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domingo, 18 de septiembre de 2011

Bariven gastó un platal en unidades eléctricas

César Batiz/ÚN.El sábado 20 de febrero de 2010, Bariven, filial de Pdvsa, gastó $767 millones en la compra de unidades de generación eléctrica. La negociación se efectuó con tres empresas intermediarias, dos con sede en Venezuela y la tercera registrada en EEUU, según revela un documento obtenido por Últimas Noticias.



Doce días después del decreto de emergencia eléctrica firmado por el presidente Hugo Chávez Frías -el 8 de febrero de 2010-, Bariven adquirió 17 unidades a través de una asignación directa de contratos, con un sobreprecio estimado entre $350 millones y $403,7 millones, cifra que resulta al comparar el monto pagado por todas las piezas con el justiprecio internacional establecido en el anuario Gas Turbine World (GTW 2009).
El decreto de emergencia, firmado inicialmente por 60 días pero prorrogado hasta diciembre de 2010, permitió la compra de equipos y la asignación de obras sin cumplir con todos los requisitos de la Ley de Contrataciones Públicas.

Bajo esas directrices, Bariven, presidida en ese momento por Luis Pulido, hoy detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Naguanagua por el caso de la pudrición de los alimentos de Pdval, realizó la operación. 

Un año y medio después de la compra de las 17 unidades, contentivas de 19 turbinas para generar 1.000 MW, no existe muestra de la culminación de alguna de las 11 plantas que se debían construirse con esos equipos, mientras en estados como el Zulia los usuarios del servicio se quejan de las "multas" impuestas por Corpoelec debido al "consumo excesivo de energía". 

"En agosto consumí menos que en julio y salí multado. Unos vecinos que tienen un taller mecánico pasaron de pagar BsF 500 ($116 al cambio oficial) a BsF 1.000 ($232) en un mes", resaltó Gerardo Gotera, vecino del municipio San Francisco (Zul).

Búsqueda desesperada. El 13 de marzo de 2010, un mes después de la declaración de la emergencia, el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, anunció que evaluaban todas las ofertas de plantas eléctricas que le presentaban a la industria. "No descartamos ninguna, estamos en una emergencia y preferimos que nos sobren a que nos falten".

Pero las ofertas comenzaron a llegar antes del decreto de emergencia. Desde octubre del año anterior, cuando las autoridades anunciaron las primeras medidas para disminuir el consumo de electricidad, empresarios venezolanos iniciaron la búsqueda de las plantas en Asia, Europa y Norteamérica. Ellos debían competir con representantes de otros gobiernos como Ecuador, que también pasaba por la misma circunstancia. 

Además, desde el último trimestre de 2009 Pdvsa buscaba la fórmula para obtener electricidad sin depender del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), según revela un documento de la misma industria estatal de marzo de 2010. 

En la presentación, los técnicos de Pdvsa indican que para producir 2,2 millones de barriles diarios de petróleo (incluyendo las empresas mixtas), se necesitaban 1.278 MW del SEN. Para ser autónomo debían construirse 24 proyectos eléctricos con una inversión superior a los $2,6 mil millones y capacidad de generación de 1.368 MW. En ese contexto se realizaron las compras de Bariven del 20 de febrero de 2010.

Antes y después. Ese 20 de febrero, mientras Ramírez hablaba en el Consejo de Ministros de las ofertas de plantas recibidas de empresas alemanas, estadounidenses y chinas, desde la oficina de Bariven, en el Centro Profesional Eurobuilding, en Chuao, se liberaban las órdenes de compra a favor de Ovarb Industrial LLC, KCT Cumaná II Internacional y Derwick Associates S.A., de acuerdo con el registro asentado en el Sistema Administrativo Personalizado (SAP) de la industria estatal, al cual tuvo acceso ÚN. 

Las tres son compañías intermediarias, y ni siquiera tienen la categoría de representantes comerciales de General Electric (GE), Rolls Royce y Pratt & Whitney, marcas de las plantas que vendieron a Bariven, algunas de segunda mano, como demuestra un cable de WikiLeaks hecho público esta semana que cita a representantes de GE en Venezuela (http://wikileaks.org/cable/2010/02/10CARACAS237.html). 

Todos los intermediarios recibieron un adelanto por parte de Pdvsa. Pero antes tuvieron que ser inscritas en el Registro de Proveedores Internacionales de Bariven, lo que ocurrió entre diciembre de 2009 y enero de 2010 (ver perfil de las empresas).

Con la tajada. Ovarb, sin ninguna experiencia comprobada en el suministro de equipos para la industria petrolera, vendió seis unidades por más de $251 millones (ver infografía). KCT Cumaná, consorcio conformado por Cielemca, Trimeca y KBT, vendió cinco por más de $305 millones. 

En tanto Derwick, que obtuvo 12 contratos en 14 meses (octubre 2009-diciembre 2010) para la construcción de obras eléctricas para La Electricidad de Caracas, Pdvsa y Corporación Venezolana de Guayana (CVG), de las cuales han concluido cuatro según cifras actualizadas, entre ellas Las Morochas, para la cual vendieron un equipo a Bariven en diciembre de 2009 (ver reportaje publicado por ÚN el 7 de agosto de 2011), el 20 de febrero de 2010 negoció 6 equipos generadores por $209 millones junto con la empresa estadounidense Pro Energy. 

