viernes, 3 de julio de 2026

Sismos. Energía Liberada en Función de la Magnitud (caso Venezuela 24-06-26)

 Por: Nelson Hernández

Los sismos, son fenómenos naturales que han existido en la tierra, quizás desde su formación. Se puede afirmar que la tierra diariamente produce sismos, y su importancia radica cuando la magnitud de estos es superior a 2.5, y son percibidos por las personas. Esta importancia se intensifica en la medida que la magnitud aumenta, y más aun si el sismo afecta a zonas pobladas.

 

Cada sismo, libera una cantidad de energía, y esa energía es la que produce los daños al hábitat de las personas. A continuación la determinación de esa energía, con énfasis en los eventos ocurridos en Venezuela el 24 de junio de 2026.

La Tierra como motor térmico: La física de la energía detrás del sismo del 24J

Los recientes sismos de magnitud 7.1 y 7.4 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio reactivaron el interés nacional. Sin embargo, más allá del dato estadístico o el impacto sismológico, este evento nos ofrece una oportunidad única para analizar la dinámica del planeta desde la perspectiva de la ingeniería de la energía:

la Tierra operando como un motor térmico de magnitudes colosales.

Para dimensionar de forma práctica la cantidad de energía que se acumuló en las fallas tectónicas y se disipó en cuestión de segundos en forma de ondas elásticas, es útil traducir los datos abstractos a las unidades de medida que se maneja diariamente en el sector energético global.

El Salto Exponencial de la Energía

A diferencia de los fenómenos lineales, la relación entre la magnitud de un sismo y la energía liberada sigue la Ecuación de Gutenberg-Richter:

Elog10 =  1.5 * M – 7.2

  E = 10 (1.5 * M -7.2)

Donde:

E = Energía liberada en Tera Joule (TJ)

M = Magnitud del sismo

Esto significa que un incremento de un solo punto en la escala no representa un cambio aritmético, sino un salto multiplicativo cercano a 32 veces más energía.

La grafica a continuación muestra la energia liberada en función de la intensidad del sismo.


(Ver Grafico más Grande)

Al procesar los datos bajo este modelo matemático, las equivalencias energéticas de los eventos del 24 de junio revelan la verdadera escala del fenómeno:

 

 

Sismo Energía Liberada

Magnitud Sismo

TJ

MBPE

Gwh

7.1

2818

0.46

781

7.4

7943

1.3

2200

7.49 * (MIX)

10761

1.76

2981

(*) Calculado en función de los 10761 TJ

Para el evento de magnitud 7.4, en unidades térmicas y físicas se liberaron 7943 Terajoules (TJ) de energía radiada.

El Equivalente en Petróleo: Esta disipación súbita equivale a la combustión instantánea de 1.3 Millones de Barriles de Petróleo Equivalente (MBPE). En términos operativos, la Tierra liberó en segundos una cantidad de energía equiparable al máximo histórico de consumo de energía diaria  en Venezuela de 1.3 MBDPE ocurrido en el año 2013 lo que produce un yacimiento petrolero de clase mundial en jornadas completas de explotación.

El Equivalente en Generación Eléctrica: Si transformáramos analíticamente esos TJ a energía eléctrica, obtendríamos cerca de 2200 Gigavatios-hora (GWh). Para ponerlo en perspectiva este volumen energético es 10 veces el consumo diario de electricidad ocurrido en el 2025 (223 GWh/día), en Venezuela. … Y todo ocurrió en segundos.

Conclusión Analítica

Mientras la ingeniería humana invierte décadas en optimizar la eficiencia de los ciclos combinados de gas o en acelerar las curvas de aprendizaje de la tecnología solar fotovoltaica para capturar fracciones de energía de forma controlada, la naturaleza nos recuerda su escala fundamental.

El sismo del 24J no fue solo un recordatorio de nuestra vulnerabilidad geológica, sino una demostración explícita del inmenso balance termodinámico que ocurre bajo nuestros pies. Entender estos fenómenos desde la ciencia de la energía nos permite sustituir la incertidumbre por conocimiento técnico y divulgación con propósito.

 

 

 

 

ANEXO

¿Por qué es físicamente imposible un sismo de magnitud 10 en la Tierra?

A raíz de los eventos sísmicos del 24J, surge con frecuencia una duda en el plano de la divulgación: Si la escala de magnitud no tiene un límite matemático estricto, ¿podríamos llegar a presenciar un terremoto de magnitud 10 o superior?

La respuesta corta es no por causas tectónicas naturales. La razón no radica en las matemáticas, sino en la geología y la mecánica de rocas de nuestro planeta.

Para que se libere la energía correspondiente a una magnitud, los sismólogos miden el Momento Sísmico (M0)[1], el cual depende directamente de tres variables físicas:

  • La rigidez o resistencia de la roca a ser cortada.
  • La distancia que se desplaza una placa respecto a la otra.
  • El área total de la falla que se fractura (largo por ancho).

Debido a que la escala es logarítmica, pasar del récord histórico de la humanidad - el Gran Terremoto de Valdivia (Chile, 1960) de magnitud 9.5 - a una magnitud 10.0, requiere multiplicar la energía liberada por un factor de 5.6 veces.

Para acumular y liberar semejante cantidad de energía, la física de la Tierra enfrenta un límite de diseño insalvable: se necesitaría una falla geológica continua tan inmensamente larga y profunda que tendría que darle la vuelta casi por completo al planeta.

Las rocas de la corteza terrestre tienen un límite de elasticidad: actúan como un resorte, pero no pueden soportar tensiones infinitas. Al llegar a su punto de ruptura mecánica, se fracturan y liberan la energía mucho antes de poder acumular lo necesario para un evento magnitud 10. La corteza terrestre es, simplemente, "demasiado débil" para contener esa presión.

 

La única excepción histórica:

Para registrar magnitudes de 11.0 o 12.0 en la Tierra, la energía no ha venido de la fricción interna de las placas, sino de impactos astronómicos externos. Se estima que el asteroide que golpeó la península de Yucatán hace 66 millones de años (causando la extinción de los dinosaurios) transfirió instantáneamente una energía cinética equivalente a un sismo de esa escala.

Por lo tanto, para la geología actual de nuestro planeta, el 9.5 de Chile representa el "techo de ingeniería" de la propia naturaleza.



[1] Momento Sísmico (M0), se obtiene con la siguiente fórmula de ingeniería:

M0 = Mu * A * D

Donde:

  • Mu= Rigidez de la roca (la resistencia a cortante).
  • A = Área de la falla que se rompe (largo x ancho).
  • D = Desplazamiento (la distancia que se movió una placa respecto a la otra).

 

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