En Venezuela, La RENTA Petrolera Se Hizo NEGATIVA by energia21 on Scribd
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jueves, 12 de julio de 2018
domingo, 12 de marzo de 2017
A Venezuela, la dejo el autobus PETROLERO
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martes, 4 de octubre de 2016
jueves, 19 de julio de 2012
RENTA RICA, PUEBLO POBRE
La Renta Petrolera es un
elemento neutro. Como la energía atómica, de acuerdo al uso que se le dé, puede
causar beneficios… o MALEFICIOS. La frustración de los venezolanos es que por
mal utilizarla, nos vamos convirtiendo en un limosnero sentado en un barril.
Nada nuevo. La realidad nos
enseña que los disparadores de altos estándares de calidad de vida NO SON LOS
RECURSOS NATURALES. Los países exitosos en las últimas décadas, como Japón y
los dragones asiáticos, los países de Europa, Costa Rica, o Chile, por ejemplo, no se caracterizan por
sus recursos naturales. Ah!, pero poseen inteligencia social, leyes adecuadas,
confianza, estrategias de desarrollo, efectivas políticas sociales y acceso a
inversiones y a modernas tecnologías.
Hemos confundido petróleo
con dólares y dólares con riqueza. Nos hemos creído ricos, cuando lo que somos
es poseedores de recursos que, en lugar de transformar en riqueza, hemos
trastocado en pobreza, por falta de gerencia y de estrategias de desarrollo.
El mal uso de la renta ha
generado una mentalidad rentista que se refleja en desconexión entre el
esfuerzo y la riqueza, entre el estudio y el éxito. Muchos creen que la
prosperidad llueve desde Miraflores, donde reside, cual Rey, el dueño del
Petroestado…
… o sea, un Estado devorador
de petróleo. Gigantesco, flácido, lento, traganíqueles, corrupto, generador de
desigualdades y lo mas grave… productor de Mesías.
En lugar del Estado vivir
del esfuerzo y los impuestos de los ciudadanos,
los venezolanos vivimos, muchos en condición tiramealgo, de las dádivas del Estado, que hoy en día se manifiesta
en una inoperante burocracia de tres millones de personas, una ineficientes
misiones y como enclave de un socialismo demodé.
Confundimos crecimiento de
la economía con mayor consumo, efecto de lo que permea desde el Petroestado a los ciudadanos cuando
hay altos precios del petróleo. Nos cuesta entender que un país así no crece,
SE HINCHA. Nos creemos fuertes en medio de la gordura generada por el hipotiroidismo
económico.
Así, de boom en boom y de
paquete en paquete, el mayor deslogro de
la Renta Petrolera ha sido este socialismo del sigloXXI – ni socialismo y mucho
menos de este siglo- cuyas
desfachateces, las sostienen los petrodólares.
Al revés que Midas, el oro
de la renta lo hemos transformado en pobreza.
CONSTITUCIONES A RITMO DE ACORDEÓN
La Constitución sirve para
todo, decía José Tadeo Monagas, malabarista de leguleyismos alargadores de
periodos presidenciales, a objeto de permanecer en el poder para toda la vida. Nada
nuevo bajo el sol. Presidentes con vocación de eternidad. Cualquier parecido
con la era actual, no es coincidencia, sino eterno retorno del caudillaje.
Los políticos sin vocación
democrática que nos han gobernado en la era petrolera, además de utilizar a la Constitución como si
fuera de plastilina, han dispuesto de una singular herramienta que les ha
servido de soporte para su autoritarismo: LA RENTA PETROLERA.
Gómez redactó siete
constituciones, todas con la finalidad de mantenerse en el poder. Pérez Jiménez
a partir de la farsa del 52, hizo su Constitución que al final devino en el plebiscito
pre caída del 57. El actual Presidente, luego de perder el intento de la
reforma (las elecciones de m…) y quedar con fecha de vencimiento, realizó y
ganó otro intento de reforma, ante la complacencia de los poderes, con la intención de lograr justificación para su
perpetuidad gubernamental.
