sábado, 31 de octubre de 2026

VENEZUELA. Capacidad de Generación Eléctrica Mensual (2015 – 2026)

 

Por: Nelson Hernández

 


(Ver Grafico Más Grande)

 

 

Tres revelaciones fundamentales se desprenden de esta gráfica:

  • La Brecha Estructural de la Demanda: La distancia abismal entre la línea roja de la demanda máxima histórica (18600 MW de 2013) y la curva de generación total (azul) cuantifica visualmente y sin margen de duda la profunda contracción económica, industrial y comercial que arrastra el país. El sistema opera hoy a una fracción de su capacidad histórica.
  • La "Muerte" Operativa del Parque Térmico: La trayectoria de la curva verde (Térmica) es de los elementos más dramáticos de la infografía. Muestra cómo la generación termoeléctrica, que debería funcionar como el colchón de seguridad del sistema, se desploma drásticamente hacia 2019-2020 y se aplana casi a cero en los últimos años.
  • Monocultivo Energético (Dependencia Extrema del Caroní): Al observar que las curvas de Hidro (gris) y Total (azul) corren prácticamente pegadas, se evidencia que Venezuela perdió su respaldo térmico. El SEN descansa hoy casi en su totalidad sobre los hombros del Bajo Caroní, lo que eleva exponencialmente la vulnerabilidad del país ante cualquier ciclo de sequía.

 

Analizar con lupa los valles de la curva hidroeléctrica (la línea gris) es, de hecho, uno de los diagnósticos más reveladores que permite esta gráfica mensual.

Al observar la recurrencia de esos puntos mínimos, se pueden extraer lecturas críticas sobre la vulnerabilidad sistémica del SEN:

1. La Ocurrencia (Estacionalidad y Vulnerabilidad Temporal)

  • El patrón cronológico: Los valles de la generación hidroeléctrica ocurren de manera sistemática entre los meses de marzo y mayo de cada año.
  • El detonante físico: Es el cierre del período seco en la cuenca del Caroní, el momento en que las cotas de los embalses (con Guri a la cabeza) tocan su nivel mínimo anual antes de que comience a registrarse el aporte sostenido de las lluvias del invierno amazónico/guayanés.
  • El factor climático agravante: Los valles se profundizan dramáticamente en los años bajo la influencia del fenómeno El Niño, donde la escasez de precipitaciones reduce drásticamente la capacidad de generación firme del Bajo Caroní.

2. El Valor (La Profundidad Crítica y el "Piso" del Sistema)

  • La magnitud de la caída: Al detallar el valor en megavatios (MW) al que descienden estos valles, se ve el verdadero tamaño del déficit al que se enfrenta el país.
  • La trampa del monocultivo eléctrico: En un sistema eléctrico balanceado, un valle hidroeléctrico debería ser compensado inmediatamente por el parque térmico (la línea verde). Sin embargo, al observar que la línea verde está prácticamente en el piso, el valor mínimo del valle hidroeléctrico se convierte directamente en el valor mínimo de todo el sistema.
  • El riesgo operativo extremo: Cuando el valor de ese valle toca fondo y la demanda no cede, el operador se ve obligado a dos opciones críticas: operar los embalses por debajo de sus cotas de seguridad (arriesgando daños en las turbinas o el colapso de la cabeza hidráulica) o aplicar un racionamiento severo (administración de carga) forzoso para achicar la demanda y adaptarla a la baja oferta disponible.

Conclusión

Visualizar la periodicidad y la profundidad de estos valles demuestra que la crisis eléctrica venezolana no es un evento homogéneo todo el año, sino que tiene un pico de estrés estacional crítico (el final de la estación seca).

Cualquier propuesta de corto plazo debe contemplar un plan de mitigación enfocado precisamente en esa ventana de peligro (marzo-mayo): asegurar combustible y disponibilidad operativa en un parque térmico de respaldo estratégico que evite que el sistema dependa exclusivamente de la suerte climática del Caroní durante los meses de sequía.

 

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