mercado global tasa cada tonelada de coque crudo a partir de 70 dólares, la montaña que Pdvsa improvisó suma -en el escenario más conservador- al menos 420 millones de dólares. "Todo funciona mal pero la corrupción funciona bien", concluye Méndez.

Hay impericia, apatía y falta de planificación, lamenta. Pero también está convencido de que alguien tuvo que beneficiarse de lo que en el occidente de Anzoátegui han venido denunciando como la fuente de sus problemas ambientales y sanitarios.

"La cooperativa Cuferca tiene casi dos años haciéndole mantenimiento a la montaña de coque, a pesar de que las normas de Pdvsa establecen que solo puede ser contratada por un año con una extensión de 3 meses adicionales", señala. "Hasta ahora los pagos a esta sociedad pasan de 250 millones de bolívares fuertes; con esa inversión se hubieran podido reparar las correas que debieron conducir el material hasta los puertos o los muelles que ahora empiezan a construir para solucionar el problema".

Como la montaña de coque pasa de 30 metros de altura, Pdvsa acondicionó un nuevo patio en el que han estado depositando los últimos cargamentos. También comenzaron a sacarlo por vía marítima.

Unos cargueros están trasladando la carga a un islote que queda a 2 millas náuticas del complejo de Jose. Desde allí, están empezando a salir barcos con capacidad de 300.000 toneladas, para retomar las exportaciones de coque, que fueron comunes en otros tiempos. Pdvsa ahora quiere bajar la montaña de coque.

Coque II
(Escrita el 11-08-12)
Entre los pobladores que habitan las áreas cercanas al Complejo de Jose, en la  opinión pública regional, así como en la nacional, y también en ambientalistas de todo el país, existe una preocupación manifiesta por la contaminación que se genera en esa instalación gasífera y petrolera, ubicada en el estado Anzoátegui. Los problemas respiratorios que afectan a humanos y animales, los daños a los cultivos y una supuesta contaminación de las aguas, son atribuidos al coque. La verdad es que este excedente que queda luego de mejorar el petróleo pesado, es un producto contaminante, pero es justo decir, que antes de proceder a depositarlo en las áreas perimetrales del complejo, se tomaron todas las medidas que recomendó el Ministerio del Ambiente: geomembranas, diques de escorrentía para dar salida a las aguas de riego, necesarias para evitar las altas temperaturas y la posible generación de polvo contaminante, etc., de manera que en este caso en coque no es el villano.
El asunto es más grave de lo que pensamos. La contaminación proviene de cada uno de los cuatro “flair”; es decir de las torres de venteo o mechurrios que hay en cada mejorador, lo que significa que hay un funcionamiento irregular, fuera de norma, de los procesos internos de los mejoradores; además no se colocan debidamente los filtros, los cuales amortiguarían un poco la contaminación (básicamente sulfuro de hidrógeno). Esto es lo que está matando a los cultivos, así como a los animales y afectando severamente el sistema respiratorio de las personas.
En Jose ha habido un abandono de la planificación, los programas de mantenimiento preventivo y correctivo son cosa del pasado porque ya no se aplican, con las graves consecuencias que ello acarrea. Los recursos financieros destinados al mantenimiento se redujeron en un 80%. Bariven hoy día funciona como el peor de los organismos públicos y la compra de un equipo o de un repuesto en el exterior que antes tardaba entre 3 días y  una semana, ahora se consigue un año después. El muy surtido stock de inventario que había durante la gestión de las compañías trasnacionales ahora no existe y hay que “canibalizar” equipos desincorporados para extraer de ellos piezas, partes y repuestos, práctica que está negada en todos los complejos similares del mundo entero, por elementales normas de seguridad y prevención de accidentes.
Los trituradores, equipo que desmenuza el coque a la salida de los mejoradores, están dañados por lo que la granulometría del producto no es de pedazos entre 5 y 10 cm, sino de piezas más grandes, algunas hasta de un metro. El coque además sale a muy altas temperaturas, con exceso de hidrocarburos y con materiales ferrosos adheridos, todo lo cual contribuye efectivamente a dañar las correas transportadoras de los terminales, lesionando más a estas instalaciones y disminuyendo la cantidad de producto que se puede exportar. La culpa del pésimo funcionamiento de los mejoradores no puede atribuírsele a los técnicos. No, la culpa es de la gerencia del complejo compartida en partes iguales por la alta gerencia de Pdvsa. Es una mezcla de incapacidad, impericia, ignorancia, desprecio por la planificación e intención deliberada de que los terminales funcionen mal para generar negocios, de manera de contratar una cooperativa que opere y mantenga la montaña de coque.

viernes, 3 de agosto de 2012

Coque I (Complejo Gasifero y Petrolifero de Jose)


