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martes, 3 de abril de 2012

Por primera vez

                   
         Eddie A. Ramírez S.

Mañana 4 de abril, hace diez años, sucedió un hecho inédito cuando trabajadores de Pdvsa, incluyendo presidentes de filiales, directores y gerentes convocamos un paro para impedir la politización de la petrolera estatal. Previamente se hicieron esfuerzos  para evitar la confrontación, pero el plan preconcebido del teniente coronel de tomar a Pdvsa para ponerla al servicio de su “revolución” cerró las puertas y el conflicto se desató  con tal dinamismo que culminó con la renuncia de su maquinador. 
El día 3 de abril los trabajadores nos reunimos en asamblea para discutir la  intransigencia de la directiva mayoritariamente roja de Pdvsa, referente  a lo que planteamos el 25 de febrero en  el documento  “Salvaguardemos a Pdvsa”. En dicha  asamblea  nos enteramos de  que la directiva  había jubilado compulsivamente al  gerente de Asuntos Públicos Armando Izquierdo y a Oscar Murillo,  Consultor Jurídico, para designar a personas afectas al régimen.   Sin embargo, acordamos dar un compás de espera hasta el día 9, para atender el plazo  solicitado por el entonces diputado Luís Salas.
El día 4 de abril, la directiva de Pdvsa anunció que separaba de sus cargos y los asignaba provisionalmente a las órdenes de la presidencia a Edgar Paredes, Andrés Riera,  Rogelio Lozada,  Edgar Rasquin y a Gabriel García, quienes ocupaban los cargos de Director Ejecutivo de  Refinación y Comercio,   Director-Gerente de Refinación, Gerente de la refinería de El Palito, Gerente del Centro de Refinación de Paraguaná y Sub-gerente de la refinería de Puerto La Cruz,  respectivamente. Ese mismo día, nuestra  Asamblea de Trabajadores anunció la suspensión colectiva de labores en todo el país, la cual solo sería levantada si se revertían las destituciones. 
El día 7 el teniente coronel me despidió por TV  con un pito; también a  Horacio Medina, Juan Fernández, Edgar Quijano, Carmen E. Hernández, Gonzalo Feijoo y Alfredo Gómez y Pdvsa obligó a jubilarse a doce ejecutivos. El  9 de abril, se sumaron a la huelga la Confederación Nacional de Trabajadores y Fedecámaras,  por lo cual estamos en deuda con sus presidentes Carlos Ortega y  Pedro Carmona. En solidaridad con los petroleros, el día 11 se realizó la más grande marcha conocida hasta entonces en Venezuela; ocurrió la masacre en la avenida Baralt y alrededores y como consecuencia se produjo la renuncia de Chávez. Hoy, pocos hacen mención a ese inédito  paro, convocado para hacer respetar la meritocracia y que Pdvsa siguiera funcionando como una empresa comercial con responsabilidad social, sin interferencia de la política partidista. Tiempo después  el teniente coronel lenguatón reconoció que él había provocado la crisis. En próximo artículo nos referiremos a los sucesos del 11 de abril.
Como en botica: La Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat y la Sociedad Venezolana de Ingenieros Petroleros denunciaron el profundo  deterioro de Pdvsa.  Los rojos siguen arremetiendo contra la UCV y Globovisión

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