En total, las tres empresas negociaron $767 millones el mismo día con un sobreprecio estimado entre $350 millones y $403,7 millones, según la comparación con Gas Turbine World, anuario que establece los precios base de los paquetes de las unidades eléctricas en el mercado internacional. Por ejemplo, KCT vendió una unidad GE LMS 100 en $95,6 millones, cuando el precio referenciado es de $35,6 millones. 

Los representantes de las tres firmas fueron contactados por ÚN a través de llamadas telefónicas y correos electrónicos, e invitados a dar su versión de los hechos, pero cada uno alegó que debido a una disposición del contrato firmado con Bariven, no pueden ofrecer información (ver recuadro).

Sólo se accedió a una carta en la cual Pro Energy explica a un tercero que, como parte de la alianza con Derwick, en medio de la emergencia ubicaron máquinas Rolls Royce Trent 60 en la Empresa Eléctrica de Francia. 

Esos equipos, valorados inicialmente en $22,5 millones, tras una serie de adecuaciones terminaron costando $28,5 millones. Derwick y Pro Energy, como intermediarios, los vendieron en $34,6 millones.

Una nota de prensa de Rolls Royce de junio de 2010 (http://www.rolls-royce.com), informa que en el primer semestre de ese año vendieron a Australia y Venezuela seis máquinas RR Trent 60 a un costo de $110 millones, unos $18,3 millones por cada unidad. 

El mismo reporte indica que negociaron cuatro unidades con Camelot Technologies Group International, Inc. (CGT) y que las máquinas serían instaladas en Puerto La Cruz (Anz). CGT no tiene ningún proyecto conocido en Venezuela.
El mismo modelo adquirido por CGT, Ovarb lo vendió a Bariven en $45,8, lo que implica $27,5 millones por encima, más de 50% sobre el precio del fabricante. 

Sin luz. José Aguilar, ingeniero eléctrico venezolano radicado en EEUU y que realiza avalúos de plantas eléctricas para empresas de seguros, apunta que con $556 millones se hubiera realizado la ingeniería y construcción de nueve plantas que generarían 1.000 MW, en un período de seis a nueve meses.

En este caso, resalta Aguilar, se utilizaron $767 millones sólo para la compra de las 17 unidades y aún no generan ni un megavatio. 

"Con esos megavatios se resolvería parte del déficit de energía y se evitarían los cortes de electricidad, el racionamiento y cobro de multas a los usuarios", expone.

Aguilar, quien colaboró en el análisis del documento obtenido del SAP de Bariven, señala que en el mismo se revela que se cobraron hasta en dos oportunidades partes de las plantas, cuando el package, o paquete, incluye el generador, la turbina y el filtro de aire, como aparece reflejado en la orden de compra de Derwick, que fue la que menos sobreprecio cobró de las tres (ver infografía). 

Señala que en el caso específico de KCT, se disgregó más aún el package para engordar mucho más la factura, de lo que se deriva que presentara un precio de $95,6 millones por una GE LMS 100. 

"Con lo que se pagó a Ovarb por cuatro unidades RR Trent 60 ($183 millones) se habrían construido dos plantas y sobrarían $67 millones", puntualiza.

José Pileggi, ingeniero ecuatoriano y consultor internacional en el área eléctrica, afirma que con el tipo de máquinas compradas por Pdvsa (aeroderivadas de ciclo simple) el costo de las plantas funcionando, incluyendo la subestación, sería de $700 mil por MW, es decir, que generar los 1.000 MW valdría $700 millones. El 20 de febrero de 2010, con $767 millones, sólo se adquirieron las unidades. 

Pileggi también se sorprendió al observar que Bariven pagó más de un millón de dólares por un transformador, cuando en Colombia se puede encontrar por $200 mil.

El ingeniero ecuatoriano explica que "existe un costo de oportunidad que se modifica según sea la premura o la holgura" con que se vaya a los mercados internacionales a adquirir los equipos. 

Dice que en una emergencia el comprador no tiene la posibilidad de buscar la mejor opción a través de un proceso de licitación, y esa situación se presta para hacer chanchullos o contratar intermediarios que encarecen la negociación.

Ni un MW. Una fuente interna de Pdvsa reveló que aún están en puertos de EEUU y Europa los repuestos de estas unidades compradas bajo la figura de la emergencia hace año y medio, debido a que la estatal petrolera no ha cancelado todos los $767 millones comprometidos en 2010.

La falta de dinero también ha impedido el avance de los 24 proyectos para lograr la autonomía eléctrica de Pdvsa.

Apenas si están autogenerando 122 MW con equipos no incluidos en la orden del 20 de febrero de 2010: Las Morochas (Zul) con 22 MW y Petromonagas (Mon) con 100 MW. 

Por eso Pdvsa sigue utilizando más de 1.000 MW provenientes del SEN, sin poder liberar esa energía que sería muy útil para atender la demanda de entidades como Nueva Esparta, donde durante la semana de las fiestas de la Virgen del Valle los ciudadanos protestaron cerrando calles.

A raíz de las manifestaciones en Margarita, el Presidente reconoció: "Nosotros nos descuidamos, yo lo acepto... De hecho, es un poco tarde".

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