Hay que destacar a los presidentes
respetuosos de su compromiso democrático, como López, Medina, Betancourt,
Caldera, CAP, Herrera, Lusinchi, Larrazábal, o Leoni, INCAPACES DE ALARGAR PERMANENCIAS
PRESIDENCIALES como si la Constitución fuera un acordeón. Con todos sus
defectos… eran demócratas.
URGENTE,
CAMBIAR EL DESTINO DE LA RENTA
Para salvar a Venezuela, es
tan importante como rescatar a PDVSA, a las instituciones, al agro, RESCATAR EL
USO DE LA RENTA PETROLERA. Nada ganamos con una industria generadora de dólares,
si seguimos habitando la dupla boom- paquete.
La Renta petrolera no puede
seguir manejada por un grupito y orientada a mantener malos gobiernos para toda
la vida.
Urge que ésta deje de ser
manejada por el Estado y lo sea por los ciudadanos. Que deje de utilizarse en
gastos y lo sea sólo en inversión. Que estimule la competitividad en lugar de
arropar tanta improductividad. Es imperativo hacer REINGENIERÍA EN EL USO DE LA
RENTA PETROLERA.
Somos herederos y hemos dilapidado nuestra
herencia. Sobre todo en los últimos años. Bendigamos la renta. Y tengamos
conciencia que nos puede ayudar o nos puede hundir. Seamos estrategas. Nuestro
futuro depende del buen uso que hagamos de ella. Un uso diferente… para lograr
resultados diferentes a este gigantesco fracaso. Suerte y no lo olvide…
reingeniería para la renta
sábado, 30 de junio de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
La pusimos
Gustavo Coronel
El proceso geológico que comenzó hace unos 75 millones de años con la separación de América del Sur y de Africa creó el Oceano Atlántico y provocó un avance de los mares hacia lo que es hoy tierra firme venezolana. Una rica fauna de moluscos, foraminifera (pequeños organismos) y peces de todo tipo se fueron depositando, al morir, en el lecho marino y los restos de estos animales, así como los sedimentos y restos orgánicos terrestres llevados a los mares por los ríos, fueron causando un hundimiento de esos mares y la formación de cuencas geológicas de gran magnitud, hoy llamadas Maracaibo en Occidente y Oriental en lo que es hoy Anzoategui y Monagas.Enormes volumenes de material orgánico fueron lentamente transformados en petróleos de diferentes calidades, desde los más pesados y bituminosos en la parte sur del Oriente hasta los más livianos en la parte norte del Oriente y en la Cuenca de Maracaibo. Este fue un proceso que duró unos veinte a treinta millones de años. Desde que se perforó el pozo Zumaque 1 en Mene Grande, 1914 y desde que explotó el Barroso 2 en La Rosa, 1922, la producción del petróleo Venezolano generado por esos procesos ha sido del orden de unos sesenta a setenta mil millones de barriles… y sigue tan campante.
Todavía quedan muchos miles de millones de barriles en el subsuelo venezolano, especialmente al sur de la Cuenca Oriental (Faja del Orinoco), aunque el de mejor calidad ya ha sido, en gran parte, producido. Y ya nunca volverá.
Estos casi cien años de producción petrolera venezolana han moldeado profundamente el carácter del venezolano. Los primeros geólogos que anduvieron por el país en búsqueda de petróleo se maravillaban de la honestidad y cordialidad del venezolano común (leer el maravilloso libro “Primeros Pasos de la Venezuela Petrolera”, libro editado por Andrés Duarte).
Decían que los venezolanos más humildes recibían fuertes sumas de dinero para ser transportadas desde Maracaibo o Caracas y que ese dinero nunca se perdió. Nadie dudará de que, hoy en día, ese dinero pudiera no llegar a su destino, a juzgar por los cinco millones de dólares requeridos por Chávez para uno de sus viajes a La Habana, los cuales desaparecieron en las escasas cuadras que van desde Miraflores al Ministerio de Hacienda.
Aunque este detalle de los cinco millones de dólares es anécdotico (es muchísimo más lo que se ha perdido!) ilustra la transformación espiritual del venezolano, debido a la conversión del país de agrícola en petroestado. En los países agrícolas o industriales los moradores se ganan el dinero con el sudor de su frente. En los petroestados, sobretodo aquellos gobernados por líderes populistas y demagogos, los moradores esperan en el chinchorro que les llegue su parte.
