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miércoles, 15 de mayo de 2013

Somos 7 millones mas que en 1998

Nelson Hernandez

maduro et al:

Cuando entiendan que desde 1998 hay 7 millones de nuevos venezolanos, dejaran de culpar a la poblacion y a los industriales de derrochadores y acaparadores.

La razon de la escasez es que en esos 14 años en lugar de haber creado nuevas fabricas para producir lo demandado adicional por esos nuevos venezolanos, se han cerrrado y confiscado empresas, tierra, etc.

Igual sucede con los servicios de electricidad (#sinluz), agua, educacion, salud, viviendas, etc... para que se tenga una idea de los que representan esos 7 millones, es igual a un nuevo estado Yaracuy (500 mil habitantes) que se incorpora cada año, al cual hay que darle todos los servicios..

Con respecto a la inseguridad, hoy hay menos policias por habitante que hace 14 años...

De eso se trata señores del alto gobierno...hay mas demanda por que hay mas poblacion... y no es una accion destabilizadora por parte de los disidentes... sino de los que de una u otra manera hay ocupado cargos en los distintos ministerios e institutos autonomos...

El sector productivo privado de Venezuela demostro, como lo hizo POLAR, que estan produciendo a plena capacidad  sus plantas... mas no asi las empresas confiscadas por la mal llamada revolucion..

Chavez,  fue quien con sus politicas erradas trunco el desarrollo de Venezuela... lastima que no esta para que disfrutara lo que sembro... pobreza, desabastecimiento, muerte, desolacion... pero lo mas triste es que sus seguidores siguen con la misma politica, y culpando a los demas (lease disidentes) de los problemas que ellos mismos crearon.

sábado, 17 de marzo de 2012

PRODUCIR PARA REPARTIR



Rafael Gallegos 

Hace algunos años, en una visita que nos hiciera Felipe González a los venezolanos, le oí decir, refiriéndose a su rompimiento con el marxismo, que primero había que producir y luego repartir los excedentes, porque (puro perogrullo), si no producíamos… ¿qué íbamos a repartir?

El sábado 10 de marzo, en el fabuloso evento Palabras para Venezuela, González repitió aquella frase, producir para repartir, que luego fue confirmada por Ricardo Lagos y que previamente, se había vislumbrado en las palabras de Fernando Henrique Cardoso. La verdad es que en esos discursos pudimos observar con pena (ajena), como hablan los presidentes cuando se colocan al nivel de su investidura , y con envidia (propia),  a ex presidentes que pueden pregonar ante el mundo cuan exitosos fueron en sus gobiernos. 

Cero entre dos es cero. Pensar que repartir la nada produce algo más allá que la afirmación de la inopia, es parte de la cuentología “revolucionaria”, porque aunque suene absurdo, cuando se divide el hambre entre dos, esta se multiplica. Además, hasta en el diccionario va primero producir que repartir. Claro, en los  diccionarios que utilizan los buenos gobiernos.

Porque repartir lo que no se ha producido es fácil para quien tenga el poder en la mano. Exprópiese se convierte en una suerte de abracadabra.  Y si se utiliza un repertorio de insultos y descalificaciones, la repartición se convierte en un show, donde curiosamente, los que más aplauden, son los que a la larga salen más perjudicados.

Los venezolanos hemos observado toneladas de expropiaciones. Puro show y puro fracaso. ¿Que será de la vida de La Francia, y de Agropatria y de las cementeras, y de las haciendas de plátanos en el sur del lago? Adicionalmente, invaden empresas productivas. La ruta de los eriales. ¿Habrán construido viviendas dignas en los estacionamientos “heroicamente” expropiados? Desengáñense… frases no son ladrillos.

Expropiación es hambre. Y si no pagan… es robo. Hasta en el diccionario aparecen en ese orden: expropiación, hambre, robo. Y en cuanto a las invasiones al agro ni hablar. Más hambre. Como el caballo de Atila, por donde la “revolución” invade, no vuelve a crecer la yerba. Repartir sin producir, es lo más fácil… y de paso, lo más hambreador. ¿Eso es lo que usted quiere para Venezuela?

