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jueves, 27 de noviembre de 2008

LOS POLICIAS DEL PETROLEO

Rafael Gallegos


La contraparte del sueño americano, es la pesadilla americana. Amanecer un día con su prodigioso sistema industrial paralizado y sus autos convertidos en chatarra. El caos. Desde hace cien años, el movimiento en los en Estados Unidos se escribe con p de petróleo. Petróleo es consumo masivo, universidades, grandes ligas, prensa, televisión. Dadme un barril de petróleo y moveré al mundo, parecieran parafrasear a Arquímedes todos los días. Para evitar que se materialice esa pesadilla, su estadía en Irak les cuesta la increíble suma de 11.000 millones de dólares mensuales. El equivalente a seis millones de barriles diarios (a 60 dólares el barril)… el doble de la producción de Irak y la tercera parte de la producción del medio oriente. La intervención norteamericana en Irak les encarece cada barril producido en la zona en más del 30 %, o cada barril iraquí en 200 %.


Durante décadas los norteamericanos se han erigido, directa e indirectamente, como los policías del petróleo en el medio oriente. En 1953, el presidente iraní Mossadeg, nacionalizó su petróleo. Tal vez creyó que podría imitar a México sin represalias. Olvidó que Roosvelt dejó a Lázaro Cárdenas nacionalizar su industria petrolera, sopesando que los mexicanos se podrían aliar con el amenazante eje encabezado por Alemania que ya estaba por iniciar la segunda guerra mundial. Pero le sucedió lo contrario, el imperio (que como dice Poleo, existe y es malo) suspendió la compra de petróleo a Irán y forzó la salida de Mossadeg y el entronizamiento del Sha de Irán, a quien convirtieron en el policía petrolero de la zona. Lo armaron hasta los dientes, se hicieron los que no veían como reprimía a su pueblo, no le exigieron un régimen de libertades y le hicieron una gran propaganda como el modernizador del medio oriente. Todo iba muy bien hasta que… lo derrocó el Imán Komeini en 1979 e Irán se convirtió en el bastión anti norteamericano de la zona. O sea… las armas del Sha, ahora las tenía Komeini.


Se hizo imperativo armar a otro policía petrolero. Decidieron que ese policía fuera el hombre fuerte de Irak, Hussein. Lo armaron y paradoja de paradojas, Hussein fungió como encargado de contener al anti norteamericano Komeini. Durante años se desarrolló la guerra Irán – Irak. Una guerra de petróleo y de potencias donde los soviéticos apoyaban a Irán y los norteamericanos a Irak. Por supuesto que para ese entonces Hussein – para la propaganda - no era ni dictador ni represivo. Pero como todo autócrata se creyó su mito y cometió el error que lo llevaría a la horca: invadió Kuwait en 1991. Tal vez pensó que los norteamericanos no reaccionarían por considerarlo su aliado. Obviamente se equivocó. La soberanía (¿petrolera?) de Kuwait movilizó a la ONU y tropas norteamericanas llegaron en tiempo record a defender al país invadido. Arabia Saudita, se “sacrificó” produciendo la cuota de Irak y jamás volvió a sus niveles anteriores de producción. Derrotado Hussein, los árabes sauditas se convirtieron en los nuevos policías del petróleo.


LA CAÍDA DE LAS TORRES GEMELAS


Cuando se derrumbaron las torres de Nueva York, y Estados Unidos verificó que la familia de Bin Laden era una de las más ricas de Arabia Saudita, se preguntaron: y si los árabes se voltean ¿quién nos cuidará el petróleo de la zona? Ya no les servía dejar un policía vigilando. Lo harían ellos mismos. De allí se iniciaron las acusaciones de armas atómicas a Irak, la publicitación de los crímenes de Hussein y su demonificación. Ya no dejarían la custodia del petróleo en manos ajenas. Lo cuidarían ellos mismos. Así cueste el equivalente de seis millones de barriles de petróleo cada día. Así, USA invadió a Irak, de Europa sólo fue acompañada por Inglaterra y España. El primero autosuficiente en petróleo. El resto de Europa, dependiente del petróleo árabe, se “horrorizó” por la invasión. Claro, un horror diplomático alimentado por los recuerdos del embargo petrolero.


Estados Unidos, no dependiente del petróleo árabe, se movilizó hasta el medio oriente para garantizar el flujo petrolero de Europa y de Japón. Cosas de la globalización. Si Japón o Europa se paralizan por falta de petróleo, ¿a quien le compra Estados Unidos? Y si USA se paraliza, ¿a quién le vende Japón? ¿Enemigos? El comercio ha unido a China, Japón, Europa y Estados Unidos más que todas las ideologías juntas. Por eso al dólar norteamericano lo sostiene Japón. Estados Unidos es su gran comprador. Si se cae el dólar se cae su economía. Como contrapartida, USA le garantiza a Japón su movilidad, que hasta ahora significa petróleo y más petróleo, mediante su rol de policía petrolero.


¿Y Venezuela?


La mayor reserva petrolera del mundo occidental. A tres días en barco del mayor mercado petrolero del mundo. ¿Aprovecharemos esta oportunidad? No se pierda el próximo artículo.


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