En el petroestado no existe la producción de bienes y servicios sino la repartición de renta. Cuando ello se combina con la tradición monárquica del subsuelo como propiedad de la corona o, ahora, del Estado, se comprenderá perfectamente el gravísimo problema venezolano.
Este problema puede resumirse en un breve párrafo: Pusimos la cagada. Ello es así porque, desde el primer momento de nuestra conversión en petroestado el Estado se adueñó de lo que le pertenecía a la Nación. Porque dicen que “a quien parte y reparte le queda la mejor parte”. En Venezuela el Estado ha sido, en el mejor de los casos, representado por un gobierno de partidos y, en el peor de los casos, por el mando de un tiranuelo (surge uno, más o menos cada 40 años, saquen la cuenta. (Esto pudiera llamarse la Ley de Giacopini *) .
Los dictadores individuales (o las dictaduras de partido) surgen porque, al deseo de poder, se le agrega el gran incentivo de ponerle la mano a lo que Lusinchi llamaba la botija. El tiranuelo que tenemos hoy en día se ha alzado con aproximadamente 1 millón de millones de dólares en catorce años. Lo que ha hecho con mucho de ese dinero es comprar conciencias y prostituír valores.
Esta situación no va a cambiar mientras no haya gente honesta en el gobierno, pero dificilmente podrá haber gente honesta en el gobierno con un sistema tan perverso de repartición petrolera carente de transparencia como el existente, en el cual quien reparte se afinca en la ignorancia del pueblo para embolsillarse la mayor tajada.
Y es que la honestidad no es genética, mis amigos (la deshonestidad tampoco!), sino es, en gran parte, el producto de la falta de tentación. Como dicen que “La ocasión hace al ladrón”, la Ley de Giacopini (un dictador cada 40 años) podría ser invalidada mediante la aplicación de la Hipótesis de Quirós-Monaldi (la riqueza petrolera debe ir directamente a todos los ciudadanos), complementada con el Corolario de Kurowski (las “resultas” petroleras no deben quedarse en los bolsillos del cacique de turno).
Mientras no le quitemos la botija al Estado la Nación seguirá sumida en el atraso.
* Ley de Giacopini. El gran Venezolano que fué José Antonio Giacopini Zárraga me decía que teníamos un dictador, más o menos, cada 40 años. Saqué la cuenta y es así.
sábado, 3 de diciembre de 2011
RENTA RICA, PUEBLO POBRE
Rafael Gallegos
¿Cuáles son los recursos naturales de Japón aparte de sus volcanes, maremotos y terremotos? ¿Cuál es el volumen de las reservas petroleras de Suecia? ¿Cuántos kilómetros de costa tiene Suiza? Y en América Latina, ¿cuánto petróleo tienen Chile y Costa Rica? La respuesta en casi todos es… cero. Y sin excepción, son ejemplo de éxito. Contrario al fracaso de esta Venezuela de infinito petróleo. Entonces, ¿los recursos naturales ayudan, o entorpecen desarrollo? ¿Será que hay una relación inversamente proporcional entre los recursos naturales de los países y la calidad de vida de sus habitantes?
Y el fenómeno no es nuevo. La llegada del inhabilitado Cristóbal Colón a nuestras costas, convirtió a España y luego a Portugal en los países con mayor disposición de recursos naturales en el mundo. De México, Perú y Bolivia se exportó hacia España, oro y plata suficiente para hacer un puente de metales preciosos de cuatro canales, desde Veracruz hasta Puerto de Palos. España y Portugal se convirtieron en los rentistas de Europa. De poco les sirvió, porque hasta entrado el siglo XX, ambos países fueron los más atrasados del continente. ¿Qué había sucedido? Lo de siempre: Alemania, Francia, Inglaterra y Holanda entre otros, TRABAJARON DURO PARA PRODUCIR BIENES E INTERCAMBIARLOS POR EL ORO DE LAS AMÉRICAS, mientras nuestros abuelos eran… reposados rentistas. Nada nuevo bajo el sol: la renta es pan para hoy y hambre para mañana.
