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lunes, 4 de julio de 2011

BICENTENARIO EN MI “BIPAÍS”


Rafael Gallegos
Vivimos nuestro  Bicentenario con el “corazón partío”. Como si fuéramos dos países. Al revés que los chinos con su “un país dos sistemas”, la “revolución” está  empeñada en que seamos dos países (rojitos y… el resto del arco iris) y un sistema (comunista). Imitan a los españoles, que nos dividieron por colores cual  si fuéramos metras, en blancos, pardos, negros. Los blancos tenían todos los derechos y los demás colores… ninguno. Basta recordar a aquellas pasteleras ricas y pardas, las Bejarano, que compraron el derecho de ponerse mantilla  en la misa y causaron un gran revuelo entre las mantuanas. O el caso de Francisco de Miranda, a cuyo padre le negaron un cargo militar por ser canario.  O blanco o nada, parecía el lema de la colonia.
Rojo-rojito… o nada, es el lema de esta “revolución”. Los demás colores no tienen derecho a trabajar en la administración pública (listas tascón y maisanta mediante), a ser invitados para opinar en los canales del estado, o a tener representación justa en el consejo electoral. A los 23.000 petroleros expulsados  por adherirse a la huelga general de diciembre 2002, no  se les ha cancelado ni un centavo de sus derechos laborales, ni se les deja trabajar petroleras privadas. ¿Qué diría el Libertador al observar tanta exclusión fascista en su nombre? Españoles y canarios… le dicen los rojos rojitos a los que no comulgan con esta fatídica destrucción nacional.  Así, llegamos al Bicentenario. “Dos- cientos” años… “dos-países”. Puro teatro del ab-zurdo. Vivimos una hora álgida. Un gobierno marabúntico que necesita comerse al país para sobrevivir. Las petroleras, la agricultura, la industria, las instituciones, las universidades, el deporte. El alma nacional. Nos desmenuza, “para comerte mejor”, como el lobo de la caperucita.
 Así no podemos continuar. Dos países en un territorio es un pasaporte al abismo. Nuestro deber es revertir esta realidad para transformar tanto fracaso en victoria. Rebuscar en los espíritus unitarios como  del 23 de enero, o el de la Independencia.  Repasemos nuestra historia…
LA UNIDAD … NACIONAL
Libertamos a América… y no es cuento. Venezolanos fueron: Miranda, el Precursor de la independencia latinoamericana. Bolívar, a quien se empeñan en empequeñecer volviéndolo simpatizante de este gobierno, no tiene parangón en la gesta independentista. Sucre y Páez, son dos leyendas. Y Bello, que tropicalizó el idioma. Sigamos. Lleguemos hasta los escritores venezolanos Gallegos, Uslar, Pocaterra, Meneses, Otero, Teresa de La Parra. A los artistas Reverón, Soto, Michelena, Teresa Carreño. A los científicos Fernández  Morán, Tejera, Convit. Créalo, la lista de venezolanos de talla universal, es interminable.
Claro que también hemos producido muchos felones. Más de los que podemos soportar. Han hecho tortuoso nuestro avance histórico. De todas formas, no se sienta mal. Como le oí una vez al demócrata Caldera, en todos los países hay felones y honrados. Lo importante es que los honrados sean más valientes y logren imponer su verdad. Así que… para atrás ni para coger impulso.
Sin embargo, nuestra agitada historia está llena de grandes reverdeceres. Como el de Bolívar y su generación contra el imperio español. A veces con “cuñas del mismo palo”, como los sorpresivos López Contreras y Medina Angarita, que desviaron a Venezuela del tenebroso gomecismo. O Betancourt y toda su generación que derrotaron a la oprobiosa dictadura del militar Pérez Jiménez y luego fueron capaces de defender la democracia contra los subversivos de la guerrilla, del barcelonazo, del porteñazo, del carupanazo y tanta intentona inspirada, (para variar) por Fidel Castro, a objeto de acabar con la democracia venezolana. Si hubieran ganado los comunistas ya llevaríamos 50 años de totalitarismo y por supuesto, de hambre. Como en Cuba. Por cierto, ¿no habrá una Ley por ahí para resarcir a los familiares de los soldados muertos a manos de los guerrilleros y golpistas por defender a la democracia venezolana? ¿O para los familiares de los humildes policías víctimas de aquella fatídica táctica de los sesenta, de matar un policía todos los días?
Somos un gran país que cumple 200 años el 5 de julio. Tu país, mi país. El único que tenemos. No se olvide que en todos los países extranjeros usted es un musiú. Estamos en una mala hora; pero luchamos para que los próximos cumpleaños estén llenos de alegría por la construcción de  la Venezuela que todos queremos. Hay que ser más valientes que los felones. Hacia allá debemos ir… todos. Si Bolívar no hubiera unido a los venezolanos tras la Independencia, todavía mandaran los españoles. Ser bolivariano implica ser campeón de la unidad. Unir a los venezolanos tras un futuro democrático y próspero. Los últimos acontecimientos, nos indican que la  UNIDAD NACIONAL es la única ruta hacia una democracia próspera. Feliz cumpleaños Venezuela.

