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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Se equivocan otra vez

Juan L. Martínez


Los resultados del pasado 16 de diciembre confirman la manipulación electoral por parte del órgano rector competente, el CNESin embargo, es un hecho que la asistencia a votar fue el factor de mayor peso en el fracaso de la oposición.

Se han escuchado lamentables declaraciones y ruedas de prensa en las que dirigentes y gobernadores han insistido en recostar la culpa de su fracaso en los ciudadanos que no acudieron a votar. Especies de regaños y llamadas de atención convencidos de que la razón está de su lado, que sus propuestas y gestiones de gobierno no merecían la falta de respaldo de los ciudadanos.

Esto es lamentable. Aun cuando hay muchos elementos de irresponsabilidad personal entre los abstencionistas, jamás un político puede reaccionar así. Es una muestra de inmadurez y de arrogancia que se paga muy caro.

La raíz del fracaso tiene su origen durante las horas posteriores al pronunciamiento del CNE el día 7 de Octubre pasado. La población que votó por Henrique Capriles se sintió en cierta forma burlada con un discurso conformista, como si no hubiese pasado nada. Algo muy diferente a los planteamientos de Capriles durante su brillante campaña electoral. Ahí se generó el cortocircuito que paralizó a la gente. Eso no lo supieron, o no lo quisieron entender, y durante los dos meses siguientes no hubo mensaje positivo que permitiera la recuperación del entusiasmo y de la esperanza de cambio.

Mensaje para el próximo candidato presidencial de la Unidad. Aun cuando Hugo Chávez salga del juego y se abra la opción electoral a corto plazo, la posibilidad de fracasar nuevamente aumentará en la medida que se acepten las mismas condiciones y ventajismos del gobierno con la complicidad del CNE.

Hay que escuchar el mensaje del pueblo que quiere recuperar realmente sus derechos y garantías. Quien asuma este reto podrá disputar exitosamente cualquier proceso electoral.

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