miércoles, 3 de marzo de 2010

Cada día más dependientes

Juan Fernandez

No más presos políticos, ni exiliados.

La retorica del Presidente Chávez haciendo creer que somos un país menos dependiente, resulta en todo lo contrario. Solo basta como cualquier variación hacia la baja del precio del petróleo, para tambalear la economía. No ha sido capaz este gobierno totalitario en once años de diversificar las fuentes de ingreso del país, incapaz de generar un sector industrial que potencialmente nos permita crecer, generar riqueza y hacer una torta más grande para todos. Somos por la fuerza de la imposición desde la Presidencia de un modelo económico y social que hace a los ciudadanos más dependientes de la voluntad del régimen.

Un modelo de distribución, el cual en la práctica hace mendigar a las personas haciendo del rebusque el pan nuestro de cada día, acostumbrándose a pagar para hacer “el favorcito” para poder obtener desde un pasaporte, la pensión del SSO y hasta un trabajo en cualquiera de los entes de la administración publica. La puerta de entrada al país, el aeropuerto de Maiquetía es la primera demostración práctica del matraqueo a los ciudadanos vengan de donde vengan.

Unas empresas del estado cuyo objetivo esta solo centrado la politización de la institución, no para hacerlas competitivas, eficientes, eficaces en su gestión. El solo ejemplo de cómo PDVSA está llena de demandas en procesos de arbitraje con reclamos de miles de millones de dólares, bastaría para calificar el desastre. Pero además como el país es riesgoso, son los activos (CITGO) en el exterior las garantías dadas por el gobierno y poder obtener los financiamientos.

Tenemos un régimen que con su silencio y su incapacidad hace de la corrupción una virtud, de la inseguridad un aliado para atemorizar. En consecuencia no se fomenta la dignidad del trabajo, la educación como base para superarse y muchos menos principios y valores. Somos un país cuyo gobierno tiene en los fidelistas a sus tutores, lo cuales guían, dirigen, ejecutan a través del a figura del Presidente Chávez, la implantación del fidelismo o del llamado castro comunismo en nuestro país, la invasión silenciosa continúa diariamente. Hasta vergüenza debe dar como unos profesionales de la medicina cubanos acusan al gobierno venezolano en pleno siglo XXI de prácticas de esclavitud, por ello una demanda tanto para Cuba como para Venezuela.

Es común entre los populistas y dictadores totalitarios buscar la excusa sobre como otros países pretenden invadir, o son parte de conspiración para acabar con sus gobiernos. Todos entendemos que vivimos en un mundo globalizado, en donde la información es instantánea y a medida que avanza la tecnología las barreras del pasado se caen, el mundo avanza aun cuando algunos, como es el caso del Presidente Chávez solo quieran permanecer en el pasado. Hoy en día decir que el mundo globalizado es un intento del imperio de acabar con los países y su identidad no es más que una excusa para tapar sus ineficiencias.

Si los partidos políticos cara a las elecciones legislativas quieren temas para acercarse al ciudadano y generar propuestas de cambio, el tema de la dependencia y hacernos personas solo con más democracia, más educación, más trabajo, más riqueza y mejor distribución lograremos esa independencia que se inicio hace 200 años el 19 de abril de 1810, disminuyendo a la par la POBREZA. Mientras tanto si solo nos convertimos en espectadores del desastre al cual nos lleva este gobierno, terminaremos sin duda sancochados y acabados como ciudadanos.

Por último, hoy se cumplen seis años de la muerte de nuestro compañero José Manuel Vilas, padre y esposo. Jamás olvidaremos como la violencia de un régimen le quito la vida a un venezolano, cuyo sueño fue un mejor país, queda en nosotros la responsabilidad de nunca olvidar, hoy momento propicio para reflexionar y dedicarle una oración.

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