PRODUCIR CON PRODUCTIVIDAD

Pero producir, per se, tampoco es suficiente. Aunque suene tautológico (pero no lo es), hay que producir productivamente. Bienes y servicios que compitan en los mercados y agreguen valor a la sociedad. Productividad es la clave. ¿Y cómo se logra la productividad? Con respeto a los productores, estímulo a los empresarios, atracción a los inversionistas, confianza, entramado legal adecuado, conformación de equipos empresarios-obreros-gobiernos, producción de bienes y servicios competitivos, orientación a la exportación, construcción de infraestructura, estrategia, estrategia, educación, educación, educación e innovación. Ah! y todo ello… en democracia. 

Así, se generan empleos y oportunidades que mejoran la calidad de vida, construcción de infraestructuras, ampliación de servicios. Es decir, crece la torta y crece, sustentablemente, el PIB. Y ese crecimiento genera calidad de vida en los obreros, empleados y empresarios. Y ENTONCES, HAY PARA REPARTIR. Y cuando  se reparte, se vuelve a incrementar el poder adquisitivo, lo que a su vez influye nuevamente en el crecimiento de la planta industrial, que se hace más productiva y más competitiva, con excedentes que permiten repartir más y generar más poder adquisitivo… todo un círculo virtuoso, que termina generando un nuevo país con gente que come bien, trabaja bien, se educa bien, tiene acceso a la salud: UN PAÍS PRÓSPERO.

Hay que tener presente que NO HAY PAÍSES PRÓSPEROS SIN EMPRESAS PRÓSPERAS y además, NO HAY EMPRESAS PRÓSPERAS SIN PAÍSES PRÓSPEROS. Todo un círculo. Para salir de la marginalidad, hay que producir y  GERENCIAR AGRESIVAS POLÍTICAS SOCIALES. Crecer, distribuir y volver a crecer. Todo lo contrario de lo que ha adelantado esta “revolución” en estos trece pavosos años.

La mesa está servida para el próximo gobierno: una nueva generación de jóvenes preparados, con estudios, con experiencia política y líderes de masas. Respaldados por toda una gama de asesores, por un pueblo que ya no aguanta tanto desaguisado y tantas mentiras, y cabalgando sus esperanzas sobre la MUD y la Unidad Nacional. El mantel de la mesa servida, son los tres millones de votos de las primarias.

El próximo gobierno tendrá como norte la calidad de vida de los venezolanos. Éxito, porque  ni usted ni yo queremos a la vuelta  de pocos años, otro mesías tumbando las rejas de Miraflores. Además, es muy simple, los venezolanos merecemos, por fin, un buen gobierno.

domingo, 9 de mayo de 2010

LA MANO VISIBLE

Rafael Gallegos


Pocas manos tan desprestigiadas como la llamada mano invisible de Adam Smith. Y tal vez con mucha razón. En el nombre de esa mano se han pagado salarios de hambre, cobrado exorbitantes intereses bancarios y ampliado hasta el escándalo la brecha entre ricos y pobres. Los usureros y los explotadores la han usado como estandarte. Algunos han arengado a las masas con esa mano, en el nombre de la libertad, olvidando aquella frase tan impactante: “decir a un hombre que es libre sin que tenga un pedazo de pan con qué comer, es como dejar a un náufrago en el medio del mar y decirle que es libre de llegar nadando hasta la costa”. Sin embargo, en descargo de esa mano invisible, es necesario argumentar que durante la explosión de productividad que significó la Revolución Industrial, su uso se asoció a aquel estilo gerencial de “dejar hacer dejar pasar” y el resultado fue un gigantesco progreso en Inglaterra, y paulatinamente en toda Europa, que dio paso a la modernidad y permitió en los albores del siglo XX, niveles de calidad de vida en esos países, ni siquiera soñados por las generaciones anteriores. Entonces… ¿la mano invisible es buena o es mala?, podrá preguntar con toda razón, algún querido lector. Y como en todas las manos, su uso depende del cerebro que las maneje. Sentido común. Equilibrio entre el estado y el mercado, como diría el admirado Teodoro Petkoff. Y sobre todo, estrategias de desarrollo, gerencia, gerencia y… más gerencia.