DESHECHOS EN SOCIALISMO
Y nosotros creyendo el cuento de que somos ricos porque tenemos abundantes divisas petroleras. Esa renta que ya centenaria, lejos de transformarnos en un país rico, nos ha convertido en la paradoja de pobres con gigantescos recursos. Hazmerreíres del mundo. Creemos que el dólar petrolero es sinónimo de prosperidad. La realidad de hoy nos pellizca y nos afirma lo contrario. Los venezolanos de esta generación pasaremos a la historia como émulos de SADIM (Midas al revés) por transformar millones de millones de dólares en ranchos, desempleo, inflación, pobreza, militarismo. Reforzados en los últimos años por este socialismo del siglo XXI: destrucción de lo existente, para apuntalar la autocracia.
Así, hemos transformado la renta en un gigantesco Petroestado que en lugar de generar desarrollo ha producido un Mesías que se perfila como un falso profeta. En un alma nacional haciendo metástasis desde las células familiares. En una Venezuela desmantelada, deshecha en socialismo, donde la producción agroindustrial es una nostalgia para los mayores y un cuento chino para los jóvenes que se criaron en esta erialización. Y créanme, hasta PDVSA corre el riesgo de quebrar, remember PEMEX. El viejo Rockefeller, asombrado, debe desternillarse de la risa al observar como se cumple este fenómeno en un escenario de cien dólares el barril.
Puras mentiras, paradigmas de fracaso. La única verdad es que los países que prosperan son los que aplican gerencia a sus recursos. Y Venezuela, sobre todo en esta era de “revolución”, está raspada: cero en gerencia. Aparte de la vergüenza de copiarse del peor alumno del salón.
¿QUÉ HACER?
Lo primero, MAXIMIZAR LA RENTA PETROLERA. Sería absurdo hacer como el heredero que renunció a su herencia, porque no la había trabajado. Lo segundo, GERENCIAR LA RENTA PETROLERA.
¿Cómo? Utilizándola para generar calidad de vida. Acercándola al pueblo. Usándola para DESMONTAR EL PETROESTADO. Para ello habrá que comenzar por NACIONALIZAR LA RENTA, es decir, quitarle el monopolio de su uso y disfrute al Estado (desestatizar la renta). NOMBRAR UN ENTE CON REPRESENTACIÓN CIUDADANA, que decida como utilizar la renta petrolera. Usar estos recursos SÓLO EN PROYECTOS DE INVERSIÓN. Hacer a los venezolanos PARTÍCIPES DIRECTOS DE SU INDUSTRIA PETROLERA. Convertir la renta en el PIVOTE DEL DESARROLLO NACIONAL.
Ah!, y proceder de inmediato a hacer REINGENIERÍA AL ESTADO VENEZOLANO en todos sus niveles. Es decir, transformar los procesos y la organización del Estado, mediante la aplicación de una VISIÓN SIGLO XXI, el uso intenso de la tecnología y la adaptación de su personal a los nuevos esquemas. Con el Estado como está, no vamos ni a la esquina (ni con un Churchill). Es imperativo HACER CAMBIOS RADICALES EN EL ESTADO, para cumplir objetivos trascendentales que requiere el pueblo de Venezuela.
Hay que transformar LA RENTA PETROLERA en riqueza: EN EDUCACIÓN, HOSPITALES, INSFRAESTRUCTURA, INDUSTRIAS, EMPLEOS BUENOS, VIVIENDAS DIGNAS, COMIDA, SUPERMERCADOS abastecidos con leche, aceite, café. Debemos plantearnos: RENTA RICA, PUEBLO RICO. Porque en los países exitosos SER RICO, ADEMÁS DE SER BUENO… ES NECESARIO.
