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viernes, 17 de enero de 2014

Aventuras de un pobre comprando el gas


SAVERIO VIVAS
El sábado pasado, me tocó comprar el gas doméstico. Eso significó pasear por varias parroquias de Caracas, con una bombona vacía. Primero fui al Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda ubicado en mi comunidad de La Cortada de Catia, donde se encuentra uno de los depósitos de bombonas de gas más grandes de la parroquia Sucre. Allí descubrí que alguien tomó la decisión de "no vender más gas en ese depósito", para "obligar a que la gente haga colas en las comunidades, en espera del camión repartidor"... El problema con esta revolucionaria idea es que la gente no tiene idea, ni de dónde ni de cuándo tiene que hacer la cola para esperar al camión repartidor... Y como nadie supo decirme a qué lugar tenía ir para hacer la cola, me tocó iniciar una "emocionante aventura" en busca del gas.

Del Núcleo Endógeno en La Cortada de Catia,  fui hasta la Av. El Cuartel, luego a la Av. Morán, después a la 1ra. Calle de Propatria. En Propatria contraté a un mototaxista para que me llevara a Altavista, luego a Los Flores, y de allí a recorrer la parroquia 23 de Enero. Finalmente, ya cansado de pasear la bombona vacía, bajamos del 23 de Enero por Agua Salud, para un rápido recorrido por La Pastora, y en ningún sitio conseguí comprar el preciado gas domestico... Ese día no conseguí comprar nada, pero como si fuera Indiana Jones, decidí intentarlo al día siguiente (el domingo) con renovadas energías...

El domingo fue una copia del sábado. Así que no hay mucho que decir. En vez de pasar el día paseando con mi hija, estuve paseando la bombona vacía... Al final del día, a título de broma, bauticé la bombona vacía: "Mi nueva hijita" (lo que no le causó nada de gracia a mi esposa e hija, que ese día querían que las acompañara a visitar a la abuela).

El lunes temprano, pedí permiso en el trabajo para intentarlo de nuevo. Esta vez en el núcleo endógeno, me explicaron que ese día el camión pasaría por la calle principal de Gramoven. ¡¡Genial noticia!!... Me mandaron hacer una cola cerca de Los Molinos de Gramoven. Al llegar al sitio, había unas 40 personas haciendo una cola a ningún lugar... Todos perdidos, suponíamos que el camión llegaría en una hora, pero esa hora se convirtió en 2, 3, 4, 5, 6... Como a las 3 de la tarde, organizamos una comisión para que fuera a preguntar al depósito del núcleo endógeno, "¿cuándo pasaría el camión? Y a que informara que teníamos ganas de cerrar la calle, en protesta"... A las 3:30 pm se apareció, bastante molesto, el encargado del depósito con una gorra del PSUV, a regañarnos por ser impacientes... Y finalmente a las 4:10 pm se apareció el camión repartidor del gas... Cuando llegó, celebramos como si Venezuela hubiese clasificado para el mundial de fútbol...

Ya con el camión estacionado frente nosotros, nos enteramos que el precio subió de Bs 3,5 a Bs 5... Y quizás no entiendan esto los que no conocen el grado de pobreza de muchos venezolanos, pero eso significaba para algunos de los que compraban el gas, ¡descuadrar el presupuesto del día!... ¿Se imaginan a un señor de 60 años cargando una bombona de gas 20 kilómetros?... En fin, con mucho respeto, y por la camaradería que se formó entre los que realizamos aquella larga y soleada espera, entre todos completamos el pasaje de los estaban bajos de presupuesto... Y llegamos a la parte triste de la historia. Finalmente tuve que separarme de "mi nueva hijita" (la bombona vacía)... Yo me tomé un segundo para despedirme de mi bombona bolivariana (no lloré, porque soy un hombre fuerte)... Y para colmo me cambiaron la bombona por una vieja y sucia de la "cuarta Republica". ¡Qué broma con el saboteo de la derecha!, le dije al vendedor del camión...

Dejando a un lado el humor y la ironía, la experiencia de buscar el gas me permitió reflexionar varias cosas... La más notable es que: "Los problemas del pueblo, no son los problemas del Gobierno o de la oposición".

Los problemas reales del país no son de índole social, son políticos. Los problemas del pueblo en los barrios, son de sobrevivencia diaria ante la escasez, inseguridad, bajos sueldos, etc. Comprar harina de maíz, conseguir pasta, pan en la panadería, o comprar el gas domestico, son problemas de Estado para la gente en los barrios... Así es la cosa, nos guste o no a los opositores y oficialistas.

Es notorio que el pueblo percibe que la oposición se ha hecho tan fuerte, que el Gobierno se ha tenido que sentarse a dialogar con ellos. Y ese diálogo Gobierno-Oposición, cuenta con la aprobación de la abrumadora mayoría de la gente de los barrios, que está notablemente cansada de la eterna pelea entre los políticos del Gobierno y la oposición.

Sinceramente, quisiera que algunos opositores entendieran estas cosas de la realidad. Quizás necesitan salir a comprar el gas en Catia para entenderlas

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