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domingo, 11 de octubre de 2009

Venezuela 2030 (III/III)

Alberto Quiroz Corradi

Entrega final de “Venezuela 2030”:

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6. Educación. Se constituyó en la prioridad de todos. Las nuevas técnicas de información barrieron con el viejo concepto del aula, de la educación punitiva y de la subordinación. Ya no hay profesores sino facilitadores del desarrollo acelerado de la curiosidad intelectual de cada individuo. Los institutos de educación superior son centros de aprendizaje continuo. No hay diplomas sino certificados de niveles de conocimiento y licencias para ejercer algunas profesiones que requieren de una actualización permanente para proteger los derechos de quienes reciben este tipo de servicio (médicos, ingenieros, abogados).

7. Salud. Venezuela se preparó para administrar lo que desde el año 1993 C. Owen Paepke había pronosticado. A partir del siglo XXI, el ser humano podrá expandir su inteligencia y se aumentará dramáticamente la expectativa de vida. La investigación genética permitirá identificar aptitudes a desarrollar. Paepke es el constructor del nuevo optimismo en el sentido de que se puede lograr la felicidad del futuro con un nuevo hombre. Sin embargo, su futuro es a la vez el más preocupante por cuanto plantea de hecho una posible nueva división entre la especie humana resultado de nuestra inhabilidad para repartir equitativamente los beneficios del progreso. La pregunta que viene a la mente es, si la biogenética resulta en la convivencia de dos especies biológicas, ¿Qué rol le reservaremos a los herederos de la disminuida especie actual?

8. LA FE REQUIERE PRUEBAS Ray Bradbury, cuenta la historia del único hombre que había viajado al futuro y le trajo de regreso al mundo una buena noticia. El ser humano había triunfado sobre sus propias debilidades. Conquistó el medio ambiente. Salvó a las especies en extinción. Produjo comida y bienestar para todos. Ante la noticia, los ciudadanos del mundo empezaron a trabajar para lograr el futuro, que ya les había sido anticipado. Y lo lograron. Un día, el único viajero del futuro, accedió a una entrevista. Escogió a un alma afín. Un joven periodista dispuesto también a construir el futuro. Le confesó que nunca había viajado. Todo había sido un fraude. El viajero del tiempo, escogió la entrevista para morir en paz. El reportero, tomó todas las pruebas del fraude que para él eran los instrumentos del éxito. Las destruyó una a una. El mundo podía continuar –ahora- con una visión optimista de lo posible.

9. CONCLUSIONES La mejor forma de perder el futuro es menospreciar el presente. La máquina del tiempo sólo funciona cuando se tiene confianza, porque se sabe, repito se sabe, cual es el futuro brillante que nos espera. No podemos permitir que la coyuntura frustre nuestro viaje. No podemos permitir que esta coyuntura nos cambie el futuro que nos merecemos. El pesimismo sólo es justificable en aquellos que tardan demasiado en aprender que el futuro no se decreta por el capricho de alguien. La administración por capricho es la antesala de un desastre anunciado y, sociedad que no se oponga con vigor, en el presente, a ser destruida por el capricho de algunos tendrá el futuro que merece su indiferencia. El problema es que esa falta de acción la pagarán las generaciones que ya no serán del futuro. Serán...sin futuro. PD: ¿Por qué ante tantos problemas de hoy escribo sobre el 2030? Veamos: Alicia en “El país de las maravillas” cuando llegó a una encrucijada le preguntó al Gato “¿cuál camino escojo? El Gato le contestó “¿adónde quieres ir?”, Alicia respondió “no se”. “Entonces, dijo el Gato, no importa por donde vayas”. ¡A buen entendedor!





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