Parafraseemos a Arquímedes: dadme gerencia pública y moveré la prosperidad en Venezuela. ¿Difícil? Con la voluntad de todos, no. Además, es el único camino para revertir este gigantesco fracaso en que nos hemos convertido.
domingo, 30 de octubre de 2011
LA RENTA PETROLERA COMO PROBLEMA
Rafael Gallegos
Si la renta es un ingreso, ¿cómo va a ser un problema?, podría preguntar alguien. Pero, precisamente, tener ingresos no es suficiente para lograr prosperidad. Es imperativo GERENCIAR LOS INGRESOS. He ahí el drama de los venezolanos. Hemos dispuesto de miles de millones de dólares a lo largo del último siglo y hoy tenemos la inflación más alta y el crecimiento más bajo de América Latina. Entonces, para qué sirven los ingresos, ¿para empobrecernos? Según los resultados, pareciera que así fuera. La reciente historia del mundo muestra que los países que han mejorado su calidad de vida en las últimas décadas NO POSEEN SIGNIFICATIVOS RECURSOS NATURALES. Por ejemplo Japón, que sólo dispone de terremotos, maremotos, volcanes, mínimos espacios, superpoblación, etc. Igual sucede con los llamados tigres asiáticos (Taiwán, Corea, Indonesia, Malasia… hasta el mismo Viet Nam). Como contrapartida, los “ricos” países petroleros no terminan de despegar. ¿Qué pasa?, muy simple, los dólares son insuficientes para lograr la calidad de vida. Hay que GERENCIAR.
En Venezuela, los ingresos petroleros sirvieron, en las primeras décadas, para la prosperidad del país. Tuvimos, desde mediados de los años treinta hasta los setenta, UN GRAN CRECIMIENTO SOSTENIDO. Se reflejó en consumo de calorías, escuelas, universidades, infraestructura, logros en salud como la desaparición de enfermedades endémicas y sistemas hospitalarios, crecimiento de ciudades y hasta en la democracia, que por su rareza, llegó casi a ser un cisne negro en la zona, para los años sesenta y setenta. Lo lamentable de este exitoso modelo es que, así como crecía la economía… crecía la improductividad. Paradojas de una economía petrolera. Aunque suene duro, el petróleo arropó una sociedad improductiva. Vivíamos como suecos y producíamos como bolivianos. El famoso 4,30 era el reflejo de una economía super protegida e incapaz de competir. Y de paso, el exceso de divisas producido durante el primer gobierno de CAP, indigestó al país (Efecto Venezuela, de Pérez Alfonzo) y le aflojó los resortes morales. Salimos maltrechos de ese boom petrolero, a pesar de logros como la nacionalización del petróleo (bien hecha), o el Programa de Becas Mariscal de Ayacucho. Directo hacia el paquete del FMI.
Luego el segundo gran boom, los años de esta “revolución”, han repetido la historia; pero de manera mucho más trágica. Sin obras y con el alma dividida. Estamos a la salida de un boom cuyas divisas sólo han servido para afirmar la autocracia.
Es decir, LA RENTA PER SE NO ES SUFICIENTE. Y en las últimas décadas, sólo ha servido para montar un gigantesco y flácido Petroestado generador de Mesías. ¿Qué hacer?
Hay que acercar la Renta Petrolera al ciudadano. DESCENTRALIZAR LA RENTA. Pero no para que el ciudadano la dilapide, sino para transformar los dólares del petróleo en calidad de vida. ¿Cómo se descentraliza? Hay mucho experto trabajando en ello y por lo tanto diversas teorías. Pero todas coinciden en que hay que desmontar el Petroestado. Algunos proponen llevar TODA LA RENTA A UN POTE y de allí decidir qué hacer con ella, utilizándola sólo para inversión y QUE LOS GASTOS DEL ESTADO PROVENGAN DEL IMPUESTO Y DEL IVA. Esto permitiría hacer reproductivo el ingreso petrolero.
Otros proponemos el mismo QUÉ; PERO CON VARIANTES EN EL CÓMO. Usar el ISLR del petróleo sólo para inversión. Dejar la Regalía en los Estados y Municipios, sólo para inversión. Crear un FONDO PETROLERO y abrir la Bolsa de Valores para proyectos petroleros. Ah! y que la decisión de DÓNDE INVERTIR sea tomada por organismos creados para tal fin, integrados por representantes del Estado y de la ciudadanía.