Miguel Méndez Rodulfo
Cuando uno viaja por vía terrestre hasta, o desde, el oriente, pasa por el complejo gasífero y petrolero de Jose. Desde su inauguración en 1985, como el criogénico de oriente, los viajeros estábamos acostumbrados al orden de las áreas internas que circundan al complejo, las cuales se puede divisar desde la carretera; actualmente nos sorprende la presencia imponente de una extensa y alta montaña de un material gris oscuro que hasta hace tres años y medio no estaba allí. Esta impresión de inmediato nos hace reflexionar acerca de que algo anda muy mal en Jose; que esa descomunal pila tiene que producir una gran contaminación; que la persistencia en el tiempo del problema obedece, sin lugar a dudas, a una incapacidad manifiesta de la actual gerencia que dirige el complejo, así como de la cúpula gerencial petrolera, y que el problema no aparenta tener solución. Todo ello no deja de crear una razonable preocupación en nuestro ánimo, por lo que uno se plantea ¿qué hacer con tanto material contaminante, cómo vamos a limpiar esos patios?
El coque es el excedente que queda luego de llevar el petróleo pesado de la faja de 8° API a 25° API, proceso que ocurre en los mejoradores ubicados en Jose. La conversión del crudo pesado en petróleo sintético, liviano, no solamente deja coque, sino también azufre. El coque además contiene metales pesados cono vanadio y níquel, entre otros. Desde 1999, año en que comienza a mejorarse petróleo pesado en Jose, por las compañías que habían conformado las asociaciones estratégicas con Pdvsa: Ameriven, Petrozuata, Sincor y Cerro Negro, nunca había habido necesidad de acumular coque fuera de los patios internos habilitados cerca de los terminales de despacho, ya que los procesos de producción eran debidamente controlados y el mantenimiento rígidamente cumplido; de manera que entre 1999 y 2008, el coque que se generaba, se vendía al exterior sin problema porque es un subproducto de alta demanda.
Aquí vale la pena comentar algunas cosas que  contribuyen a aclarar lo que la mayoría de las personas piensan con relación al coque. Como acabamos de decir, el coque tiene una gran demanda, esto es debido a su alto poder calorífico. Se usa en la industria siderúrgica, cementera, eléctrica y nuclear. De manera que no se va a quedar apilado allí eternamente; sin embargo, siendo esto así, surge otra pregunta muy lógica ¿si tiene tanta demanda por qué entonces está apilado allí? ¿No pierde la República importantes flujos de dinero teniendo este material abandonado allí?
Otra concepción errónea que debemos corregir es nuestra propensión a pensar que el coque es altamente contaminante. La verdad es que como es un material muy pesado no genera partículas que puedan viajar largos trechos llevadas por el viento, y como sí se tomaron las correspondientes medidas que el Ministerio de Ambiente recomendó para proteger el suelo del terreno donde está colocada la pila, tampoco hay contaminación en este sentido.
El problema del coque tiene solución, sólo que una mezcla de incapacidad gerencial manifiesta, falta de mantenimiento preventivo y correctivo, manejo político de una empresa altamente técnica y, lo más importante, una intención deliberada de que los procesos funcionen mal, para generar oportunidades de hacer negocios, nos han llevado al cuadro actual de acumular una montaña de coque de 27 hectáreas de extensión, 30 metros de altura y de 6.000.000 de toneladas acumuladas.

sábado, 17 de marzo de 2012

Condominio en barrios

Miguel Mendez Rodulfo
 
En la lucha contra la pobreza dos experiencias, ambas generadas en el tercer mundo, destacan sobremanera por su efectividad para combatir el flagelo que condena a una porción significativa de la humanidad a vivir en condiciones deplorables: la propuesta del Grameen Bank en Bangladesh, dirigido por el Dr. Mohammed Yunnus, que consiste en el diseño de un mecanismo financiero de popularización del microcrédito destinado a financiar al sector más pobre de la sociedad, y la propuesta de Hernando de Soto, economista peruano, que propugna la titularización de la tierra sobre la cual está construida la vivienda de los pobres de las ciudades, con la finalidad de usar la propiedad como garantía para la obtención de un crédito del sistema bancario, de manera de mejorar la propia vivienda o realizar algún emprendimiento.

En Venezuela el arquitecto Daniel Fernández-Shaw ha elaborado una creativa y sofisticada propuesta que apunta a dotar a los pobres de los barrios de unas condiciones de vida confortables al reestructurar el propio barrio, transformando el entorno en el cual está enclavado, en un condominio residencial. Se trata de desarrollar un proyecto urbanístico que se aplique progresivamente a una porción del barrio, que integre entre 50 y 100 viviendas a través de la constitución de un condominio, figura jurídica a la que se transferiría colectivamente la propiedad individual de cada uno de los dueños de las viviendas, de manera que el sistema bancario pudiera estar interesado en financiar la remodelación de las casas en cuanto a fachada y espacios internos, así como vialidad y servicios comunes. 

Por supuesto que para implementar tan creativa solución hace falta la definición previa, por parte del Estado, de una serie de políticas públicas tales como: el otorgamiento de la tenencia de la tierra a quien la ocupa, o sea la titularidad de la propiedad del terreno invadido, lo que supone que en atención al estado de derecho se compense debidamente al anterior dueño de la parcela, no importa cuanto tiempo haya transcurrido de la usurpación. Se requiere además una política clara de financiamiento de la vivienda en el sector específico de los barrios; esto no significa la consabida salida fácil que han implementado los gobiernos de los últimos 50 años que no es otra que transferirle al sector privado la obligación de destinar un porcentaje de la cartera bancaria al financiamiento de la vivienda. Más bien se trata de destinar un porcentaje fijo de la inversión del Estado en materia de vivienda hacia el programa de mejoramiento de los barrios.

Otras políticas clave son por ejemplo terminar con la vieja e inefectiva práctica de adjudicar viviendas sin pago a cualquiera, cuando sólo debe efectuarse en los casos de personas en situación de pobreza extrema; la dádiva que se da finalmente a unos pocos privilegiados atenta contra el sostenimiento del sistema en el tiempo y termina por aniquilarlo como ha sucedido en las últimos 50 años, en el que las nuevas generaciones de venezolanos no han podido acceder a una vivienda porque no hay fondos ni incentivos para el desarrollo del mercado inmobiliario.  

Si este gobierno entendiera que el desarrollo de un mercado inmobiliario logrado a través de la concertación pública-privada, es un tremendo factor de expansión de la economía, que genera fuentes de trabajo estables así como abundantes y que la posesión de una vivienda para el entorno familiar es un elemento dignificante más  importante que la obtención de un empleo o que la posesión de un carro, la suerte de los pobres cambiaría.

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