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lunes, 16 de septiembre de 2013

ROCKEFELLER DESDE ULTRATUMBA

Rafael Gallegos                                                             

- ¿Sorprendido Míster Rockefeller, por la situación de PDVSA?, nos cuenta un deslenguado que le preguntó al magante, en una entrevista que sostuvieron, aunque usted no lo crea, en su   mismísimo hábitat. Pura ultratumba.
Como de que vuelan, vuelan, transmitimos, letra a letra, la correspondencia de mi amigo el deslenguado:
- Sorprendidos estarán ustedes los venezolanos -  respondió el fundador de la Standard, mientras se revolcaba en su tumba. Yo lo que estoy es estupefacto.
Profundo conocedor del negocio, no podía sorprenderle el lamentable estado de nuestra petrolera.
-      Era lógico, si botan a los 23.000 técnicos que sostenían la empresa,  comienzan a transitar un despeñadero. Le voy a confesar algo – dijo acercando su calavera a mi cara - eso que hizo la “revolución” es una quiebra inducida, un sabotaje gerencial.

-      ¿Sabotaje? – repetí.

-      Sí – continuó sin inmutarse Don John- ¿o es que usted cree que la mala gerencia, la corrupción y la politiquería, no son sabotaje?... y sepa – dijo apuntándome con lo que le quedaba de la falange, falangina y falangeta del índice derecho- que el sabotaje gerencial, es terrorismo.

-      Y le quiero aclarar algo- continuó impidiéndome repreguntar-  si yo hubiera botado a mis técnicos de la Standard,  mis competidores, que no eran ningunos angelitos…

Al decir esto se quedó inmóvil. Bueno, realmente comenzó a parecer una calavera de los más normalita. “Se acabó la entrevista”, pensé. Y comencé a recoger mis cosas. Ya me iba, cuando de repente a mis espaldas, me enervó su voz de ultratumba.

-      … Detterding, Rothschild, Nobel, Samuel- continuó como resucitando su voz poco a poco - esos si eran unas fieras. Si yo hubiera botado a toda mi gente se hubieran desternillado de la risa. Se volvió loco, aprovechemos que se volvió loco, hubieran repetido, felices.
Y aunque ustedes no lo crean- sentí que los dientes pelados de la calavera me sonreían.
-      Yoprovoquéelparo, dijo Chávez – comenté.

-      Cierto, a los “revolucionarios” les conviene la quiebra del país para gobernar en totalitarismo, como Cuba – continuó don roque- por eso es que lo que han hecho con la petrolera venezolana, es un sabotaje.

-      Pero ellos acusan a la oposición de haber explotado Amuay,  de los derrames, de los hundimientos de las gabarras y plataformas, comenté a la calavera. Los acusan de saboteo…

-      Ah!, se refiere a la iguana y al rabipelado- interrumpió don roque.

-      No, no, esos son los que sabotearon  la electricidad

-      Que pobreza, por lo menos en Nueva York cuando el apagón, le echaron la culpa a los extraterrestres… un rabipelado, que falta de imaginación - me comentó. ¿Y entonces, qué fue lo que hizo el muchacho del alicate?- preguntó.


-      Bueno don roque, dicen los del gobierno que cortó los cables- le comenté  de lo más apenado.

-      Ah!, ¿entonces la muchacha buenamoza esa que es diputada, fue la que burló a la guardia y a los trabajadores, brincó la cerca eléctrica de la refinería,  aflojó los espárragos, salió corriendo, nadie la vio  y provocó la explosión?. Carajo, ni que ella fuera el Zorro y los otros el sargento García.

-      Bueno, no sé - le atajé. La verdad es que ya no aguantaba tanta pena ajena. Sentía que don roque se burlaba de mí.

-      … Caramba, ni que fuera Rambo, o la mujer maravilla-  continuó el magnate con hilaridad- y no dan la cara. Puro saboteo, la luz, el magnicidio, el petróleo, el hierro, los supermercados… en Venezuela como que  quien más el que más sabotee, más saboteador será, ji, ji, ji - finalizó.

Y, sería el miedo; pero les juro vi a la calavera riendo. Rockefeller se volvió a quedar paralizado. Esta vez no recogí mis peroles. Sabía que él estaba pensando. Y así fue. De pronto dijo claramente: tercera ley de Rockefeller, tercera ley de Rockefeller. Y volvió a callar.
-      Mi primera ley- dijo luego de un largo silencio- fue que el mejor negocio del mundo era una petrolera bien administrada; la segunda ley, que el segundo mejor negocio del mundo una era petrolera mal administrada. Habrá que hacer una tercera ley, que el tercer mejor negocio del mundo es…

-      … una petrolera dilapidada- le interrumpí.

-      Verbigracia- dijo complacido- ellos cambiaron una gran empresa petrolera con contenido social, por una  flácida empresa social con contenido petrolero… y claro, tenía que pasar lo que está pasando.

-      El que siembra vientos …

-      … le echa la culpa de las tormentas a los saboteadores – me interrumpió.

Volvió a quedar tieso. Esperé un rato, recogí mis cosas y me iba. Pero cuando yo casi tocaba la superficie del cementerio, don roque… me volvió a sorprender.

-      Mi amigo Arquímedes conversando en estos días conmigo acerca del drama petrolero venezolano, me dijo con mucha prosopopeya: dame un ejecutivo petrolero bolivariano y destruiré al mundo.
Ji, ji, ji. Eureka.

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