La mano invisible de Adam Smith, es la más “peluda” de que se tenga memoria. Los políticos demagogos la utilizan como el “coco” para asustar a los defensores de la empresa privada y peor, para justificar los excesivos controles del estado, las intervenciones, las expropiaciones. En Venezuela, para los “revolucionarios” es una excusa para sus “rescates”, “recuperaciones”, controles de precio por debajo del costo y todas esas medidas tan llenas de autoritarismo.


SUICHE A SUICHE, LA PRODUCTIVIDAD SE APAGA

Los venezolanos padecemos de otra mano, la mano visible. Aparece tanto en nuestra cotidianidad que podemos decir como los maracuchos: sale más que el muerto de la “quebraita”, y de paso, funge como el verdadero “coco” de la productividad nacional.


Lo grave de la mano visible, es que está apagando la productividad nacional, en las narices de todos nosotros. En el nombre del pueblo y al son de “exprópiese” ha “rescatado” centenares de haciendas productivas y las ha arruinado. Como resultado, la producción agropecuaria ha disminuido significativamente y de cubrir la casi totalidad del consumo cárnico, hemos pasado a importar más del 60 %. ¿Y a esto le llaman “revolución”? De 11.000 empresas, hemos pasado a 7.000 en doce años gracias a la mano visible, que se manifiesta también como inseguridad para los empresarios. ¿Dónde podrá trabajar el “pueblo”? ¿Los empleados y obreros de la Polar de Barquisimeto, o los de La Francia, o los de la costa oriental del lago, o los 23.000 expulsados de PDVSA al ritmo de “yo provoqué el paro”, deberán agradecer a la mano visible la “erialización” de Venezuela?


La mano visible va instalando su comunismo por cuotas. Apagando uno a uno los suiches de la productividad nacional. El cemento, el petróleo, las industrias básicas, las haciendas, las industrias, los comercios, la electricidad, las autopistas, el turismo internacional. Los reyes del apagón y tienen el valor de dar a entender que imitan a Dios con aquello de hágase la luz y la luz fue hecha. Todas las áreas de producción están infinitamente peores que hace doce años. Entonces, ¿para qué ha servido tanta revolución? ¿Para desmontar la producción nacional? ¿Es justo que nuestros jóvenes tengan que graduarse con un pasaje en la mano?


¿Están jugando al caos o esto es producto de tanta incapacidad gerencial? ¿Será a propósito para instaurar en Venezuela el marasmo cubano? Tiene razón Raúl Castro, a este paso los estantes de nuestros supermercados pronto serán “la misma cosa” que los famélicos estantes cubanos. ¿La carestía general y la escasez de carne, harina pan, de margarina, de leche líquida y de tantos rubros… es la cuota inicial del comunismo?


Cuentan los deslenguados que en un supermercado, un filósofo dijo ante tanta escasez: caramba esto parece una economía de guerra. Una ama de casa que por allí pasaba oyó y dijo: no doctor, esto no es guerra, es comunismo.


“La mano que escribe es igual a la mano que ara. ¡Qué siglo de manos!” dijo el poeta Rimbaud. Y eso que no supo nada acerca de la “mano visible”, que es la misma que escribe, la misma que ara, la misma que picha y sobre todo, la dueña del portentoso dedo. Y de la batuta a cuyo ritmo aplauden algunas focas, creyendo que eso es el “foquismo” del Ché. La mano de Smith… quedó para los muchachos.


PD: Felicitaciones a todas las madres de Venezuela en su día.


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