Pero como se corre el riesgo de que los gobiernos NO SEPAN UTILIZAR LOS RECURSOS, es imperativo que se proponga una REINGENIERÍA PARA EL ESTADO VENEZOLANO, a todos los niveles. Cambios radicales para lograr objetivos ambiciosos. Lograr un Estado capaz de reinstitucionalizar al país, despegar la industrialización y el agro, descentralizar, crear una sociedad productiva. Y todo eso usando a la industria petrolera como un pivote para el futuro. Ya va siendo hora de cosechar el petróleo. Hacer que cuando llegue la era post gasolina, estemos en capacidad de ser un país próspero y no un ex país nuevopobrísimo y a merced de los poderosos.
¿Qué es difícil? Puede ser; pero es la tarea que nos toca. Lo contrario es pasar a la historia como la generación de los más altos recursos y los peores resultados. Capacidad tenemos, usémosla. La Renta Petrolera es un problema… con solución. Hay que prepararse para el post 7 de octubre. Lo contrario sería repetir historias.
viernes, 29 de julio de 2011
Esteban sin Renta
Victor Poleo
El mediatizado Socialismo del Siglo XXI emerge de la acumulación intolerable de nuestros atávicos males rentistas
Esteban es nadie sin renta petrolera y sin Esteban su revolución es nada. Y es que tambien en nada devino aquella Gran Venezuela que nunca alcanzamos a ser cuando, engatillada por el Embargo Árabe de 1974, nos ocurriera la primera gran oleada rentista del Siglo XX. Si alguna capacidad predictiva anida en la historia, valga invocarla hoy.
Fue aquella Gran Venezuela, en efecto, nuestra primera revolución rentista, nuestro primer gran experimento fallido en simularnos grandes. Antes que materializar logros fabulados, la Gran Venezuela nos desnudó entonces los grandes daños causados a la Sociedad y a la Economía por la irresponsable administración de una riqueza no trabajada por nuestro sistema económico, una riqueza ajena que nos es transferida y cuyas ocurrencias y magnitudes son aleatorias.
Se desataron así los demonios de la renta: inflación y devaluación; desempleo y empobrecimiento; descapitalización y fuga de capitales; despilfarro y corrupción. Las lecciones por aprender, sin embargo, no fueron aprendidas por las clases políticas en funciones de gobierno cuando, en su momento, se vieron en presencia de nuevas oleadas rentistas. Gobiernos hubo, no obstante, que reincidieron en corregir nuestra grandeza apostando a las mismas causas que otrora le dieran lugar y así, predeciblemente sin éxito, idearon varios otros grandes ensayos revolucionarios de la clase El Gran Viraje.
Se desataron así los demonios de la renta: inflación y devaluación; desempleo y empobrecimiento; descapitalización y fuga de capitales; despilfarro y corrupción. Las lecciones por aprender, sin embargo, no fueron aprendidas por las clases políticas en funciones de gobierno cuando, en su momento, se vieron en presencia de nuevas oleadas rentistas. Gobiernos hubo, no obstante, que reincidieron en corregir nuestra grandeza apostando a las mismas causas que otrora le dieran lugar y así, predeciblemente sin éxito, idearon varios otros grandes ensayos revolucionarios de la clase El Gran Viraje.
De aquellos vientos, estas tormentas. Luego de 35 años eludiendo aprender lecciones, el mediatizado Socialismo del Siglo XXI emerge de la acumulación intolerable de nuestros atávicos males rentistas. A diferencia del pasado, sin embargo, sufrimos un experimento inédito en nuestra historia republicana: para erradicar los males rentistas, heredados unos y suyos los más, esta revolución cuartelaria dragonea aniquilarnos como Nación, renta mediante.
Mientras que la gran misión Energía nos descapitaliza de centenarios e irrecuperables conocimientos petroleros y desconyunta el sistema eléctrico nacional, la gran misión Vivienda despedaza nuestras capacidades de ingeniería constructiva. Lo grande de esta revolución rentista estriba en destruirnos como Sociedad y reemplazar nuestra Economía con gobiernos amigos, solo importando que sean mercenarios prestos al sicariato: he allí el guion, guion cuya autoría post-2003 es en mucho del Ayatola del Caribe y cuya ejecución es capitaneada por su pro-cónsul en Venezuela, el notariado Ali Rodríguez.