domingo, 18 de abril de 2010

19 de abril, Bicentenario con mayor dependencia

Gente del Petroleo


Con gran ostentación, el gobierno nacional se prepara para celebrar el Bicentenario del 19 de abril, fecha en la que Venezuela dio un histórico paso en el largo proceso de la independencia. Seguramente, los firmantes del Acta en el Cabildo de Caracas visualizaron que, doscientos años después, tendríamos un país con instituciones sólidas y confiables; un país con división de poderes, con una Asamblea Nacional que genera leyes para beneficiar a los más y que ejerce control sobre el gobierno y la administración pública. Un país con un Poder Judicial independiente que garantiza a los ciudadanos sus derechos. Un país con un poder ejecutivo que cumple y hace cumplir la Constitución y que, conjuntamente con la iniciativa privada, genera fuentes de trabajo, crea alto valor agregado nacional, eleva el nivel de vida de la población y fortalece la soberanía económica. ¡Qué decepción se llevarían nuestros padres fundadores!


Lamentablemente, en este Bicentenario no hay nada que celebrar. Hoy, en nuestro país se ha impuesto un neototalitarismo que tiene secuestrados a todos los poderes del Estado, a los ciudadanos se les violan sus derechos y se encuentran indefensos ante las injusticias. El régimen tiene presos políticos y exiliados, siembra el odio entre los ciudadanos y envenena a nuestra juventud, propicia la fuga de talento y de jóvenes con potencial; ha elevado la deuda externa a más de 61.000 millones de dólares y la interna más de 49.000 millones de bolívares fuertes, importa el 70% de los rubros que se consumen, por un valor de más de 7.500 millones de dólares, regala petróleo para exportar la revolución y vende a futuro comprometiendo el bienestar de las próximas generaciones; gasta miles de millones de dólares en armas que nunca se utilizarán, favorece económicamente a otros países en detrimento del nuestro, haciéndonos cada día más dependientes y entrega nuestra soberanía al permitir la injerencia castrista en la vida nacional . Este Bicentenario de un acto llevado a cabo por la sociedad civil, se cumple en un medio militarista que ahoga toda disidencia y con una gran crisis política y económica. Hoy solo nos referiremos a la crisis energética y, en particular a la de los hidrocarburos.


A pesar de las largas peroratas en las que se recalca que Venezuela es una potencia energética, en estos momentos el país está a obscuras por la crisis de la electricidad, nuestras refinerías están deterioradas y por ello se está importando gasoil y fueloil y componentes para la elaboración de gasolina. La producción de petróleo es de solo 2.300.000 barriles por día, en vez de los casi seis millones que deberíamos estar produciendo; se eliminó la Orimulsión, combustible que podría resolver la crisis de generación de electricidad; hay déficit de producción de gas y, desde el año 2003, en PDVSA han ocurrido 217 accidentes graves con un lamentable saldo de 49 trabajadores fallecidos y 138 lesionados y la empresa genera graves problemas de contaminación ambiental. Esta situación en el sector energético se debe a falta de inversiones, deficiente mantenimiento y al desplazamiento de valiosos recursos humanos por causas políticas. Además, a los trabajadores que laboran en el sector no se les cumple con el contrato colectivo, no solo en cuanto a bonificaciones económicas, sino incluso en la dotación de equipos de seguridad. Así mismo, PDVSA tiene cuantiosas deudas con sus contratistas y con las empresas de servicios que expropió.


Comprobar las anteriores aseveraciones es muy sencillo, ya que abundan las estadísticas internacionales, las denuncias de los líderes sindicales, las frecuentes paralizaciones de taladros y de plantas, las reseñas y fotos de los medios de comunicación sobre los incendios en las refinerías. Igualmente, las noticias del exterior en donde reconocen la eficiente labor de los trabajadores petroleros que fueron expulsados de Venezuela y que laboran en otros países. Por si fuera poco, la Gaceta Oficial 39.400 del 9 de abril, autoriza las importaciones de gas natural, también de gasoil, fueloil a dólar preferencial pero a un precio 35 veces superior al del mercado interno; estos productos que tradicionalmente exportaba PDVSA, se utilizarán para alimentar las plantas termoeléctricas. Descaradamente, el ministro Alí Rodríguez, uno de los culpables de la destrucción de PDVSA y del sector eléctrico, declara que no habrá colapso eléctrico, cuando las industrias de Guayana están paralizadas, las empresas privadas tienen severas restricciones para el uso de la energía y en la provincia el racionamiento causa pérdidas económicas y de calidad de vida a la población, no por culpa del fenómeno de El Niño, sino por la falta de planificación y de mantenimiento.

Doscientos años después, Venezuela no ha roto las cadenas que la atan al subdesarrollo. Gente del Petróleo insta a todos los ciudadanos a reaccionar y acudir a votar el próximo 26 de setiembre en las elecciones parlamentarias, como primer paso para lograr un mejor país.


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