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jueves, 18 de septiembre de 2008

Produccion de gas para bombonas cayo 35 % desde 2002

Ramón Montilla tiene 23 años trabajando en una de las compañías que distribuye gas por bombonas. Durante todo este tiempo, dice, ha afrontado todo tipo de crisis con el producto: desde personas que pasan medio día esperando en la calle hasta que pase el camión para comprar un cilindro, hasta quienes pagan 4 veces más por cada bombona, porque los distribuidores no llegan a ciertas zonas. Según Montilla, el problema más grave es la inseguridad.


Todos estos factores recaen directamente sobre los consumidores, a quienes se les dificulta cada vez más la adquisición del producto. 'Gas hay. El problema es repartirlo en algunos lugares', asegura Montilla.


El despacho no tiene horario fijo lo que hace que algunas personas, como Luis Medina, pasen horas sentados en la acera hasta que llega el camión. Con 4 o 5 bombonas espera en una calle del 23 de Enero. Todas son de sus clientes, aquellos a quienes 'les hace el favor' de cambiarles los envases y llevárselos hasta sus casas. 'Si las compran en los kioscos les cobran más, porque los dueños tienen que ganarle alguito'. Por eso es mejor este método', explica.


Medina cobra 5 bolívares fuertes por esperar el camión, más 2 para el pasaje hasta la casa de los clientes. 'Todavía es menos que en los kioscos', indica.

Quienes esperan en la calle no son sólo los que quieren ahorrar, sino también los que viven en lugares peligrosos, hasta donde los camiones no llegan.

Montilla recuerda, entre tantas anécdotas, que una vez en la vía hacia el Observatorio Cagigal un 'malandro' lo paró y le pidió 20 bolívares fuertes para comprar balas para robar.

'Se los di de inmediato, porque si dices que no te pueden matar. Esa vía es terrible, en cada cuadra hay un choro pidiendo `1.000 pa'l pasaje o 1.000 pa' fumá'. Y para que la policía te acompañe, también hay que pagar'.


La otra cara.


Los consumidores, por su parte, piensan que no hay gas. Pero al enterarse de la realidad buscan opciones.

La más eficiente es el servicio a domicilio, aún cuando pagan 4 veces más del precio oficial de una bombona de 10 kilogramos: 3,70 bolívares fuertes.


'Llegamos a donde no llegan los camiones', dicen José Gregorio Rodríguez y Antonio Barrios, quienes tienen 10 años repartiendo cilindros de gas en sus motos. 'El servicio cuesta 15 bolívares fuertes, como si fuera un moto taxi pero más barato, porque no cobramos ida y vuelta; y el precio incluye la bombona', explica Barrios.

Rodríguez y Barrios reciben los pedidos vía telefónica y reparten a todas partes, incluso hasta la carretera vieja de Guarenas. 'Los clientes que quieren comodidad y no pueden acceder al producto prefieren pagar este servicio para satisfacer la necesidad' aseguran.

El este de la capital no está exento de las fallas en el suministro de gas. En la urbanización La Trinidad los clientes deben hacer los pedidos hasta con 3 semanas de anticipación para que las empresas despachen las bombonas.


'En la compañía siempre dicen que no hay gas, que el camión salió de la ruta o que no está disponible, pero cuando llegan los camiones los muchachos te dicen la verdad: que no había transporte o choferes para hacer el despacho', indica María Suárez, que tiene 16 años viviendo en la zona. Afirma que el problema siempre ha sido de distribución más que de escasez. 'Y las empresas no toman medidas para solucionar los problemas'.


Atado al petróleo. El ingeniero petrolero especializado en Gas y Energía, Nelson Hernández, señaló que además del déficit de bombonas que tiene la industria (se calcula que hay que reemplazar 6 millones de cilindros), la producción de gas ha disminuido. Atribuye la caída al comportamiento de la actividad petrolera de los últimos años.


'La producción de gas en Venezuela está asociada al crudo, si hay una disminución de petróleo se genera una caída en los volúmenes de gas. Las plantas de extracción de líquidos (las que procesan el gas que va por tuberías y el que va en bombonas) no tienen los niveles ideales, lo que afecta toda la cadena de comercialización, perjudicando al mercado interno y lo que se destina a exportación', afirma Hernández.


El experto señala que en lo que se refiere a gas líquido (el que va en bombonas) la producción ha disminuido entre 30% y 35% con respecto a lo que se elaboraba en 2002, año del paro petrolero que cambió el escenario de la actividad petrolera en el país.

'El déficit se siente cuando un consumidor tiene hasta 20 días esperando porque le despachen una bombona de gas Al descenso en la producción, Hernández suma el incremento de la población y los múltiples convenios energéticos internacionales que ha firmado el presidente Hugo Chávez a través de Petrocaribe. 'Son mercados que antes Venezuela no atendía directamente. Es como el tema eléctrico, el país le regaló una planta a Nicaragua, y aquí no hay'.

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