Así las cosas, el Brasil del hermano Lula (muito obrigado) y la Argentina de la parejita Kirchner (que grande sos vos, che) se brindan como graciosos proveedores de carne, pollos y huevos, amén de montadores de gasoductos al Sur, puentes, metros e hidroeléctricas (Macagua I y Tocoma). El patético Lukashenko de Bielorrusia y Gadafi, el moribundo, gerencian viviendas (Guasimal) y plantaciones al Sur del Lago. Los silovikis, hijos de Putin, trasiegan su juguetería armamentista a las FARC, Libia e Irán. Los cubanos nos re-venden chucherías eléctricas y médicos de incierto profesionalismo. China, en fin, se erige sin requerirlo en nuestra nueva metrópolis (la que antes fuera Washington en el imaginario revolucionario) y, a cambio del Orinoco, nos facilita un grande y pesado fondo monetario (ídem Washington).
Ahora bien, si acaso anhelamos un futuro ajeno a grandes y delirantes venezuelas, urge entonces desgobiernizar la renta petrolera. Y no faltan razones de Estado para ello. La Nación y sus nacionales -nosotros todos- en tanto que propietarios del barril en tierra somos también, en buena doctrina de Estado, los naturales propietarios de la renta petrolera. Los gobiernos, sin embargo, nos han históricamente usurpado la propiedad de la renta y no pocas veces han beneficiado de su co-propiedad al Capital Petrolero global (Empresas Mixtas).
Primus inter pares es el gobierno actual, uno que ha perfeccionado ad nauseam esa mala praxis metodológica totemizada en las regalías y los tributos fiscales petroleros, praxis acientífica que vulnera nuestros derechos económicos a la propiedad plena de la renta. De allí los grandes apuros revolucionarios en presencia de ganancias súbitas del Capital (Marzo 2008) y de precios exorbitantes del barril de petróleo (Mayo 2011).
En adición a los daños históricos y los magnificados durante esta primera década del siglo XXI, nos ocurre presenciar hoy la destrucción del Estado convencional, una grande destrucción solo viabilizable por gracia de una inusual renta en manos de un gobierno transgresor. Urge, en consecuencia, identificar para la Nación su propiedad plena de la renta y, de infinita importancia, su inalienable administración de la renta petrolera. Todo ello radica en llenar un ya intolerable vacío institucional, no otro que otorgar rango constitucional a un Consejo de Estado para la más sabia administración de la renta. De lo contrario -en ausencia de un debate nacional y de rectificaciones necesarias-, las clases políticas que hoy pugnan por gobernar la Nación en el Siglo XXI mal podrían brindarnos un futuro deseable, un futuro distinto al pasado y al presente.
Y no es todo: en un futuro tal vez no lejano subyace una Venezuela privada de nuevas oleadas rentistas. En efecto, la égida de altos niveles de precios post Embargo Árabe (1974) ha previsiblemente activado el reemplazo de las gasolinas de motor, el segmento más preciado del barril de petróleo y quid de la renta petrolera. A la par, y en igual dirección, actúan las fuerzas que privilegian el Ambiente. El Sistema Energía mundial, en consecuencia, es sujeto de cambios estructurales que focalizan en una disminuida dominancia del petróleo y, por derivación, en una disminuida dominancia de la OPEP. De allí entonces que, en aras de ocupar espacios en la emergente matriz energetica mundial, los factores del poder global dibujen a conveniencia el tránsito a nuevos estados de equilibrio entre la oferta y la demanda de Energía, en particular de los yacimientos de Energía sitos en el Medio Oriente y el Golfo Pérsico ante los mercados crecientes del Asia.
Venezuela -que no dicta precios del petróleo y cuyos crudos extra-pesados del Orinoco son de discreta importancia en los mercados internacionales de la Energía-, exhibe una aún más vulnerable posición: ya privada de sus conocimientos petroleros en 2003, sus yacimientos son canjeados a futuro en aras de una artificiosa geopolítica de la Energía. La pregunta sigue latente: quienquiera que suceda al actual taita -este monstruoso Boves de la renta petrolera-, no será acaso embrión de un nuevo taita que ambiciona su personalísima gobiernización de la renta petrolera? Ante un desafío de tales dimensiones es obligante un cambio político en Venezuela, solo viable por una clase política gobernante investida de sabiduría y ética.
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