Navegacion

domingo, 13 de mayo de 2012

VENEZUELA MACUQUINA


 Rafael Gallegos
A punta de rumores, bolas, chismes y soluciones incoherentes que no son tales, vamos dejando a Venezuela tan desgastada como un peso macuquino del  siglo XIX.
¿Y qué era el peso macuquino? Una moneda de plata desgastada. Un peso macuquino valía mucho menos que uno nuevo, por su bajo contenido de plata luego de pasar de mano en mano y desgastarse. 
Fue famosa la acusación que le hicieron al Dr. Miguel Peña, uno de los cerebros de la división de la Gran Colombia, por haber jugado y perdido unos pesos de plata pertenecientes al gobierno, y luego intentar pagar con pesos macuquinos.
Esta “revolución” de tanto jugar al desgaste de Venezuela, nos va convirtiendo en un país macuquino. ¿Venezuela macuquina? ¿Y cómo se juega al desgaste? Muy simple, andándonos por las ramas en lugar de ir a lo esencial para la solución de nuestra problemática.
Vivimos en un desgaste permanente, que  cada vez nos incapacita más para ir tras logros que se reflejen en calidad de vida. La “revolución” le aplica al país puras drogas mediáticas que desgastan: los rumores acerca de la enfermedad del Presidente en lugar de DAR UN DIAGNÓSTICO OFICIAL para que sepamos a qué atenernos…  la movilización de la fecha de las elecciones, para que en lugar de concentrarnos en el sagrado acto de escoger nuestro destino, nos preguntemos, ¿ habrá elecciones, habrá golpe, desfasarán la fecha?... las amenazas y los insultos a los opositores y en lugar de discutir ideas se discute quien es más majunche … el sectarismo que hace que a algunos les parezca normal que a los venezolanos no adlátares del gobierno, NO SE LES ENTREVISTE EN LOS CANALES OFICIALES, haciendo de esos canales un largo y estéril soliloquio…
… en lugar de afrontar soluciones respondiendo a interrogantes de cómo subir la productividad nacional, o cómo generar empleos, o cómo reparar las vías y acometer nueva infraestructura, o cómo recuperar tanto inservible hospital, o cómo acrecentar la autonomía de las instituciones, o cómo UNIR LA FRACTURADA ALMA NACIONAL.
                             LA FALSEDAD DE LAS SOLUCIONES
Mientras la violencia crece “como crece la sombra cuando el sol declina”, la “revolución” utiliza “sus” medios en desprestigiar, a punta de insultos vergonzosos para quienes se les oponen. Y LOS MALANDROS… FELICES.
Por cierto, a Capriles ya no le dicen escuálido, porque saben que los escuálidos de ahora son… ellos mismos. Ya recuerdan con nostalgia cuando llenaban la Avda.  Bolívar y ahora, a pesar de tanto autobús, no se atreven a salir del llamado balcón de pueblo o de plazas de bolsillo. Sólo dejan de ser escuálidos en algunas encuestas. Y eso en el cada vez menos probable escenario de que el Presidente sea candidato. Porque con cualquier “sucesor”, hasta sus propias encuestas lo pronostican: paliza.
Y las soluciones falsas se reflejan cuando el petróleo, en lugar de ser sembrado como recomendó el Maestro Uslar Pietri, es derramado  por los ríos de Venezuela acabando con la flora, la fauna y el agua potable, y a la “revolución” lo que se le ocurre es exigir a los trabajadores petroleros la condición de rojos rojitos. Como si con inversiones provenientes de  países “panas” que no tienen idea del negocio petrolero, o con taladros revolucionarios, o yacimientos chavistas… se pudiera levantar una industria petrolera de primer mundo. Lo único que falta en esta tragicomedia, es que inscriban al petróleo en el PSUV.
El país luce desgastado. A las soluciones llenas de falsedad que acrecientan la violencia y hacen más flácida a la industria petrolera, se une la solución del problema carcelario mudando a los “privados de libertad” a otras cárceles tan violentas o sobrepobladas. O la solución al desempleo hinchando la burocracia hasta convertirla en un anticuado y pesado dinosaurio. O al problema del campo expropiando LA TERCERA PARTE  de las tierras y convirtiéndolos en eriales. O la LOTTT que desestimula a los empleadores. ¿Dónde  vamos a trabajar lo venezolanos si no hay empresas? Ah! en el Estado (si somos rojitos)… o, si acaso,  en el extranjero.
ANTÍDOTO
A pesar de la Venezuela macuquina en que nos van convirtiendo, hay salida. Como el Ave Fénix, Venezuela está OBLIGADA A RESUCITAR desde sus cenizas. Lo de Capriles no es casualidad. Es el reflejo de años de organización, de unidad. De una nueva generación integrada por jóvenes con estudios, carrera política, liderazgo de masa.
Pero esto sólo no basta. Hay que salirse de las ramas. Afincarnos en Democracia, empresas privadas, políticas sociales, estrategias de productividad. Es urgente que luego de esta larga desfachatez, nos convirtamos en un país de alta calidad de vida. De lo contrario, antes de diez años, habrá otro Mesías en los hombros del pueblo y tumbando las puertas de Miraflores.
Es imperativo reconstruir a Venezuela. Ya.

0 comentarios: